La ejecutiva de Junts per Catalunya ha decidido esta mañana volver a abstenerse en la votación para la investidura del candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès, que mañana se someterá a la segunda vuelta. La investidura, pues, no será posible, cuando menos con una mayoría independentista, y Juntos obliga a seguir negociando.

La primera votación fallida para la investidura de Pere Aragonès, que se celebró el viernes, hizo evidente la distancia que separa a los dos partidos independentistas hasta el punto de que el presidente del grupo de Junts, Albert Batet, emplazó al candidato republicano a no presentarse a la segunda votación, que se tiene que celebrar mañana, y esperar a conseguir un acuerdo.

El presidente del grupo de Junts, Albert Batet, durante su intervención en el pleno del viernes / Sergi Alcàzar

Aragonès replicó descartando esta posibilidad y emplazó a Junts a seguir negociando. No obstante, las conversaciones registradas este fin de semana no han conseguido acercar posiciones y la tensión entre las dos formaciones se ha hecho evidente en las redes sociales.

El Consell per la República se mantiene como uno de los principales escollos hasta el punto de que el mismo Consell ha hecho público esta mañana un comunicado en que, después de reivindicar su papel, ofrece reformular su funcionamiento con el fin de facilitar el consenso. Con este objetivo, ha hecho llegar a los tres partidos independentistas y a las dos entidades la propuesta de abrir conversaciones al máximo nivel con el vicepresidente de este órgano, Toni Comín.

Junts defiende que el Consell mantenga el protagonismo en el embate del independentismo contra el Estado y aprovechar la capacidad de movimiento que le otorga estar fuera del estado español. Por contra, ERC ha mostrado la desconfianza hacia la composición de este órgano y ha reclamado una presencia más equilibrada de todas las fuerzas independentistas, tanto los cinco partidos como las dos entidades. La propuesta que ha hecho pública esta mañana el Consell iría precisamente en esta dirección.

Una vez se confirme que la abstención de Junts vuelve a tumbar la investidura de Aragonès, se pondrá en marcha el plazo de dos meses para acordar un nuevo Govern,​ transcurridos los cuales el Parlament quedará automáticamente disuelto y será necesario convocar de nuevo elecciones.

 

En la imagen principal, el candidato de ERC, Pere Aragonès, y el secretario general de Junts, Jordi Sànchez, se saludan el martes pasado delante de la presidenta del Parlament, Laura Borràs. / ACN