La consellera de Educació, Esther Niubó, ha evitado este lunes asumir responsabilidades políticas por el fiasco de las pruebas PISA 2025 y ha dejado entrever que el origen del error podría estar en la gestión de los centros educativos. En su comparecencia en el Parlament, Niubó ha insistido en que no se trata de un problema de resultados, sino de "representatividad estadística" de la muestra, y ha reiterado que las conclusiones no se pueden avanzar porque el procedimiento interno continúa abierto y es de carácter reservado. La incidencia, que impide comparar los resultados de los alumnos catalanes con el resto de países y comunidades autónomas, se debe a un porcentaje de alumnado exento muy superior al permitido por la OCDE. Mientras que el límite fijado es del 5%, en Catalunya la tasa se disparó hasta el 23%, una cifra que varía entre centros. Según ha explicado Niubó, esta exención "no puede derivar de un informe general de las comunidades educativas" y se debe evaluar caso por caso.
La explicación del error y la coincidencia con las pruebas de cuarto de ESO
La consellera ha confirmado que el Departamento ya tuvo conocimiento de la incidencia en el mes de marzo y que entonces se abrieron diligencias internas para esclarecer los hechos. "No comparezco para explicar unas conclusiones que todavía no tenemos, sino para dar respuesta a la petición de comparecencia", ha afirmado, subrayando que el procedimiento continúa en marcha y que, si se acreditan responsabilidades, "se depurarán a fondo". A pesar de evitar señalar culpables, Niubó ha expuesto una hipótesis que apunta hacia los centros educativos. Ha explicado que el porcentaje de exención de las pruebas PISA coincide con el de las pruebas de final de etapa de 4º de ESO, también de un 23,2%, que se realizaron en el mismo periodo. Según ha detallado, los mismos 51 centros tuvieron que aplicar simultáneamente dos evaluaciones con criterios diferentes, hecho que "podría haber generado confusión" en la gestión de las exenciones.
Con todo, la consejera ha admitido la gravedad de la situación, pero ha insistido en que se trata de un "error técnico" y no de un problema en las respuestas de los alumnos. "No podemos revertir la incidencia, pero trabajaremos para que no se vuelva a repetir", ha asegurado. En este sentido, ha anunciado la creación de una comisión de coordinación de pruebas y estudios de evaluación, que deberá garantizar un control más riguroso de los procesos y validar de manera centralizada las muestras antes de cada prueba. Niubó también ha destacado que los datos de los alumnos catalanes existen y se harán públicos, aunque no serán comparables con los de otros territorios. Esto implica que Catalunya deberá esperar al próximo ciclo de las pruebas PISA para volver a disponer de indicadores homologables a escala internacional.
Niubó da marcha atrás y niega culpar a los centros
En el turno de réplica a los grupos parlamentarios, Esther Niubó ha defendido su actuación y ha negado cualquier voluntad de ocultación. "Hice seguimiento de las pruebas PISA y la instrucción política era tomárselo seriamente", ha asegurado, remarcando que el Departamento no tuvo conocimiento de la incidencia hasta marzo de 2026, cuando ya "no había margen para corregir la prueba". Niubó ha reivindicado que se actuó correctamente: "El escándalo habría sido que no se hubiera actuado", y ha insistido en que la confirmación definitiva de los hechos no llegó hasta hace pocas semanas.
La consejera ha evitado señalar responsables concretos y ha descartado cargar contra los centros educativos: "No culparemos a ningún director que ha hecho las pruebas PISA", ha afirmado, situando el origen del problema en los criterios de exención. También ha defendido el calendario de comunicación, asegurando que se ha hecho cuando había todas las garantías y después de confirmar que las pruebas de este curso se han desarrollado correctamente. Niubó ha abierto la puerta a una auditoría independiente "cuando tengamos las diligencias" y ha subrayado que el objetivo es preservar "la credibilidad del sistema educativo de Catalunya". Finalmente, ha rechazado las críticas de la oposición: "No acepto lecciones de nadie", ha dicho, asegurando que "no ha habido ningún intento de esconder nada" y que asumir responsabilidades, por ahora, pasa por "dar explicaciones".
