El Círculo Ecuestre es una especie de club de inspiración británica que ocupa una magnífica esquina de Balmes/Diagonal. Cualquiera esperaría encontrar antes a Phileas Fogg apostando a que da la vuelta al mundo en 80 días, que a Gabriel Rufián garantizando la independencia en 18 meses. Seguramente por eso, Esquerra no ha enviado a su cabeza de lista a la tradicional comida con candidatos que organiza esta entidad. Tampoco ha destinado a Joan Tardà. La pajita más corta le debió de tocar al juez Vidal. Y allí ha ido el hombre a vender la buena nueva de la independencia.

Al acabar la comida, el juez ha hecho una exposición sobre sus propuestas para cerrar el Senado o reducirlo, para hacer una Constitución catalana que mejore el funcionamiento de la justicia, y se ha referido a su caso particular y a la sentencia que le ha caído por haberse dedicado a escribir una constitución los fines de semana. Pero eso no era lo que interesaba a los asistentes. Y en el turno de preguntas ha quedado claro.

Acuerdo inminente JxSí y CUP

Ha empezado el presidente del Círculo, que ha revelado que durante la comida les había anunciado un acuerdo inminente entre Junts pel Sí y la CUP y ha pedido detalles.

Acto seguido, se le ha preguntado cómo puede ser que JxSí y la CUP –“que no podemos olvidar es un partido antisistema y anticapitalista”– cierren un acuerdo donde quedan “fuera de” muchas “facciones de la sociedad”, como “Fomento, el Círculo, los exvotantes de Unió o la burguesía de Catalunya”.

Las intervenciones iban cayendo en cascada. Que la independencia sería un desastre desde el punto de vista económico –“menos para los que tienen el dinero en Andorra”–, que un Estado independiente estaría basado en la insolidaridad y el egoísmo respecto al resto del Estado; una felicitación por la iniciativa de disolver el Senado –donde de hecho no tendría que ir ERC o en todo caso no cobrar y no ir– y la pregunta: ¿cómo se puede pretender hacer la independencia sin una mayoría clara? El que fue responsable de la Once Miguel Duran –que lo ha invitado a comer a ver si convence a un “españolazo” como él (se define en su condición de “catameño")– le pide si no cree que Mas se ha metido en un callejón sin salida y si no hubiera sido “más catalán” dejar una rendija por “donde poder negociar”. Y la última pregunta: “¿qué haría si después de dictar una sentencia desfavorable le dijeran que no están a favor?".

En el turno de respuestas, Vidal ha dejado claro que se ha avanzado más en las negociaciones “en los últimos tres días que en los últimos tres meses” y que el acuerdo es muy probable. “Confío en que sea antes del día 20,” ha remachado, y ha comentado con ironía que el día 19 es jornada de reflexión, pero no está prohibido que haya acuerdo político.

Plan de choque de 20 medidas

Este pacto, ha explicado al juez, pasaría por una presidencia encabezada por Artur Mas y un plan de choque social de veinte medidas, algunas de las cuales se podrán aplicar de manera inmediata, pero otras no se podrán implementar hasta que Catalunya sea un Estado o disponga de sus recursos. En este punto ha señalado, en concreto, la renta mínima de 1.000 euros mensuales –“a ustedes no les tiene que preocupar demasiado”–, y el pago inmediato de todo aquello que obliga la ley de la dependencia del Gobierno español. “Quien diga que se puede hacer a partir de enero del próximo año, no les dice la verdad, porque es imposible. Catalunya no tiene ni los recursos ni las competencias para hacerlo”, ha remachado.

Vidal ha explicado la razón por la qual también a la burguesía que está dentro del Círculo le interesa que el plan de choque funcione, incluso por el efecto que puede tener en la reactivación de la economía. “No es lo mismo vivir en el Clot o en Pedralbes”, pero “seguro que todo el mundo quiere vivir en un país digno”.

Por lo demás, el juez, que ha admitido que no le gustó el resultado del 27S, también tenía la respuesta clara: "Si Catalunya es o no independiente no lo decidiremos yo ni ustedes, lo decidirán los ciudadanos con su voto de aquí un año y medio". Fin del debate.