Si por alguna cosa se ha caracterizado el mundo de la cultura es por su punto crítico y reivindicador. Así se ha plasmado año tras año en premios y ceremonias como los Goya. En 2003 la gala de los premios de cine español se convirtió en un crítica al Gobierno español y a la guerra de Iraq, en el 2009 criticó la crisis y en el 2012 hizo una defensa encarnizada del juez Garzón después de su inhabilitación. Este año fue una gala feminista y muy critica contra el machismo en el cine, eso sí, ningún recuerdo para los presos políticos, a pesar de ser indudablemente uno de los temas del año.

El Marriott Auditorium Hotel se llenó este domingo por la noche de abanicos de colores rojo, a favor de la igualdad de género, pero no se vio ni un solo lazo amarillo. Aunque estaban nominados, y acabaron siendo premiados, algunos artistas catalanes, el encarcelamiento de Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart tampoco estuvo presente en ninguno de los discursos. Una situación que contrasta con la que se vivió hace justo una semana en los premios Gaudí, que se convirtieron en un recuerdo y una reivindicación para los presos y los exiliados.

En la gala catalana, estuvieron presentes con lazos amarillos y a través de los discursos de algunos de los premiados, pero también a través del discurso de la presidenta de la Academia, Isona Passola, o del presentador de la noche, David Verdaguer. El actor, sin embargo, que fue premiado con el Goya a mejor actor de reparto, no hizo ninguna referencia en su discurso en Madrid. Tampoco la catalana Bruna Cusí ni, evidentemente, la directora cinematográfica Isabel Coixet, conocida por su defensa de la unidad de España.

Premis Goya 2018 - EFE

Una gala en euskera, pero no en catalán

La edición de los Goya de este año fue, probablemente la políglota de la historia, ya que estaban nominadas películas en cuatro idiomas: catalán, castellano, euskera e inglés. Sin embargo, la lengua catalana no estuvo presente en los discursos de los premiados catalanes, a diferencia del euskera, que estuvo mucho presente con la película vasca Handia, que ganó hasta 10 estatuillas.

Eso sí, el cine catalán fue uno de los grandes premiados de la noche. Estiu 1993, la ópera prima de Carla Simón, se hizo con tres de los ocho premios Goya a los que optaba, entre ellos el de mejor dirección novel, el de mejor actor de reparto (David Verdaguer) y mejor actriz revelación (Bruna Cusí). También recibió el premio a mejor cortometraje documental Los desheredados, dirigida por la catalana Laura Ferrés.

Los premios más prestigiosos, mejor guion adaptado, mejor dirección y mejor película, fueron para la película inglesa La librería, de la también catalana Isabel Coixet.

Lucha feminista

A pesar de olvidarse de los presos o de la represión ejercida por los cuerpos de seguridad del estado contra el referéndum del 1 de octubre, que dejaron un millar de heridos de diversa consideración, los Goya fueron bastante reivindicativos. La Asociación de Mujeres Cineastas convirtió la gala en una reivindicación a favor de la igualdad y contra el machismo.

Los zapatos planas, símbolo contra la "tiranía de los tacones", y los abanicos rojos fueron los protagonistas de la noche. Las reivindicaciones feministas estuvieron muy presentes en los discursos de las artistas premiadas, pero también a nivel político.

Sanchez Iglesias Garzon premios Goya - EFE

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, el de Podemos, Pablo Iglesias, el de Cs, Albert Rivera, o también Alberto Garzón, de Izquierda Unida, pasaron por la alfombra roja con los protagonistas de la noche, los abanicos rojos, y defendieron el papel de la mujer, tanto en el mundo del cine como en todos los ámbitos.

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