Vehículos de la Guardia Civil delante la sede nacional de CDC / Q.S.

"Me ha llamado una tele sobre las ocho y media y me ha dicho que estaban registrando la sede, he llamado y me han dicho que no había llegado nadie"!. Así explicaba a El Nacional una de las trabajadoras de Convergencia cómo se ha enterado del registro de la sede nacional del partido en la calle Còrsega de Barcelona, efectuada durante todo el día de ayer en el marco de la denominada Operación Petrum III sobre el presunto pago al partido de comisiones del 3% a cambio de la adjudicación de obras públicas.

Las actuaciones se han basado en las pesquisas del pasado 28 de agosto que los dos fiscales de la causa, Fernando Bermejo y José Grinda, han definido en una ecuación después de 12 horas de registro: "Torredembarra-Teyco-Catdem-CDC". "Hoy hemos venido ya por CDC, en agosto era por la Catdem", aclararon ambos sobre las diez y media de la noche cuando el grueso del registro se había terminado.

Copia del disco duro

Según la Fiscalía, había que practicar este registro por el riesgo de destrucción de pruebas. "CDC es una piedra angular del sistema constitucional", insistieron los fiscales para justificar la contundencia y la espectacularidad de la actuación.

Finalmente, los agentes que practicaron el registro se llevaron documentación que estaba preparada para entregar en el Tribunal de Cuentas y una copia del disco duro de la contabilidad del partido que a última hora de la noche todavía estaban clonando. Francesc Sánchez, vicesecretario de régimen interno de CDC, se mostraba "tranquilo" después del registro policial. ¡"No sabemos qué venían a buscar porque se han llevado documentación que ya tenían"!, se quejó.

"¡Somos la Guardia Civil!"

Una vez conocido por los medios que habría un registro en la sede convergente, los responsables de la formación intentaban localizar al tesorero del partido, Andreu Viloca. ¿"Dónde está en Viloca"?, se preguntaban. Y, efectivamente, no lo podían localizar porque ya había sido detenido en su casa.

Pocos minutos después, hacia las 10 de la mañana, agentes de la Guardia Civil llegaban a la calle Còrsega, cogiendo a Viloca por el cuello y saltando la puerta de solapa del vestíbulo del immueble al grito: "¡Somos la Guàrdia Civil"!. Los agentes del instituto armado subieron hasta la séptima planta y preguntaron a los responsables de la formación qué actividades se realizan en cada piso del edificio.

Registro en la planta 3

Fueron bajando planta por planta y pidieron a los trabajadores que encontraron las contraseñas de los ordenadores, a los cuales les hicieron abandonar la sede. Los agentes, por orden de los fiscales Bermejo y Grinda, que llegaban media hora después, cenraron el registro en la planta 3, donde está la administración, acompañados de Francesc Sánchez, hombre fuerte de la estructura del partido, y del abogado Xavier Melero. Sobre todo, los despachos de Viloca; de Carles del Pozo, secretario del patronato de la Fundación Catdem y de Anna Benítez, técnica de la administración del partido, que, ya detenidos, estuvieron presentes durante todo el registro.

11 detenidos y 6 delitos

Los tres se suman a los ocho detenidos más durante los 21 registros que se produjeron ayer y que pasarán a disposición judicial seguramente entre hoy y mañana. Entre los detenidos se encuentran a Josep Antoni Rosell, de la empresa pública Infraestructures.cat; el consejero delegado del Grupo Soler, Jordi Soler; Xavier Tauler, de Colpisa; Joan Luis Romero Gamero, de Rogasa; Antonio García Bragado, de Girona aparcamientos, y Josep Manel Bassols, exalcalde de Anglès.

A todos los detenidos se les imputan delitos de prevaricación, financiación ilegal de partidos políticos, alteración de precios en concursos y subastas públicas, blanqueo de capitales, tráfico de influencias y cohecho.

Mucha tensión se ha vivido durante las once horas largas de registro en la sede de CDC. Con la treintena de guardias civiles que, por relevos participaban del dispositivo, se encontraban seis empleados más del partido, personal encargado del mantenimiento, conserjería e informática.

"Le habría puesto la pipa en la cabeza"

"Las primeras horas no han sido nada agradables", apuntaban varias fuentes que se han quedado dentro del edificio. Los agentes les cacheaban cada vez que entraban y salían de la sede y no les permitían acceder con libertad a sus espacios de trabajo.

"Ha habido algunas discusiones y ratos de tensión", describían a El Nacional protagonistas del registro. Uno de los momentos más tensos ha sido cuando explicaban que la policía local de Olot había multado un coche patrulla de la Guardia Civil... "¡el que lo explicaba ha gritado: 'me han entrado unas ganas de ponerle la pipa en la cabeza'! y nos hemos asustado", confesaba a uno de los testimonios del registro.

Bocadillos y bebidas

Hacia las seis de la tarde, la tensión se relajó y se permitió a un trabajador de la sede ir a buscar bocadillos y bebidas en un bar próximo, así como tabaco. De hecho, pocos minutos antes los guardia civiles comían las famosas empanadas de pollo y carne de un bar junto a la sede convergente. "Hay que coger fuerzas", se defendían después de horas de guardia.

"No ha sido como el mes de agosto, sólo con alguien de la sede han sido amables, después se ha endurecido, sólo hace falta decir que han entrado saltando y gritando: ¡Somos la Guardia Civil", añadían trabajadores de CDC a El Nacional.

Supuestamente era el mismo saludo que debieron hacer cuando llamaron a los medios para avisarlos del registro. Eso sí, dos horas antes de producirse.