Cien años después del inicio de la Guerra del Rif, el territorio todavía sufre las consecuencias de los ataques del Estado español. El ejército utilizó armas químicas como gas mostaza para intentar frenar los anhelos de los rifeños de independizarse de España y eso causó un impacto en la salud que todavía dura: es una de las regiones con más casos de cáncer de todo el Marruecos.

"Después de un siglo, España no ha reparado los daños causados por el uso de armas químicas en el Rif y es uno de los territorios con más incidencia de cáncer de Marruecos", denuncian desde la cuenta de Twitter de Junts y Libres por Europa. Por eso, el president y eurodiputado, Carles Puigdemont, y Toni Comín y Clara Ponsatí han presentado una pregunta a la Comisión Europea para pedir que se palíen los daños fruto de las guerras coloniales de los Estados Miembros.

Paralelamente, la diputada de Junts en el Congreso, Mariona Illamola, ha presentado a la mesa del Congreso una iniciativa similar para preguntar si el Reino de España asume alguna responsabilidad por estos hechos y llevará a cabo alguna acción que ayude a paliar los efectos.

Los daños de España al Rif

En plena lucha para conseguir mantener los territorios coloniales en África en la segunda década del siglo XX, el ejército español ponía el foco en el Rif, un área en el norte del Marruecos que fue protectorado español hasta 1956 y donde hubo varios enfrentamientos militares hasta aquel momento.

De la batalla de Annual, en 1921, el ejército español salió derrotado y el líder rifeño Abd el-Krim fundó el estado independiente de la República del Rif. La república, sin embargo, sufrió la dureza del dictador Primo de Rivera entre 1924 y 1926, cuando finalmente aquel estado independiente desapareció. Entre los ataques más brutales que recibió la población rifeña fue la utilización de armas químicas por parte de las tropas españolas y también francesas. Entre los cuales, el llamado gas mostaza.

Las consecuencias del gas mostaza

La primera vez los españoles utilizaron gas mostaza para intentar sofocar la rebelión de los rifeños fue en 1924. Entonces, todavía no se había firmado el Protocolo de Ginebra que prohibía el uso de gases asfixiantes y otros tóxicos similares, y se dispersó por encima de la población civil, los ríos y los mercados desde los aviones.

Sin embargo, esta estrategia se siguió utilizando esquivando los tratados internacionales provocando un gran impacto en la zona. De hecho, todavía en estos momentos es una de las regiones donde hay más casos de cáncer en todo el Marruecos. Las investigaciones que presenta Junts a la Comisión Europea muestran que el 80% de los adultos y el 50% de los niños con cáncer son originarios de esta zona que el ejército bombardeó con gas mostaza. No hay todavía estudios concluyentes que muestren una relación directa entre esta sustancia y el desarrollo de un cáncer, pero cada vez hay más evidencias. "Sin embargo, España no ha pagado nunca ninguna reparación por daño persistente que sus ataques químicos provocaron en la zona del Rif", señalan desde Junts.

Por eso, formulan la siguiente pregunta: "Pretende la Comisión hacer uso del programa comunitario para subvencionar proyectos destinados a solucionar este problema de salud pública originado por las acciones pasadas de sus estados miembros?".

 

Imagen principal: El general Manuel Fernández Silvestre y otros oficiales del ejército español durante la Guerra del Rif, en 1921, cerca de Melilla. / Archivo General Militar de Guadalajara