El Fons Català de Cooperació ha destinado 741.000 euros a Ucrania durante el primer año de guerra, después de la invasión rusa en el Dombás. En una entrevista en la ACN, su director, David Minoves, afirma que un año después de los primeros bombardeos "la situación sigue siendo terriblemente dura para mucha gente". Del dinero gestionado por el Fons, unos 600.000 euros provienen de un centenar de ayuntamientos y el resto de empresas, entidades y particulares. La ayuda ha servido para atender necesidades básicas, como cobijo o comida; hasta apoyo médico y psicosocial, o la atención a colectivos vulnerables como niños, mujeres víctimas de la violencia de género o minorías étnicas. "Hemos trasladado el esfuerzo a quien sufre doblemente esta situación tan trágica".
En este sentido, el proyecto donde más se ha invertido (93.000 euros) es para el apoyo emocional a través del circo a niños ucranianos refugiados en la población polaca de Lublin. Allí, la asociación Sztukmistreze ha destinado los recursos venidos de Catalunya a compartir conocimientos artísticos con los niños y ofrecerlos apoyo emocional gracias al lenguaje universal del circo. Los niños, de hecho, han sido durante este primer año de guerra uno de los objetivos principales de protección por parte del Fons Català de Cooperació. "Los niños han sufrido muchísimo. Se han visto desarraigados de su entorno más inmediato y han visto cómo se rompían sus familias", explica Minoves. En Lublin, a unos 200 kilómetros de la frontera de Medyka, uno de cada cinco vecinos son ucranianos, aunque algunos de ellos ya estaban antes del estallido de la guerra. De los que han llegado en el último año, muchos de ellos son niños. Minoves explica que se ha potenciado sobre todo el apoyo psicosocial: "Necesitan su espacio natural vital, que es reír, jugar y recibir educación".
Las mujeres que huyen de la guerra
Además de este proyecto de circo, el Fons Català de Cooperació también ha destinado 30.000 euros a un proyecto de Payasos sin Fronteras en la capital polaca, en Varsovia. En total son más de 123.000 euros de ayuda humanitaria destinados en exclusiva a los niños que han sido víctimas de la guerra. El director del Fons, David Minoves, detalla que hay otros colectivos vulnerables donde también se ha focalizado la atención de manera muy específica, como la población gitana o las mujeres que huyen de la guerra siendo, además, víctimas de la violencia de género. En este sentido, hay dos proyectos de entidades que trabajan desde Polonia donde se han destinado cerca de 70.000 euros.
La entidad Salam Lab, que atiende refugiados gitanos en Cracovia, ha invertido 33.000 euros procedentes del Fons Català de Cooperació en intentar poner fin a conflictos raciales que se daban en los mismos centros de acogida y gracias a la ayuda humanitaria se ha podido trasladar a familias a pisos tutelados. Con respecto a las mujeres que huyen de la guerra y de sus maltratadores, las ayudas del Fons (36.000 euros) se ha aprovechado para que la entidad Feminoteka haya podido organizar un transporte seguro para que estas mujeres pudieran salir del país. Al otro lado de la frontera se les ha ofrecido ayuda psicoterapéutica.
Del resto de proyectos en marcha, hay otros de ayuda humanitaria a Polonia, principal puerto de salida del grosor de los refugiados. En la propia Ucrania hay proyectos en marcha sobre todo orientados a los centros de refugiados de los desplazados internos. Se calcula que hay 6 millones de personas en esta situación, además de los 7,5 millones de refugiados en Europa. En este sentido, la ayuda del Fons Català de Cooperació ha servido para equipar los espacios desde el punto de vista logístico y para ofrecer ayuda psicosocial a la población desplazada. "No solo necesitan comer y cobijo. Se les ha roto la vida y tienen que poder rehabilitarse con dignidad mientras no puedan reconstruir sus casas y sus vidas en Ucrania", apunta Minoves.
¿Por qué las emergencias tienen menos apoyo que hace unos años?
A día de hoy, la inversión efectiva del fondo suma 430.000 euros y hay 311.000 más que ya han sido aportados por parte de ayuntamiento, empresas y particulares que están pendientes de asignación. La intención del Fons es seguir trabajando con las entidades con las que ya hay confianza para poder atender las necesidades "cambiantes" sobre el terreno. Minoves explica que la respuesta catalana al conflicto ha sido "muy positiva" pero admite que en los últimos años las emergencias han tenido, en general, menos apoyo si se comparan con la movilización de recursos de grandes catástrofes como el huracán Mitch del año 1998 en Centroamérica, el tsunami de Indonesia de 2004 o el terremoto de Haití de 2010.
El director del Fons Català de Cooperació afirma que eso se explica, en parte, por el impacto de la crisis económica, por el diferente tipo de empatía que puede generar un desastre natural respecto de un conflicto bélico o por la acumulación de diferentes crisis en el tiempo: "Tenemos memoria de pez y la crisis de hoy hace olvidar la de ayer", dice en alusión a los terremotos de Turquía.
La alianza europea para la reconstrucción de Ucrania
La Generalitat de Catalunya también ha optado por adherirse a la alianza europea de ciudades y regiones para la reconstrucción de Ucrania. Así lo anunció desde Bruselas la semana pasada la consellera de Acció Exterior i Unió Europea de la Generalitat, Meritxell Serret, que intervino en el pleno del Comité de las Regiones. "Entraremos como miembros de esta alianza europea para la reconstrucción de Ucrania" impulsada por el Comité de las Regiones y sus socios para coordinar esfuerzos conjuntos destinados a ayudar a la recuperación del país víctima de la invasión rusa, explicó Serret posteriormente en declaraciones a los medios.