La familia de Guillem Agulló ha reclamado que se le reconozca como víctima de terrorismo, hecho que supondría lanzar un mensaje "contundente de la democracia española ante quienes pretenden destruirla". Agulló, activista antifascista del País Valencià, fue asesinado el 11 de abril de 1993 en Montanejos (Alt Millars), cuando tenía 18 años. Mientras estaba de vacaciones, un grupo de neonazis le asestaron una puñalada en el corazón y se marcharon cantando el "Cara al sol", haciendo el saludo fascista. Sus padres, Guillem y Carme, y su hermana Betlem lamentan que la extrema derecha valenciana reivindicó "desde el minuto uno" el asesinato de Guillem "como un trofeo" y que lo usó para "intimidar a la familia, los amigos y el activismo de izquierdas valenciano", con pancartas, pintadas y llamadas telefónicas. Además, el acoso les ha llegado a desestabilizar económicamente.
Aquel mismo año, las Corts Valencianes aprobaron por unanimidad una declaración institucional que señalaba que había sido asesinado "por combatir el racismo y la violencia fascista", y en 2016 la refrendaron y crearon unos premios con el nombre de Guillem Agulló a colectivos que lucharan contra la xenofobia y el racismo —a pesar de que el PP y Vox los suprimieron en 2024—. Sin embargo, la sentencia del juicio celebrado dos años después, en 1995, calificó el asesinato de simple "pelea juvenil" y cuatro de los cinco acusados fueron absueltos. El único condenado por homicidio fue el neonazi Pedro Cuevas, autor confeso del apuñalamiento, que solo cumplió cuatro de los catorce años de prisión a los que lo habían sentenciado.
Que el Estado reconozca el error
La familia reconoce que se ha conseguido una "victoria social", con muchos premios, canciones, calles, plazas, libros y películas con el nombre y la historia de Guillem, pero todavía queda "una cuenta pendiente". "Que el Estado reconozca que falló", dicen. Así, este miércoles han hecho pública la carta que han enviado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reclamando que Guillem Agulló sea reconocido como víctima de terrorismo. Una petición que tiene el apoyo de más de 200 personalidades del mundo de la cultura, la política y juristas.
En abril, cuando se cumplían 33 años del asesinato, la familia ya reclamó a Interior el reconocimiento, "de la misma manera que han sido reconocidas otras víctimas de la extrema derecha, en circunstancias parecidas". Afirman que solo se han pedido dos informes, a la Guardia Civil y a la Audiencia de Castelló, y que el de la Guardia Civil descarta que el asesinato de Guillem sea un atentado terrorista. Entonces, piden informes periciales independientes porque consideran que hay "suficientes datos para considerar el reconocimiento", y recuerdan que el Colectivo de Víctimas de Terrorismo (Covite) ha incorporado su caso al Mapa del Terror. En opinión de la familia, como el poder judicial "no estuvo a la altura", es la hora de que el ejecutivo estatal asuma "su responsabilidad, repare el daño y honre la memoria de quienes fueron injustamente tratados". Finalmente, alertan de la "normalización de la violencia y los discursos de odio de la extrema derecha" y del peligro "de involución democrática que la ultraderecha pretende instalar".