El Govern ha analizado esta mañana un informe sobre Incumplimientos de compromisos del Estado en infraestructuras en que se detalla los retrasos del Estado en obras viarias y ferroviarias comprometidas. Algunos de estos retrasos, según el conseller de Política Territorial, Josep Rull, "tienen más de 22 años".
Este es el caso, por ejemplo, de los accesos ferroviarios y viarios al Puerto de Barcelona y la conexión de la Ronda Litoral con la C-32 a Sant Boi de Llobregat que estaban incluidos a un plan acordado en 1995 con Josep Borrell como ministro.
El conseller de Territorio ha lamentado que resulta "agotador" tener que dedicar tantas energías a fiscalizar los incumplimientos del Estado y, ante este nivel de incumplimiento, ha aconsejado "prudencia y austeridad" al Estado con sus gesticulaciones.
El informe denuncia retrasos como el de la variante de Vallirana, que inició las obras en el 2009, tiene 2,4 km y avanza a un ritmo de ejecución de 160 metros al año, o la conexión A2-AP7, adjudicada en el 2007 y que avanza a un ritmo de ejecución de 200 metros al año.
Las proyecciones de la Generalitat permiten pronosticar que una proyecto como el plan de Rodalies de Barcelona 2008-2015, con una inversión prevista de 4.000 millones, requerirá en realidad 59 años para conseguir desplegarse.