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Una de las máximas que el president Jordi Pujol transmitía a los miembros de sus ejecutivos era que el funcionamiento del Govern de la Generalitat tiene tres puntales imprescindibles que empiezan con la letra M: maestros, médicos y mossos. Tener problemas con una de las M representa, según el veterano político, un quebradero de cabeza muy serio; dificultades con dos a la vez es un desastre; pero, si afecta a las tres, el descalabro puede ser épico. La máxima de Pujol debería disparar todas las alarmas del Govern de Salvador Illa, que afronta un curso marcado por la convocatoria, como mínimo, de unas elecciones, las municipales. El ejecutivo ha retomado el trabajo este septiembre con nuevas movilizaciones de maestros y la crisis por el caso PISA todavía abierta, a pesar de la destitución de la número dos de la Conselleria de Educación; también los médicos han reiterado los avisos sobre nuevas protestas las próximas semanas si Salut no acepta negociar las mejoras que reclaman; mientras que Interior, que también acaba de vivir el relevo del secretario general y tendrá que sustituir al jefe de los Mossos, tiene que hacer frente a continuados episodios de peleas con pistolas y navajas que inquietan la opinión pública, como la muerte a puñaladas de un vecino de Manresa que esta semana ha consternado a la ciudad.

De las tres carpetas, la más inminente es la de Educació, después de que los sindicatos USTEC, CGT y la Intersindical confirmaron este jueves que mantienen la convocatoria de huelga en el sector educativo, lo cual ha obligado al Govern a decretar servicios mínimos para la jornada de inicio del curso escolar este martes 8 de septiembre. Además, los socios del Govern evitaron el pasado julio que Illa tuviera que comparecer en el Parlament, tal como pedía Junts, para dar explicaciones sobre el fiasco de PISA, pero este martes los Comuns dieron por hecho que el president comparecerá sin esperar el debate de política general, previsto para finales de mes. De momento, Educación intenta apagar aquel incendio con el cese de la secretaria general y los tres expedientes que mantiene abiertos, pero la consellera, Esther Niubó, aparece cada vez más tocada.

Todo ello sin olvidar que el ejecutivo mantiene como punto caliente permanente la situación de Rodalies. El Govern y el ministerio de Óscar Puente habían prometido para comienzos de este año 2026 la llegada de nuevos trenes de Rodalies. Sin embargo, los trenes no llegaron y no está previsto que lo hagan antes de finales de año. Después de la larga crisis ferroviaria del primer semestre del año, este mes de agosto el eclipse solar ha propiciado un nuevo episodio de caos en el funcionamiento del servicio, mientras el nuevo director de Rodalies, Óscar Playà, estaba de vacaciones.

Municipales

Estos serán algunos de los mimbres con los que empezar a tejer un curso marcado por la convocatoria de las elecciones municipales, previstas para el 23 de mayo, y la más que posible convocatoria de las elecciones generales en los próximos meses. Esto, de entrada, amenaza con un enfriamiento del apoyo de los socios de ERC y Comuns, que subirán su nivel de exigencia para engrasar el discurso de cara a sus votantes y marcar distancias con los diferentes frentes abiertos del Govern. Además, estas citas se verán determinadas por el momento en que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya muy debilitado por los escándalos y casos judiciales que afectan a lo que había sido su núcleo duro, no consigue dar respuesta a la crisis provocada por la entrada masiva de migrantes en Ceuta a finales del mes de julio. La extrema debilidad de Sánchez impacta muy directamente en Salvador Illa, que es también primer secretario del PSC y uno de los principales puntales políticos del mandatario español.

Entre los factores positivos de la balanza, el president contará este curso con los presupuestos aprobados el pasado 2 de julio, que blindan su Govern hasta el final de la legislatura, aunque la perspectiva electoral le impida sacar adelante los del próximo año. También podrá exhibir la aprobación esta semana en el Consejo de Política Fiscal y Financiera de la nueva propuesta de financiación pactada con ERC. No obstante, el nuevo modelo, que se ha aprobado sin el apoyo de las comunidades del PP, ni de Castilla-La Mancha ni de Asturias, tiene pocas expectativas de prosperar en el Congreso, dado que Junts mantiene una enmienda a la totalidad en la que exige un concierto económico para Catalunya.

Otra de las carpetas en que Illa mantendrá el foco es la políticas de vivienda. A pesar del revés del Consell de Garanties Estatutàries, que el mes de agosto se pronunció en contra de la ley para prohibir la compra especulativa de vivienda que el ejecutivo pactó con los Comuns, el Govern saca pecho de los avances conseguidos en esta materia. La consellera Sílvia Paneque aseguraba el viernes que el Govern ya dispone de 10.000 viviendas protegidas de las 50.000 que había anunciado hasta 2023.

Elecciones

Precisamente, el futuro de Paneque es una de las incógnitas que habrá que despejar las próximas semanas. La consellera se ha convertido en un peso pesado del Govern, con las carteras de infraestructuras y vivienda, además de portavoz. No obstante, Illa no ha aclarado todavía si la mantendrá en el ejecutivo o repetirá como candidata del PSC a la alcaldía de Girona, después de que en 2023 consiguió que la candidatura socialista fuera la más votada, aunque se vio desbancada por un acuerdo entre CUP y Junts. Fuentes del PSC vinculan la decisión al respeto de las previsiones de las encuestas. Tampoco se descarta que un cambio en la conselleria de Territori incluyera también relevos en otros departamentos del Govern.

De momento, en el capítulo de encuestas, el Govern —como Junts y ERC— observa con preocupación el crecimiento de Aliança Catalana de Sílvia Orriols. La encuesta del CEO publicada el mes de julio, después de dos trimestres sin sondeos, situaba a AC en tercera posición en el Parlament, codo con codo con ERC, que aparecía como segunda fuerza, tras el PSC. No obstante, encuestas posteriores encumbraban la formación de Orriols a segunda posición y muy cerca ya del PSC y dibujan un Parlament difícilmente gobernable.

Todo ello, además, en un momento de repunte del independentismo, según señalaba el CEO, que puede representar un contrapunto al discurso de la "normalización" que esgrime el PSC. Este resurgimiento se ha visto atizado por la agresión a manos de la Policía española que sufrió este mes de agosto un joven seguidor del Barça que llevaba una estelada en Elche, donde el equipo catalán jugó el segundo partido de la Liga. El Camp Nou respondió pocos días después llenando de esteladas el estadio, en el partido contra el Athletic Club. Desde aquel episodio, los gritos de independencia se vuelven a escuchar en el minuto 17,14 en el estadio blaugrana. La Diada será, sin embargo, el termómetro para comprobar el grado de movilización independentista.