El ex fiscal general Álvaro García Ortiz ha roto el silencio y ha acusado al Tribunal Supremo de condenarlo sin pruebas. En la primera entrevista a un medio de comunicación desde la condena del pasado 20 de noviembre, García Ortiz aseguró que salió del juicio convencido de que sería absuelto. "Fue una sorpresa muy dura", ha reconocido en el programa Lo de Évole emitido este domingo por la noche. En cuanto a la supuesta falta de pruebas, se ha expresado así: "En el juicio y en los hechos no veía ninguna conducta punible, no había ninguna carga probatoria contra mí. Lo tenía clarísimo y salí convencido del juicio".

Durante las más de dos horas de entrevista, el ex fiscal general afirma que se sintió "maltratado" y que, particularmente, vivió como una humillación la forma en que la pareja de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador, lo señaló. "Se dirigió a mí hasta en cinco ocasiones. Me señaló, dijo mi nombre y lo hizo con aquella vehemencia", dice. Más de lo mismo con el jefe de gabinete de la presidenta madrileña, Miguel Ángel Rodríguez, a quien acusa de haber puesto en marcha una especie de campaña de "intoxicación y de calumnia" contra la Fiscalía General.

Ataques a los jueces

García Ortiz explica que sabía con meses de antelación que lo imputarían: "Personas, directa o indirectamente, me dijeron qué día y en qué momento sería imputado. Preguntado por los momentos más complicados del proceso, dice que uno de ellos fue cuando creía que recuperarían los mensajes que borró de su móvil justo el mismo día que lo imputaron, ya que iba a aflorar "información ultrasensible" que acabaría en algún medio de comunicación. "Fue absolutamente intimidante", insiste. También recuerda como un "choque inimaginable" el registro de su despacho por parte de la Guardia Civil, aunque ha reconocido que los agentes actuaron con mucha profesionalidad: "Parece delirante, pero entiendes que están haciendo su trabajo".

El ex fiscal general ha reiterado que en ningún momento ha querido cuestionar a los magistrados del Supremo que lo juzgaron, pero ya hemos visto cómo, igualmente, los ha acusado de condenarlo sin pruebas. En esta línea, por ejemplo, ataca concretamente al juez Andrés Martínez Arrieta por "dolor profundo" que le provocó un comentario una vez terminado el juicio. "Y con esto, señores, concluyo, que tengo que poner la sentencia del fiscal", bromeó Arrieta, en una jornada del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), entre risas y aplausos. Y, sin embargo, pasaron veinte días hasta que se conoció el contenido de la sentencia: "Todo el país hacía una elucubración política, jurídica, personal no solo de las razones, sino también de los hechos por los cuales fui condenado". Todo ello, entonces, se ha traducido en una especie de "muerte civil". "Tengo que reflexionar mucho interiormente y con mi familia tenemos que digerir todo esto que ha pasado, ver cuál es nuestro futuro personal y profesional, estar tranquilos una temporada y no me planteo nada más que pasar este período en un entorno amable y agradable", concluye, preguntado por su futuro.