Un nuevo escándalo salpica el emérito. Según ha adelantado el diario Público, Juan Carlos I consiguió forjar su fortuna a través del tráfico de armas en países Árabes. Un fraude perpetuado al lado del que fue su administrador privado, Manuel Prado y Colón de Carvajal.

El texto se remonta al año 1977, cuando nombró a Prado senador por designación real, "así como administrador solidario al 50% de todos sus negocios, empezando por la venta de armas". Fue entonces cuando, en una visita a Riad - la capital y principal centro de negocios de Arabia Saudí -, Juan Carlos I inició los negocios para la fundación de una empresa "para canalizar el comercio entre los dos países": Alkantara Iberian Exports.

El príncipe Fahd nombró delegado saudí de Alkantara al magnate Adnan Khashoggi, un traficante de armas que poseía un conjunto de empresas (Triad International), mientras que Juan Carlos I designó a Manuel Prado como presidente de la compañía.

Es importante destacar que, según señala el artículo, la mitad de Alkantara "fue financiado con fondos públicos". "El Instituto Nacional de Industria (INI) pondrá un 25% y Focoex (Fomento del Comercio Exterior, que forma parte del Banco Exterior de España, pero opera desde Panamá) el otro 25%".

La elección de cargos a dedo continuó con el fichaje del hijo del socio del rey, Borja Prado Eulate, como parte de Alkantara. Lo hará trabajando para Focoex, "del año 1980 en 1988", señala el rotativo español. En la misma línea, el presidente del INI en aquellos años, Francisco Jiménez Torres, acabará convirtiéndose en abogado de Khashoggi en operaciones comerciales internacionales.

Información "clasificada"

Cabe destacar también la falta de transparencia en todas las operaciones internacionales de ventas de armas en aquellos años, dado que "eran consideradas materias clasificadas". Al tratarse de "asuntos, actos, documentos, informaciones, datos y objetos el conocimiento por personas no autorizadas pueda dañar o poner en riesgo la seguridad y defensa del Estado", estaban amparadas por el artículo 2 de la ley 9/1968, de 5 de abril, sobre secretos oficiales.

Por este hecho, dada la vigencia de esta ley, "no se puede obtener los documentos de estos contratos gestionados por Alkantara", denuncia el Público.

La trama continúa cuando el 13 de agosto de 1982, cuando Prado y Khashoggi registraron la compañía en el paraíso fiscal de Chipre. Este hecho evidencia su intención de hacer negocios opacos de tráfico de armas, ya que podían operar fuera del control tanto del gobierno saudí como del español" - en aquel momento, liderado por Leopoldo Calvo-Sotelo.

El Gobierno, consciente del fraude

El año 1985 (ya con el presidente socialista Felipe González) el Gobierno hizo su primer informe oficial sobre las más importantes compañías de venta de armas españolas. En el texto, se situó Alkantara al frente de la lista, a pesar de admitir que ni la misma Moncloa "controla el destino final de las exportaciones de material bélico español" ni las comisiones de esta.

Khashoggi, imputado por el caso Iran-Contra

Khashoggi fue imputado por el caso Iran-Contra - cuando vendió armas a Irán para financiar a los mercenarios que combatían al Gobierno de Nicaragua (1985-1986).

Antes, sin embargo, el magnate decidió pasarle la patata caliente al traficante de armas Abderramán El Assir, que acabó introduciéndose en el círculo de poder hasta que se casó con María Fernández-Longoria, "hermana de la esposa de Adrián de la Joia (socio y padrino del comisario Villarejo, a su vez, amigo de otro traficante de armas, Monzer en el Kassar)".

De esta manera, el negocio de venta de armas de la filial en Xipre d'Alkantara continuó dos años más, hasta que finalmente se disolvió el 14 de noviembre de 1990.

12.500 millones de pesetas en comisiones

Hasta entonces, todos los movimientos de El Assir y sus socios, entre ellos Prado que, recordamos, actúa en nombre de Juan Carlos I, consiguieron cantidades millonarias en comisiones por venta de armas. Un ejemplo es el caso de Marruecos, negocio por el cual consiguieron un importe total de 570 millones de dólares (más de 62.000 millones de pesetas).

"Esta operación es la venta mayor de armamento del Gobierno en el Marruecos de la época y las comisiones que se reparten los mediadores sumarian unos 12.500 millones de pesetas", explica el Público.

Sin embargo, aseguran que "los comisionistas que trabajaban con Alkantara hacían tráfico de armas con todos los países que podían, aprovechando todas las guerras y conflictos de aquellos años," según declaraciones de uno de los amigos del rey consultados.

El fraude, también en Suiza

Con los años, Manuel Prado - para esconder los movimientos fraudulentos - fundó en Suiza la compañía Trébol SA  con el otro socio íntimo de monarca, Tchokotua, el año 1983. Desde allí, pudo "evadir fiscalmente los beneficios del holding Trébol en España", eso sí, manteniendo estrechas relaciones con la Zarzuela.

"Sin embargo, el 1984 Alkantara Iberian Exports Ltd es ya la mayor exportadora de armas de España y su mejor cliente acaba siendo Egipto", asegura el artículo. Ahora bien, "en 1985 Egipto suspende pagos en plena crisis financiera internacional y nunca devuelve aquellos créditos en España".

Comisiones pagadas con fondos públicos

El resultado para  el rey y sus socios fue el mismo: "Las empresas fabricantes españolas cobran la totalidad del facturado y los socios de Alkantara se embolsan sus comisiones millonarias íntegras, a cuenta de estos préstamos del Estado".

"Diez años después, España tendrá finalmente que condonar a Egipto 18.800 millones de pesetas, con los que se han financiado esos negocios. Por tanto, toda la operación, incluidas las comisiones del rey y sus socios, se pagan con fondos públicos, según la obra ya citada de Díaz Herrera y Tijeras." denuncia el rotativo.

 

Imagen principal, el rey emérito Juan Carlos I / Europa Press

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