La moción de la CUP para afianzar la declaración rupturista del 9-N que el Constitucional declaró nula ha hecho saltar por los aires la sesión de control al president Carles Puigdemont, hasta desembocar en un debate sobre el uso del reglamento de la cámara. El pleno ya había empezado con polémica a raíz de la petición de la oposición para que se retirara la moción del orden del día, lo cual ha obligado a la Mesa a suspender durante unos minutos la sesión.

El primero en plantear el tema durante la sesión de control ha sido el socialista Miquel Iceta, el cual, después de recordar que los servicios jurídicos del Parlament habían advertido contra la moción, ha preguntado al president si considera que “podrá seguir diciendo que están respetando la legalidad” en caso de que se apruebe esta iniciativa.

“Que un Parlament tenga que estar sufriendo por si puede o no hablar de una tema es empezar muy mal cualquier proyecto de cambio o regeneración política de un país”, ha advertido Puigdemont, que ha insistido en que el fundamento de cualquier régimen democrático es que no se pueden poner fronteras a los debates en una cámara parlamentaria.

La ciudadana Inés Arrimadas ha seguido estirando del mismo hilo y ha tildado de "insulto a la democracia” lo que se pide al pleno, además de cargar contra la presidenta del ParlamentCarme Forcadell, por no haber aceptado revisar el orden del día para apartar este tema.

“No vaya más lejos porque llegará un día que tendrá que mirar a los ojos de los catalanes y reconocer que los ha fallado”, ha replicado Arrimadas, insistiendo que los cuatro grupos de la oposición suman más votos que JxSí y la CUP.

Puigdemont ha advertido a la presidenta de Ciudadanos que tendrá oportunidad de demostrar su respeto a las decisiones de las mayorías cuando el Parlament apruebe por “larguísima mayoría” propuestas como “por ejemplo que se convoque un referéndum”.

En este punto, sin embargo, ha empezado el desbarajuste entre los grupos, cuando la referencia de Arrimadas a CSQP ha provocado la irritación de su portavoz, Joan Coscubiela, que ha pedido la palabra.

La presidenta ha aceptado cederle la palabra aunque el reglamento de la cámara no prevé esta posibilidad. “Creo que es la tercera vez que le pido que no se arrogue la representación política de los votantes de CSQP”, ha instado Coscubiela a Arrimadas.

Su intervención ha provocado la protesta de Iceta argumentando que el reglamento no contempla este tipo de réplicas, pero él mismo ha querido también hacer uso de la palabra para expresar su opinión. Al igual que ha hecho Arrimadas, el popular Enric Millo y el portavoz de Junts pel Sí, Jordi Turull.

Las peticiones, muy contrarias al reglamento que no contempla réplicas por alusiones durante la sesión de control, se han ido sucediendo en cascada hasta el punto que la presidenta ha agradecido a la CUP que no pidiera intervenir.

Forcadell visiblemente irritada ha cerrado con uno “no se repetirá” la referencia del popular Millo a la irregular interpretación del reglamento que representan la sucesión de peticiones de palabra.

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