El optimismo que inundó la sede de Esquerra Republicana después de la segunda cumbre de Lledoners, celebrada este sábado, ha durado poco. El anuncio de que Junts consultará a su militancia sobre el acuerdo al que lleguen, que hizo público Elsa Artadi este lunes, fue un jarro de agua fría para los republicanos, porque les ha cogido por sorpresa. Fuentes del partido aseguran que no sabían nada, que los dirigentes junteros no se lo habían comunicado. La inquietud del equipo negociador se ponía de manifiesto este martes por la mañana en los pasillos del Parlament, donde los contactos entre ambas formaciones se multiplican y se adentran en la fase final inmersos en la incertidumbre.

La agenda de la semana viene repleta de reuniones entre ERC y Junts, que avanzan en la definición del programa del futuro gobierno que en principio ambos afirman querer compartir. Laura Vilagrà —llamada a ser la mano derecha de Aragonès en el nuevo ejecutivo— y Elsa Artadi —virtual nueva vicepresidenta de la Generalitat— capitanean los encuentros sectoriales en los que se ha seccionado la negociación. A lo largo del día van despachando con los técnicos y responsables de las diversas áreas en que se ha repartido el programa de gobierno —economía, políticas sociales e institucional—. La cita ha empezado tarde, ERC ha esperado casi una hora, pero finalmente se ha puesto en marcha. Los negociadores esperan que por la tarde el equipo de Sànchez y Puigdemont responda formalmente a la propuesta de estructura de gobierno que Aragonès expuso la semana pasada.

En el ambiente sobrevolaba la preocupación de ERC después de los últimos gestos de Junts. "Ahora sí que no sabemos dónde estamos", reconocen después de que Artadi matizara ayer la euforia con que Vilalta celebraba un punto de inflexión en las conversaciones. El hecho de que Junts haya introducido la consulta en sus bases les inquieta, porque desconocen en qué términos se formulará. El tuit de esta mañana de Joan Canadell, uno de los dirigentes de Junts con más ascendencia sobre las bases, dejando abierta la posibilidad de repetir elecciones, ha acabado de agitar los nervios.

Hasta ahora, los republicanos avanzaban con la confianza que en el peor de los escenarios, si no se conseguía cerrar un acuerdo para repetir la coalición con Junts, los de Puigdemont investirían a Aragonès y se quedarían fuera del gobierno, una posibilidad que verbalizó el propio Jordi Sànchez. Ahora, sin embargo, ya no las tienen todas, y quedan sólo 22 días para la fecha límite.

Mimar a la CUP

En paralelo, también en el Parlament, el resto de integrantes del equipo negociador de ERC se han entrevistado con dirigentes de la CUP con el objetivo de seguir mimando y preservando el acuerdo que tienen con los anticapitalistas, que vigilan de cerca que los avances que los de Junqueras hagan con Junts no invaliden ningún punto del documento que tienen pactado. A la negociación con Junts se añade la dificultad de velar para que los pasos dados con Junts no pongan en riesgo el apoyo de la CUP.

Y es que además de la consulta de Junts, si hay alguna modificación sustancial de lo que se selló con los cupaires, la militancia anticapitalista tendrá que hacer una nueva asamblea. Y en el calendario van cayendo las hojas.

Investidura al límite del calendario

Fuentes de ERC admiten que incluso en la mejor de las previsiones, siendo realistas, la investidura de Aragonès no llegará hasta la semana del 17 de mayo. Para que eso suceda confían en poder cerrar ya un principio de acuerdo con Junts antes de este domingo.

En la imagen principal, la cúpula de ERC en el Parlament. / S. Alcàzar

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