Alguna cosa se mueve en la negociación para la investidura de Pere Aragonès. La convocatoria a tres por parte de la CUP ha servido para reconstruir puentes entre Esquerra Republicana y Junts per Catalunya. Así lo han anunciado los tres partidos después de dos horas de reunión en el Parlament a través de un comunicado que describe el compromiso "con tres puntos de mínimos como base para desencallar el inicio de la legislatura".

Se trata de cuatro ejes, que van en la línea de la propuesta que por la mañana han lanzado públicamente a los anticapitalistas para salvar la negociación. El documento enviado se refiere a "dar una respuesta a la crisis social y económica, construir un muro de defensa de los derechos fundamentales y básicos que tienen un amplio apoyo por parte de la sociedad catalana y que no caben en el marco del Estado, tomar la iniciativa y convocar una primera reunión de trabajo para construir un gran Acuerdo Nacional para la Autodeterminación que vaya más allá de partidos políticos y que agrupe la amplia mayoría social del país favorable en la solución democrática que vive el país, con el compromiso inequívoco que desde el diálogo y el embate democrático al Estado se pueda alcanzar el ejercicio de la autodeterminación y la amnistía durante la próxima legislatura y alcanzar un espacio para el debate de la estrategia independentista más allá del marco de la gobernabilidad".

Este último apartado, el de la hoja de ruta independentista, se ha modificado ligeramente respecto del planteamiento inicial de los cupaires -avalado por ERC- que hablaba abiertamente de aparcar la discusión sobre la estrategia del procés y el Consell per la República hasta después de la investidura de Aragonès. Finalmente se ha optado por un redactado más ambiguo que, en cualquier caso da a entender que los junteros habrían aceptado aislar el debate de la investidura para desencallar la situación. Se hace referencia a la gobernabilidad, pero no se explicita si el acuerdo será por un gobierno de coalición entre ERC y Junts o para un ejecutivo en solitario de los republicanos.

Asimismo, a petición de los de Junqueras, se ha añadido la mención al "compromiso inequívoco con el diálogo". En paralelo se abre la puerta a la posibilidad de "ejercer el derecho a la autodeterminación durante esta legislatura". Es decir, se plantea la voluntad de explorar todas las vías para poder celebrar un nuevo referéndum en los próximos cuatro años. Eso sí, sin concretar si unilateral o pactado. 

Decisión salomónica

En conclusión, después de que este martes ERC y Junts certificaran el enquistamiento de posiciones, este miércoles han ofrecido una imagen de repliegue mínimo, de la mano de la CUP y con un documento lo bastante inconcreto como para que las dos partes se puedan sentir cómodas. El meollo de la cuestión, sin embargo, sigue sin resolverse, cuando menos, públicamente. ¿Aceptará Junts prestar los 4 votos necesarios para investir a Aragonès sin entrar en el gobierno? ¿O los republicanos cederán a renegociar la coalición de gobierno con Junts y abandonarán la voluntad de empezar gobernando en solitario?

Las próximas horas serán determinantes. Quedan 14 días para la fecha límite para que no se active la repetición electoral. Los comicios, si vuelve a haber, serían a mediados de julio.

En la imagen principal, los negociadores de ERC, Junts y la CUP.

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