El acuerdo más importante ayer entre el Estado y la Generalitat no se selló en la comisión bilateral, sino en una reunión previa y secreta. La que mantuvieron el vicepresident Jordi Puigneró y la ministra Raquel Sánchez para cerrar una inversión de 1.700 millones de euros para la ampliación del aeropuerto del Prat. Ante algunas críticas, por las repercusiones medioambientales que podría tener, Puigneró ha garantizado que será "el aeropuerto más verde de Europa". En unos términos parecidos se han expresado desde el Gobierno, que ha subrayado que la ampliación cumplirá con todas las obligaciones europeas en este sentido. La ministra Raquel Sánchez ya ha expresado su intención de que sea una realidad en el 2030.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el último antes de las vacaciones de verano, la vicepresidenta tercera de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha remarcado el "compromiso" de la Generalitat con las "obligaciones medioambientales", el mismo mensaje que envían desde el gobierno central. Ribera ha subrayado que trabajan con el Govern para dar respuesta a la Comisión Europea sobre el expediente ya abierto y que "nuestra obligación es velar para que sea así". Por todo eso "ha celebrado el énfasis" que ha puesto al vicepresident Puigneró. Ha remarcado que aún es todo muy prematuro y ha cerrado el debate: "Si hubiera cualquier impedimento, se pondría de manifiesto".

En otros términos, respondiendo las críticas de la derecha española, la portavoz del ejecutivo, Isabel Rodríguez, ha subrayado que este acuerdo es una "noticia muy positiva para España", que tendrá "dos grandes aeropuertos internacionales". Ha lamentado que, en lugar "de alegrarse como cualquier español", Pablo Casado está "despistado" y sigue "en la confrontación". Ha instado al Partido Popular a "sumarse a la recuperación económica", que "todavía está a tiempo".

Con respecto a la reunión de la comisión bilateral, y a pesar de cierta decepción de la Generalitat por resultados "insuficientes", Isabel Rodríguez ha insistido en la misma idea: fue un encuentro "provechoso". Ha pedido mirarlo con perspectiva y ha asegurado que el Gobierno se sitúa en un punto intermedio, entre unos partidos independentistas que la ven "insuficiente" y la derecha española que "dice que nos hemos vendido". El ejecutivo central, ha concluido, "estar en el interés general de nuestro país", respondiendo al día a día de los catalanes. Desde La Moncloa han querido desvincular la bilateral de la negociación de los presupuestos del Estado, aunque circularán en carriles paralelos el próximo otoño.

Evita polemizar con la monarquía

El Gobierno cierra el curso político este martes. El mismo día que hace un año que el rey emérito Juan Carlos I huyó de España a los Emiratos Árabes perseguido por los escándalos de presunta corrupción. Después del Consejo de Ministros, como es habitual, el presidente Pedro Sánchez se ha desplazado hasta el Palau de Marivent, en Palma, para el despacho con el rey Felipe VI. Y desde La Moncloa, a pesar de las discrepancias internas en el ejecutivo, han cerrado filas con el actual jefe del Estado.

Así, Isabel Rodríguez ha evitado polemizar con la ministra Ione Belarra, secretaria general de Podemos, que ha denunciado la fuga del antiguo monarca mientras se conocen "escándalo tras escándalo de corrupción e impunidad". La portavoz del ejecutivo ha remarcado el esfuerzo que se está haciendo "en materia de transparencia y ejemplaridad" por parte del actual rey, Felipe VI, aunque no ha podido dar ninguna novedad sobre las promesas de "modernización" de la institución.

A partir de hoy, dos semanas de vacaciones si la actualidad lo permite, al menos sin Consejo de Ministros.

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