El día siguiente que el president de la Generalitat, Quim Torra, se convirtiera en el primer jefe del ejecutivo catalán que se sienta en el banquillo de los acusados, el ejecutivo ha alertado sobre la "anormalidad democrática inmensa" que eso representa, a la vez que ha recordado que los anteriores dos presidentes catalanes también están acusados de "delitos desproporcionados" y que hoy mismo Amnistía Internacional ha denunciado que la sentencia del procés es "desproporcionada, excesiva, restrictiva, imprecisa y peligrosa".
"Este es el contexto de la represión que vivimos en Catalunya", ha sintetizado al conseller de Territori i Sostenibilitat, Damià Calvet, que ha actuado como portavoz del Govern en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo Ejecutivo. Ante esta situación, el Govern ha hecho lo que Calvet describe como "la enésima apelación al diálogo al Estado español, a sentarse y dialogar", con las conversaciones de Pedralbes como punto de partida, y ha anunciado que en Catalunya el president ha convocado para comienzos de diciembre la mesa de partidos.
#Conseller @damiacalvet: “No reduirem el problema polític entre Catalunya i Espanya a un problema de convivència. Convocarem la taula de diàleg per principis de desembre” pic.twitter.com/yH3T7xHMSr
— Govern. Generalitat (@govern) November 19, 2019
La mesa de partidos tendrá que servir, según ha explicado, para "afrontar con más claridad el diálogo bilateral entre Catalunya y España" y "compactar" un posicionamiento a partir de principios como el rechazo a la represión y la defensa del derecho a decidir. Por lo que respecta al diálogo con el Estado, ha insistido en que "el Govern está esperando que se siente alguien en el otro lado de la mesa y que hable", y ha alertado que hay una parte muy importante de los catalanes que han desconectado del Estado español y la persecución no hará más que ampliar esta grieta.
Calvet se ha referido al conflicto protocolario que se produjo ayer con el Estado español en el marco de la cena de los premios de Fomento a raíz de la exigencia del gobierno español que fuera la ministra Nadia Calviño quién cerrara el acto, lo cual provocó que Torra no asistiera. El conseller ha recordado que esta misma situación ya se produjo en la edición del 2013 y motivó que el president Artur Mas no acudiera al acto, cuando el ejecutivo de Mariano Rajoy impuso que fuera la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría quien lo cerrara.
"Es una falta de respeto y de sensibilidad", ha reprochado Calvet, que ha insistido que en ausencia del presidente del Gobierno es el president de la Generalitat quien ostenta la máxima representación protocolaria. En opinión del Govern, se trata de una anormalidad que se tendrá que revisar para "futuras ediciones" de los premios de Foment.
De momento, por lo que hace la respuesta del Estado, el conseller ha reprochado que en el discurso que este lunes por la noche pronunció la ministra Calviño en el marco de la cena del premios de Fomento, obvió la situación en Catalunya. "No fue lo bastante valiente para abordar la necesidad de que haya un diálogo y una negociación que aborde la situación al país", ha reprochado.
Por lo que respecta a los presupuestos del Gobierno, ha recordado que hace meses que se están negociando con los partidos con la voluntad de cerrar las cuentas del ejecutivo el más bien posible, "básicamente con el grupo de los comunes".