El Ayuntamiento de Girona hará retirar las 112 placas franquistas que todavía hay en fachadas de toda la ciudad. El consistorio se pondrá en contacto con todos a los propietarios de los inmuebles y edificios donde se encuentran para recordarles que, en cumplimiento de la ley de memoria democrática, se tiene que retirar toda aquella simbología que sea "explícitamente falangista". Si no lo hacen ellos mismos, el ayuntamiento ya adelanta que actuará de manera subsidiaria. "La simbología franquista no tiene cabida en una ciudad abierta y comprometida con los valores de la democracia y el republicanismo como es Girona", ha afirmado el alcalde, Lluc Salellas (Guanyem Girona-CUP), que subraya que el consistorio quiere "garantizar un espacio público libre de mensajes de odio" y de "símbolos fascistas".
Hace tres años, el Ayuntamiento de Girona inventarió las placas franquistas que todavía quedan en la ciudad, y que se encuentran en propiedades privadas. Se localizaron 112, la mayoría de las cuales están en la fachada de bloques de pisos (79) y las otras, en casas situadas en fila. Todas se documentaron con fotografías para situar la ubicación exacta. Según el inventario, el barrio de la ciudad donde todavía hay más placas franquistas es el de Vila-roja. En concreto, 32. Lo siguen Can Gibert del Pla y el Eixample Nord (con 17 placas cada uno) y Santa Eugènia (16). La lista se completa con el Eixample Sud (12): el Carme, Sant Ponç i Taialà (3 a cada uno); el Pont Major y la Creueta (2 a cada uno) y la Font de la Pólvora, Germans Sàbat, el Mercadal, Montilivi y Pedret (una placa en cada barrio).
El tripartito Guanyem-Junts-ERC subraya que hará retirar todas estas 112 placas que todavía están repartidas por toda la ciudad. Por eso, el consistorio contactará con los propietarios de los inmuebles y les recordará que, en cumplimiento de la ley de memoria democrática, toda simbología falangista se tiene que quitar del espacio público. En caso de que los propietarios no las retiren, la intención del equipo de gobierno es actuar de manera subsidiaria. Y, por lo tanto, ejecutar la retirada de las placas y revertir el coste a la propiedad de los edificios y casas.
"Libre de mensajes de odio"
"La simbología falangista no tiene cabida en una ciudad abierta y comprometida con los valores de la democracia y el republicanismo como es Girona", ha afirmado el alcalde Lluc Salellas. "Por eso, desde el Ayuntamiento queremos dar cumplimiento a la normativa. Garantizar un espacio público libre de mensajes de odio y, por lo tanto, de símbolos fascistas también es un deber de todo ayuntamiento", ha subrayado el alcalde gerundense. Según recuerda el consistorio, la retirada de estas placas "da cumplimiento" a la ley estatal de memoria democrática, que explícitamente recoge que "las administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de las placas con simbología franquista".
