La estrategia de Pedro Sánchez en su comparecencia de ayer ante el Congreso para tratar los casos de espionaje del CatalanGate y dentro de su gobierno fue sacudirse las responsabilidades. "La información que afecta a la seguridad nacional está siempre sometida al control de los tribunales, pero no está sometida a la decisión discrecional de la presidencia del Gobierno", afirmó el presidente español delante de toda la cámara. La versión de Sánchez no satisfizo a las formaciones políticas del hemiciclo y han inquietado dentro del Tribunal Supremo. Según El Mundo, fuentes jurídicas del Tribunal desmontan las excusas del presidente español y remarcan que el control de los magistrados es muy limitado y puntual: "El control del CNI es del Gobierno".
Las fuentes del Supremo remarcan que el CNI informa del desarrollo y los resultados de sus investigaciones al Gobierno, a quien corresponde el verdadero "control de las investigaciones". Actualmente, los magistrados a los que se les encargan tareas relacionadas con el CNI se limitan a autorizar o denegar las intervenciones telefónicas que solicitan los servicios de inteligencia aplicando la directiva de inteligencia, donde el presidente español define cuáles considera que son los principales desafíos en materia de seguridad. Los jueces se limitarían a valorar la "proporcionalidad" o la "necesidad" de las acciones demandadas, no a decidir el objetivo. Son grados de responsabilidades muy diferentes de los que apunta Sánchez ante el Congreso.
El PP recordando su paso por la Moncloa
"Ha sido plenamente informado, no olvide que nosotros hemos estado en la Moncloa", sentenciaba Cuca Gamarra, portavoz del PP en el Congreso, en su intervención en el pleno del Congreso, donde Sánchez tenía que aclarar el escándalo de los espionajes. Los populares no compran las explicaciones de Sánchez, aseguran que tenía que tener conocimiento de ello y recuerdan que los artículos 97 y 104 de la Constitución responsabilizan de la política de seguridad nacional directamente al presidente del Gobierno. Gamarra cargó contra el Ejecutivo y desplegó una batería de preguntas dirigidas al presidente español, las cuales iban con una pequeña advertencia: el recuerdo de que los populares han estado al frente del Gobierno y saben cómo funciona.
En el turno de contrarréplica de Sánchez, este siguió esquivando responsabilidades, aunque Gamarra le había remarcado que, especialmente en el caso de los populares, era difícil que compraran sus excusas, ya que ellos se habían encontrado en su posición anteriormente y sabían cómo funcionan los servicios de inteligencia. Nada de eso afectó al discurso de Sánchez, quien respondió afirmando que los que utilizaban las cloacas del Estado era el PP, no los socialistas.