El ámbito de la salud es uno de los entornos en los que se detectan más casos de catalanofobia y también de discriminaciones lingüísticas en todo el país. A pesar de lo que dice la ley, hay muchos profesionales sanitarios que trabajan en hospitales y centros de atención primaria de Cataluña que no saben hablar en catalán y que, en algunos casos tampoco lo entienden, forzando a que los ciudadanos catalanohablantes tengan que cambiar de lengua en un momento de muchísima vulnerabilidad. En este contexto y después de denuncias flagrantes como la de una paciente psiquiátrica que fue forzada a aceptar el tratamiento en castellano después de sufrir una crisis suicida, la Assemblea Nacional Catalana ha puesto en marcha este miércoles la campaña "A la salud, en catalán", con el objetivo de que las denuncias por la vulneración de los derechos lingüísticos se multipliquen y conseguir que estas reflejen la realidad. En un acto delante del Hospital Clínic, diferentes voluntarios de la Assemblea han repartido dípticos entre las personas que entraban y salían del centro. Lluís Llach, presidente de la Assemblea, ha pedido el compromiso de todos los catalanohablantes, en línea con la última campaña de la entidad, que pone el foco en el hecho de no solo "ser" independentista, sino también "estar ahí" de manera activa.
"Multiplicar las quejas y poner presión"
"El futuro del catalán depende de nosotros, no podemos dejar pasar ni una”, ha manifestado el cantautor. Para conseguirlo, han puesto en marcha un formulario en línea para que la denuncia sea rápida, sea con un texto o un audio. Los formularios de la entidad recogerán la queja, la procesarán y la enviarán a los organismos, instituciones y organizaciones que velan por la lengua: Plataforma per la Llengua, el Buzón del catalán, el Colegio de Médicos, la Agencia Catalana del Consumo, el síndic de greuges y el Departamento de Salud. Llach ha sido claro: el objetivo de la ANC es "multiplicar las quejas, presionar a quien no está haciendo el trabajo y revertir una situación que lesiona gravemente nuestros derechos".
Después de este primer acto en el Clínic, el objetivo de la ANC es llevarlo al resto de hospitales y CAP de todo el país. Además del código QR para entrar al formulario y hacer la denuncia, el díptico que reparten los voluntarios de la organización independentista también incluye un decálogo con los derechos lingüísticos de los pacientes, que a menudo son vulnerados. En este contexto, Llach ha lamentado que, casi un año después de que se firmara el Pacto Nacional por la Lengua, que considera que hace "un buen diagnóstico de la situación", pero que envía a los catalanohablantes "a cuidados paliativos". Montse Curucelaegui, miembro de la sectorial de Salud de la Assemblea, ha remarcado la importancia de defender estos derechos lingüísticos: “Cuando un paciente entra en un hospital o en un CAP, a menudo se encuentra en un momento de fragilidad, de miedo o de incertidumbre y poder expresarse en la lengua propia no es un capricho, es un derecho”.