Las olas de calor dejan de ser excepcionales en una Europa cada vez más cálida: las claves

Las olas de calor extremas que afectan a Europa ya no son un fenómeno excepcional, sino una muestra del nuevo escenario climático. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que episodios como los registrados este verano son coherentes con el calentamiento global y recuerda que el continente europeo es el que se calienta más rápidamente del planeta.

"Las olas de calor como esta son las que esperamos ver en un clima cambiante", afirma John Kennedy, responsable de información climática de la OMM. Según el experto, Europa se ha calentado aproximadamente dos grados desde la gran ola de calor de 1976, lo que ha incrementado la frecuencia y la intensidad de los episodios de temperaturas extremas.

Los datos del Servicio de Cambio Climático Copernicus apuntan que la temperatura media de la superficie del mar durante el mes de junio ha alcanzado un nuevo récord mundial fuera de las regiones polares, superando ligeramente el máximo registrado en junio de 2024. El calentamiento de los océanos, favorecido también por el fenómeno de El Niño en el Pacífico ecuatorial, contribuye a intensificar las masas de aire cálido que afectan a Europa.

Las consecuencias asociadas del calor

El impacto del calor va mucho más allá de las temperaturas elevadas. La OMM alerta de que el episodio ha provocado muertes relacionadas con el calor, ha agravado la sequía en diversas zonas del continente y ha incrementado el riesgo de incendios forestales, especialmente en la península ibérica, Francia y algunas regiones del este de Europa. Al mismo tiempo, las temperaturas extremas se han visto acompañadas de tormentas localmente violentas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) califica el calor extremo de "asesino silencioso", ya que a menudo sus consecuencias sanitarias quedan infravaloradas. El organismo estima que más de 200.000 personas han muerto en Europa por causas relacionadas con el calor durante los últimos cuatro años. A escala mundial, la OMM calcula cerca de 489.000 defunciones anuales atribuibles a las altas temperaturas entre los años 2000 y 2019.

Los colectivos más vulnerables son la gente mayor, los niños, las mujeres embarazadas, los trabajadores al aire libre, las personas sin hogar y aquellas que sufren enfermedades crónicas. Sin embargo, los expertos recuerdan que cualquier persona puede sufrir estrés térmico cuando el calor es muy intenso y se mantiene durante días.

Las temperaturas nocturnas, un infierno

Otro de los fenómenos que preocupa es el aumento de las llamadas noches tropicales, cuando la temperatura no baja de los 20 grados. Según Armel Castellan, asesor técnico de la Oficina Conjunta Clima y Salud de la OMM y la OMS, las temperaturas mínimas nocturnas son un indicador más relevante para evaluar el riesgo sanitario que los máximos diurnos. Una jornada con 36 grados que se mantiene por encima de los 25 durante la noche comporta un riesgo muy superior a otra con temperaturas máximas más altas, pero con una bajada nocturna significativa.

Los datos de la OMM reflejan también nuevos récords de temperatura en varios países europeos. Dinamarca ha registrado su máximo histórico con 37 grados; los Países Bajos han llegado a los 39,4; Suiza ha alcanzado los 39 grados en Basilea; Francia ha registrado una temperatura media nacional récord de 30 grados y máximas de 43,8; y en España varias localidades han superado los 40 grados, con 42,7 grados en Bilbao, la temperatura más alta jamás registrada en la ciudad.

Ante este escenario, las agencias de las Naciones Unidas han actualizado las guías internacionales de actuación ante el calor extremo y reclaman reforzar los sistemas de alerta temprana, la planificación sanitaria y las medidas de protección para reducir el impacto sobre la población, las infraestructuras y los ecosistemas.