Tal día como hoy del año 1993, hace 33 años, en Montanejos (País Valencià), era brutalmente asesinado el joven Guillem Agulló i Salvador. La madrugada del 11 de abril de 1993, Guillem, que en aquel momento tenía dieciocho años y medio, fue asaltado y asesinado por un grupo de jóvenes fascistas que bramaban “Sieg Heil” y “Viva España”. Uno de los agresores le asestó una puñalada en el corazón que le provocó la muerte prácticamente inmediata.

Según el diario El País —en la edición del día en el que se cumplían veinte años del asesinato de Agulló (2013)—, los agresores se fueron cantando el himno fascista español “Cara al sol”, mientras Guillem se desangraba. Otros rotativos y otros periodistas que siguieron de cerca el caso denunciaron que Guillem fue asaltado y asesinado por su ideología independentista. Todos los partidos políticos condenaron aquel crimen, excepto el Partido Popular, Unió Valenciana y Falange Española.

A pesar de que el móvil de aquel crimen era claramente ideológico, el juez que llevó el caso afirmaría que aquel asesinato había sido, simplemente, “una pelea entre chavales”. El mismo juez sentó en el banquillo de los acusados a los cinco detenidos por aquel crimen: Gerardo Mora; Juan Manuel Sánchez, alias “el Picha”; José Cuñat, alias “el Pollo”; Francisco García, alias “el Mody”, y Pedro Cuevas, alias “el Ventosa”; todos ellos miembros del grupo de extrema derecha españolista “Komando Marchalenes IV Reich”.

El juez aceptaría un extraño testigo, identificado como “X” y presentado por la defensa de los acusados, que declararía bajo secreto, con un casco puesto y detrás de una mampara. Finalmente, el juez tan solo condenó a uno de los acusados, “el Ventosa”, a catorce años de cárcel. El resto, que habían participado en aquella “cacería” y, por lo tanto, tenían una cuota de responsabilidad en aquel crimen, sorprendentemente fueron absueltos. Y, además, el único condenado solo cumpliría cuatro años de presidio.