Junts y PP no aflojan. Tanto la presidenta del grupo parlamentario de Junts, Mònica Sales, como el nuevo secretario general del PP, Juan Fernández, han reprochado al president de la Generalitat, Salvador Illa, su apoyo al PSOE en medio de los escándalos de corrupción. Junts ha apuntado que Illa no era un simple espectador cuando el exministro José Luis Ábalos protagonizaba el caso Mascaretes por el que ha sido condenado a 24 años de prisión, mientras que el popular Juan Fernández ha advertido que el president ha pasado a formar parte de la "unidad de quemados" del PSOE. Illa ha respondido con el mismo y tú más que ha adoptado Pedro Sánchez y ha reprochado a las dos formaciones la respuesta que asumen cuando los casos de corrupción aparecen en sus formaciones.
"No era un simple espectador"
Sales ha acusado a Illa de desaparecer cuando Catalunya tiene un problema, mientras que cuando se trata del PSOE "nunca falla"; ha recordado que compartió gobierno en España con Ábalos cuando era ministro de Sanidad —"no era un simple espectador", ha subrayado—; y ha reprochado su intervención en el comité ejecutivo del PSOE, mientras en el Parlament no da explicaciones, lo cual ha denunciado que es especialmente grave "cuando hay casos de corrupción que pueden tener derivadas en Catalunya".
Illa ha replicado que no tiene "miedo a nada, ni a la verdad"; que ha dado explicaciones cada vez que se le han pedido; y que cuando cometen errores tampoco tiene miedo a pedir disculpas y corregirlos. Y a partir de aquí, ha entonado el y tú más. "La actitud contra la corrupción se mide más viendo qué hace uno cuando tiene casos en su formación política que no qué hace cuando la tienen otras formaciones políticas. Es un buen test para las formaciones políticas. También para la suya", ha advertido a Sales.
La explicación no ha gustado a la diputada de Junts que le ha reprochado de nuevo que da la espalda al Parlament y ha cuestionado si es necesario que asista a la sesión de control para responder de esta manera. "Lo que tiene que hacer es dar la cara y no esconderse más", ha reclamado, a lo cual Illa ha asegurado que no se esconde dado que estaban a dos metros de distancia el uno del otro.
"Me daría verguenza"
Muy similar ha sido la respuesta al popular Juan Fernández. Illa ha ironizado sobre el congreso que el PP celebró el sábado por la mañana en Barcelona después de ocho años sin convocarlo, y lo ha comparado con fenómenos como el eclipse que se registrará el mes de agosto, "que vemos muy de vez en cuando y pasan deprisa y fugaces". El president ha preguntado al popular si realmente tienen intención de pasar página con Catalunya, como dijo Alberto Núñez Feijóo; ha sugerido que si es así, empiecen por retirar los hasta quince recursos que presentaron contra la ley de amnistía y por advertir a su partido que el catalán es la lengua de Catalunya y no una "amenaza nuclear ni atómica".
Fernández ha replicado que la página que costará pasar a Illa es la de sus palabras con relación a la corrupción que asedia al PSOE. "Me daría vergüenza estar doblegado y callado como usted ante tanta corrupción", ha advertido, además de acusar a Illa de convertir Catalunya en "el último refugio del sanchismo" y mantenerse en silencio ante las acusaciones de corrupción, sin pedir explicaciones ni darlas. El diputado del PP ha acusado a Illa de complicidad y ha advertido que "los catalanes merecen un presidente que defienda los intereses de Catalunya y no un delegado de la Moncloa". "Usted ha decidido pasar a la unidad de quemados del Partido Socialista", ha sentenciado.
Illa ha insistido en que la página que debe pasar el PP es la de un "cierto estilo de hacer política", empezando por el lenguaje. "Yo agotaría el tiempo y me comería una hora más si repasara algunos de los casos de su partido político que hay en los juzgados ahora. No es mi estilo", ha asegurado Illa que ha reiterado al popular el mismo argumento que había expuesto ante Junts: "La medida de la actitud de una formación política contra la corrupción es cómo responde cuando tiene casos en su propia formación política. Aquí su nota es baja, muy deficiente".