La estrategia de tensión que han ensayado Cs y el PP con los lazos amarillos ha acabado provocando una batalla campal entre los partidos de Pablo Casado y Albert Rivera, con acusaciones y descalificaciones cruzadas ante los medios de comunicación. El fracaso de la concentración de Cs en el passeig Lluís Companys de Barcelona, que quedó manchada por la agresión al cámara de Telemadrid, ha sido el origen de la división entre los dos partidos de la derecha española.

La dirigente de Cs Inés Arrimadas ha insinuado que el PP está comprando "el marco mental" de los independentistas, al no secundar la retirada de lazos amarillos en la calle, como hicieron la diputada al Parlament y Albert Rivera en Alella (Maresme). "Des de Cs seguimos luchando en las instituciones, y como se cierra a cal y canto el Parlament, seguiremos dando voz a las personas que están siendo criminalizadas [por retirar lazos] y no compraremos el marco mental de los separatistas", ha indicado Arrimadas a Onda Cero.

El vicesecretario de organización del PP, Javier Maroto, ha dejado claro que la estrategia de Cs lleva a la confrontación, y ha apuntado a una falta de talla política de Rivera. "La foto está muy bien, la valentía está muy bien, pero si el mensaje es "haced todos como hago yo", se puede buscar una confrontación. Y el político de verdad, el que quiere ser presidente de verdad, lo que tiene que hacer es arbitrar las medidas, las leyes, los reglamentos, las instrucciones a la Policía para proteger a los que lo hacen, a los que quieren sacar lazos, y para evitar que estas situaciones políticas se puedan llevar a cabo", ha indicado Maroto.

El líder del PP de Catalunya, Xavier García Albiol, ya criticó ayer a Cs porque en la concentración se insultó a la exministra Dolors Montserrat, y la organización no impidió la agresión al cámara de Telemadrid.