ERC pide que el ayuntamiento de Barcelona y la plaza Sant Jaume sean bienes culturales de interés nacional

Esquerra ha pedido al Ayuntamiento de Barcelona que inicie las actuaciones necesarias y pida al Departament de Cultura de la Generalitat la inclusión de la Casa de la Ciutat, la sede del gobierno municipal, y la plaza de Sant Jaume, en la lista de los bienes culturales de interés nacional. La iniciativa de los republicanos pretende que, de esta manera, se reconozca el valor del conjunto de la plaza como un "espacio institucional, cívico y simbólico" de Barcelona. La iniciativa plantea reforzar la protección de uno de los conjuntos con más continuidad histórica, institucional y simbólica de Barcelona, ya que algunos de sus elementos ya se encuentran bajo algún nivel, inferior, de protección patrimonial.

Concretamente, los republicanos consideran necesario reforzar el nivel de protección de la Casa de la Ciutat, que actualmente está protegida como bien cultural de interés local y que, a su parecer, "merece la máxima protección patrimonial por su relevancia histórica, institucional y arquitectónica". Indican que el mismo edificio ha sido durante siglos la sede del gobierno municipal y que dentro de él se conservan espacios de gran valor simbólico e histórico como el Saló de Cent, vinculado a la historia del Consell de Cent y la tradición del gobierno propio de la capital catalana.

La candidata a la alcaldía de Barcelona por ERC y secretaria general del partido, Elisenda Alamany, ha indicado que "el patrimonio de un centro histórico no son solo sus monumentos y edificios, sino también las calles, las plazas, el comercio de proximidad, los usos, las tradiciones y, sobre todo, las personas que viven en él", en relación con la inclusión de la plaza Sant Jaume también en la lista.

Más protección en el centro institucional, cívico y cultural de Barcelona

En este sentido, los republicanos consideran que la propuesta defiende que el valor patrimonial de Sant Jaume no se limite solo al espacio físico o los edificios que rodean la plaza, sino que debe ir más allá. Recuerdan que este espacio continúa teniendo una marcada función institucional, cívica y cultural en la ciudad. También reivindican la plaza como uno de los principales escenarios de la cultura popular barcelonesa, especialmente durante las Fiestas de la Mercè que se celebran estos días, con actos como la llegada del Seguici, el Ball de l'Àliga y de los Gegants de la Ciutat o las actuaciones castelleras. 

La introducción de los dos espacios dentro del Registro de Bienes Culturales de Interés Nacional, donde ya está, por ejemplo, el Palau de la Generalitat, situado en el mismo entorno, permitiría disponer de un marco de protección más sólido para preservar el conjunto. Desde ERC también inciden en el hecho de que este nivel de protección podrá ordenar las actuaciones que inciden en su paisaje urbano, incluidas las instalaciones y ocupaciones temporales, el mobiliario, la señalización y las actividades que se desarrollen. 

Esta visión integral debe permitir, según Alamany, reforzar también la "protección de las actividades que se desarrollen en la plaza, desde el comercio hasta el uso residencial de los edificios, para evitar que la vivienda sea progresivamente sustituida por otras actividades". "Porque proteger el patrimonio de Ciutat Vella también significa proteger su función como lugar para vivir, y la declaración de Sant Jaume sería un paso en esta dirección", ha concluido.