El Govern ha puesto en marcha este lunes el Any Josep Tarradellas, para conmemorar los cincuenta años del regreso del que fue president de la Generalitat en el exilio y garante de la continuidad de la institución. En el marco de este acto, el president, Salvador Illa, ha señalado cinco aspectos de la figura de Tarradellas que "como herederos y continuadores" hay que preservar, para garantizar el máximo autogobierno para Catalunya y una administración profesionalizada, así como la capacidad de integración y pertenencia, pero también la unidad interna y lo que ha descrito como "libertad y lealtad". "Siempre que ha sido respetada su libertad, Catalunya ha respondido con lealtad", ha asegurado Illa, que parafraseando a Tarradellas ha afirmado que "libertad y lealtad no son posibles la una sin la otra".
Illa, que ha subrayado que Tarradellas sabía combinar sabiduría y sentido de Estado, ha asegurado que la libertad que se reclamaba hace 50 años en el Míting del Palau Blaugrana, en las Jornades catalanes de la dona o en la Diada de Sant Boi era una idea colectiva para el pueblo catalán y compartida con el resto de pueblos de España. "Y es precisamente este hilo el que nos conecta con el presente, con las virtualidades y los graves riesgos del presente. La suerte de España suele determinar la suerte de Catalunya, y la suerte de Catalunya es decisiva para la evolución de las cosas en España", ha remachado.
El acto se ha llevado a cabo en el Saló Sant Jordi del Palau de la Generalitat y, junto a los miembros del Govern y representantes de las diferentes fuerzas políticas, han asistido los presidents Jordi Pujol, José Montilla, Artur Mas y Pere Aragonès. Además de Illa han intervenido, entre otros, el presidente del Parlament, Josep Rull, y el presidente de ERC, Oriol Junqueras.
Unidad
En su discurso, Illa ha subrayado la apuesta por la unidad de Tarradellas; ha recordado como una de sus máximas que "Catalunya necesita a todos sus hijos porque es demasiado pequeña para dejar perder a ninguno y es lo suficientemente grande para que todos quepamos"; y ha asegurado que no se puede reducir su figura un símbolo, porque tenía un proyecto de país, basado en el hecho de que la unidad del pueblo hace la nación y que Catalunya solo puede avanzar unida.
Esta apuesta se trasladó también a su gestión política, según ha destacado Illa, que ha recordado que en el Govern provisional que presidió Tarradellas había representantes del PSC, PSUC, CDC, ERC, UCD e independientes. En este punto, el president ha asegurado que también hoy es necesaria la participación de todas las fuerzas políticas democráticas —"al menos todas las catalanistas", ha puntualizado— para afrontar las transformaciones que Catalunya demanda.
Al referirse a la voluntad de Tarradellas de conseguir el máximo autogobierno para Catalunya, la ha vinculado a la nueva financiación, por la cual apuesta ahora el Govern y que ha descrito como justa y un paso de cara a un modelo federalista; mientras que al recordar la defensa de Tarradellas de una administración profesionalizada, ha recordado la reforma que impulsa su ejecutivo para hacer el aparato de la Generalitat más eficiente.
En cuanto al sentido de integración y pertenencia, Illa ha sentenciado que "nada ni nadie podrá romper el valor supremo de la convivencia en Catalunya". Ha admitido que "quizás los discursos contra los diferentes hacen más ruido", pero ha advertido que se basan en afirmaciones falsas que llevarían al país por el pedregal y "el pueblo de Catalunya no se dejará engañar".
