La denuncia de Plataforma per la Llengua ante el despido de una trabajadora por, según la entidad, hablar habitualmente en catalán en su puesto de trabajo en la empresa Aticco, en Barcelona, sigue trayendo cola. En nombre del Govern, el conseller de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, ha ordenado instrucciones a la Oficina de Protección de los Derechos Lingüísticos para que investigue y adopte las medidas oportunas ante la denuncia. Lo ha anunciado el mismo conseller en un mensaje en X, donde ha asegurado que “el ámbito laboral también debe trabajar en favor del catalán y respetar los derechos lingüísticos de los trabajadores”.
En relación con las informaciones publicadas sobre el despido de una trabajadora por expresarse en catalán, he dado instrucciones a la Oficina de Protección de los Derechos Lingüísticos para que estudie el caso y adopte las medidas oportunas. El ámbito laboral también debe trabajar en…
— F. Xavier Vila (@VilaFx) July 2, 2026
El caso al que hace referencia el consejero es el de una extrabajadora que prestó servicios entre mayo de 2025 y febrero de 2026 como coworking manager en el centro que Aticco tiene en la calle de la Tapineria, en el barrio Gòtic de la capital catalana. Según Plataforma per la Llengua, la carta de despido incorpora varios reproches vinculados directamente al uso del catalán en el entorno profesional. Por este motivo, desde la entidad en defensa de la lengua, han pedido a la Inspección de Trabajo que abra un expediente para investigar si la empresa limitó el uso del catalán e impuso el castellano como lengua habitual de comunicación interna y con clientes. Por ejemplo, en la carta de despido, fechada el 20 de febrero, Aticco reprocha a la trabajadora haber iniciado conversaciones en catalán delante de terceros, como técnicos, compañeros o clientes, y afirma que en varias ocasiones se le había tenido que pedir que cambiara al castellano.
La versión de la empresa
La versión de la empresa, como era de esperar, es muy diferente. Desde Attico han emitido un comunicado explicando que la decisión de despedir a esta chica, responde, exclusivamente, a “motivos profesionales relacionados con su desarrollo, su actitud en el entorno de trabajo y las reiteradas incidencias que afectaban el funcionamiento del equipo y la calidad del servicio”. Yendo más allá, añaden que “no existe una lengua oficial de empresa” y que, a pesar de que el catalán forma parte de su “identidad”, la comunicación se adapta “siempre a la realidad de los equipos y de los interlocutores”. El conflicto lingüístico es, a su parecer, “inexistente”.
