Los testimonios de los votantes del 1-O están explicando esta mañana ante el tribunal que juzga el procés cómo se vivió la jornada de votación allí donde no intervinieron los cuerpos policiales estatales. Uno de los testigos, Toni Altaió, ha descrito el hecho de obstaculizar de manera pacífica la entrada a los agentes como "una acción individual y colectiva de desobediencia", que es "legítima".

Altaió, que votó en Caldes de Montbui, ha explicado que a pesar de las disposiciones del TC y la instrucción del TSJC tenían ganas de manifestar la discrepancia con esta decisión. El testigo ha dejado encima de la mesa mientras declaraba el libro de Benet Salellas, Yo acuso, con dos papeletas del 1-O dentro.

También Rosa Poch, auxiliar de farmacia, que votó en Vallbona d'Anoia, ha asegurado que fue a votar el 1-O "plenamente consciente de que el referéndum había sido declarado inconstitucional". Joan Manuel Andreu que votó en Caldes de Montbui, ha explicado que, para él fue, "un día histórico" y, a pesar de admitir la inquietud creciente de los concentrados ante lo que ha descrito como "ataques" de la policía, ha explicado que, en caso de que se presentaran los agentes, sólo pensaba al "expresar la protesta ante una situación que parecía injusta".

Cuando el décimo testigo, Venanci Saborit, que votó en Badalona, ha argumentado que consideraba que estaban viviendo "un conflicto político", el presidente del tribunal, Manuel Marchena, le ha cortado: "No se pronuncie sobre lo que no le piden, las valoraciones políticas, el tribunal no puede escucharlas".

De los testigos que han declarado, todos han descrito una jornada tranquila, festiva y sin incidentes, en que los Mossos no pudieron intervenir a raíz de la gran afluencia de votantes, a pesar que en algunos casos se presentaron varias veces y con furgonetas. "Los Mossos nos dijeron que tenían que entrar, pero nosotros les dijimos que no los dejaríamos porque el derecho al voto no se puede discutir", ha explicado Xavier Figuerola, que votó en el barrio de Sant Roc de Badalona.

Sólo un caso, Carme Baqué, ha explicado cómo los Mossos entraron en el colegio electoral de Seva y se llevaron las urnas después de mediar con los concentrados.

Todos los testigos han asegurado que no hubo actos de violencia en sus centros electorales, que la jornada se desarrolló como cualquier otra cita electoral.

Núria Riera, de Badalona, ha explicado que un joven se acercó a votar con una bandera española. Votó y nadie lo increpó. Ni él a nosotros", ha relatado.

Tampoco hoy nadie ha sido capaz de explicar, a pesar de la insistencia de las acusaciones, como aparecieron las urnas en los colegios ni quien se encargó de llevarlas u organizar el material.