Las primarias de Junts per Barcelona han entrado en la recta final con un debate entre los cuatro aspirantes —Jordi Martí Galbis, Pilar Calvo, Glòria Freixa y Jaume Alonso-Cuevillas— que ha evidenciado mucho más lo que les une que lo que les separa. En un escenario marcado por la necesidad de confrontar al gobierno de Jaume Collboni, los candidatos han coincidido en el diagnóstico: Barcelona ha perdido rumbo, centralidad y ambición nacional, y es necesario un giro contundente en las políticas municipales.
Con las votaciones a tocar —empezarán el sábado a las 10 de la mañana y se alargarán hasta el domingo a las 19 horas—, el debate ha servido para proyectar que lo principal que los diferencia es la voluntad de ser el cabeza de cartel. Todos ellos han puesto el acento en la seguridad, la reactivación económica, la desregulación en ámbitos como la vivienda y la voluntad de recuperar el papel de Barcelona como capital de Catalunya. Desde el primer momento, los cuatro candidatos han cargado contra la gestión de los últimos años, tanto de los gobiernos de Ada Colau como del actual ejecutivo socialista. Han denunciado políticas “erráticas” en urbanismo, una falta de planificación y, sobre todo, la incapacidad para dar respuesta a problemas estructurales como el acceso a la vivienda o la percepción creciente de inseguridad. En paralelo, han coincidido en señalar que la ciudad ha ido diluyendo su liderazgo político y simbólico dentro del país, renunciando a ejercer plenamente la capitalidad nacional.
Vivienda: incrementar la oferta y eliminar burocracia
Uno de los ámbitos donde el consenso ha sido más claro es la vivienda. Lejos de defender modelos intervencionistas, los cuatro aspirantes han apostado por aumentar la oferta y eliminar trabas administrativas. Martí Galbis ha insistido en la necesidad de liberar suelo y alinear a todos los actores para facilitar la construcción, mientras que Calvo ha puesto cifras al déficit actual y ha defendido un papel más activo del Ayuntamiento, incluso en forma de avales para los jóvenes. Cuevillas ha denunciado la "criminalización del pequeño propietario" y ha reivindicado la colaboración público-privada, y Freixa ha ido más allá planteando medidas para priorizar el arraigo o limitar la compra especulativa con ejemplos europeos. El modelo urbano impulsado en los últimos años también ha sido objeto de crítica. Sin rechazar frontalmente todas las actuaciones, los candidatos han cuestionado la falta de criterio y planificación en proyectos como las supermanzanas o determinadas reformas viarias. Han advertido de los efectos colaterales sobre la movilidad y el comercio, y han defendido la necesidad de revisar el modelo con más peso técnico y menos componente ideológico.
Mano dura contra la inseguridad
También en seguridad el discurso ha sido prácticamente unánime y con un tono especialmente duro. Los cuatro han coincidido en afirmar que la situación es preocupante y que es necesario un cambio de rumbo inmediato, a pesar de ponerle acentos propios. Jordi Martí Galbis ha advertido que "la inseguridad es una realidad" y ha defendido asumir "el liderazgo político de la Guardia Urbana" con un plan de choque de gran alcance. Pilar Calvo ha situado la cuestión en el centro de la acción municipal, asegurando que "sin la seguridad no hay libertad" y reclamando "tolerancia cero con los narcopisos y con las mafias organizadas". Por su parte, Jaume Alonso-Cuevillas ha querido desideologizar el debate remarcando que "la seguridad no es una cosa de derechas ni izquierdas, es una cosa de la gente", a la vez que ha denunciado la falta de presencia policial en las calles. Finalmente, Glòria Freixa ha alertado que la situación "es muy grave" y ha defendido medidas contundentes para acabar con la multirreincidencia y reforzar la coordinación policial.
El mensaje compartido es claro: recuperar el control del espacio público y reforzar la autoridad municipal será una prioridad absoluta. En paralelo, el turismo ha emergido como otro de los grandes retos compartidos. Los cuatro han coincidido en que el actual modelo ha derivado hacia un exceso de turismo masivo y de baja calidad, con impactos negativos sobre la ciudad. Sin renunciar a su peso económico, han apostado por reorientarlo hacia segmentos más sostenibles y de mayor valor añadido, como el turismo cultural, científico o de congresos, y por reforzar la lucha contra la oferta ilegal.
Defensa del pequeño comercio y capitalidad nacional
El debate también ha dejado espacio para la defensa del comercio de proximidad, otro de los puntos de coincidencia. Los candidatos han reivindicado el papel del pequeño comercio como elemento clave de la identidad de Barcelona y han denunciado la falta de apoyo institucional. En este sentido, han planteado medidas para reducir la presión fiscal, incentivar la actividad y garantizar el relevo generacional en un sector que consideran estratégico.
Más allá de las políticas concretas, ha habido un hilo conductor que ha atravesado todo el debate: la voluntad de "recuperar" la capitalidad nacional de Barcelona. En este punto, Glòria Freixa ha puesto el acento en la necesidad de redefinir el papel de la ciudad dentro del país y también en el mundo. Ha advertido que la proyección internacional de Barcelona a menudo se desliga de Catalunya —"cuando ves Barcelona en el mundo no solo son de Barcelona"— y ha defendido revertir esta dinámica ejerciendo plenamente de capital, pero, a la vez, ayudando a hacer "florecer" el resto del territorio porque "no puede pasar siempre todo por Barcelona". Freixa ha rechazado el concepto de "Catalunya metropolitana de los cinco millones" y ha reivindicado la diversidad territorial del país, alertando también de una pérdida de identidad que, según ha dicho, obliga a actuar con contundencia. En este sentido, ha propuesto una gran campaña de integración para recién llegados y ha situado la lengua en el centro del debate: "no puede ser que durante cinco paradas de metro no escuche nada de catalán". La candidata ha defendido medidas inspiradas en el modelo holandés, como un año de escuela inmersiva, y ha asegurado que, si fuera alcaldesa, sería "radical a tope con el catalán" para garantizar su pervivencia y el papel como eje vertebrador de la ciudad.
En la misma línea, Jordi Martí Galbis ha defendido que “Barcelona debe volver a liderar Catalunya en todos los ámbitos” y ha advertido que la ciudad no puede continuar “de espaldas al país”, mientras que Pilar Calvo ha reivindicado una capitalidad “con orgullo y ambición”, insistiendo en que hay que proyectar Barcelona como motor nacional e internacional sin renunciar a las raíces.
Con el calendario ya en marcha, la decisión quedará ahora en manos de la militancia, que deberá escoger cuál de los cuatro perfiles encabeza el proyecto. Sea cual sea el resultado, el debate ha dejado claro que Junts afronta la batalla por Barcelona con una propuesta cohesionada y con la voluntad de situar de nuevo la ciudad como motor político, económico y nacional del país.
