En noviembre de 1980, cuatro meses antes del intento de golpe de Estado del 23F había en marcha hasta tres tipos de operaciones golpistas para derrocar el gobierno de la Unión de Centro Democrático (UCD), que presidía Adolfo Suárez, y crear un nuevo régimen político en España. Estas maniobras implicaban no solo sectores militares sino también políticos. Una de estas tramas, que preveía el nombramiento de un general como presidente de un gobierno formado por militares, independientes y miembros de los partidos, estaba avalada por algunos líderes del PSOE y la UCD. Así se expone en un documento anónimo de la Guàrdia Civil, proveniente de los archivos del ministerio del Interior, que forma parte de la documentación sobre el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 desclasificada por el gobierno de español y que se puede consultar íntegramente aquí.
El documento manuscrito detalla tres tipos de conspiraciones previas al 23F: "operaciones civiles", "operaciones militares" y "operaciones mixtas cívico-militares". Las operaciones civiles, con participación de destacadas figuras de la transición política española, incluyen a políticos y partidos democráticos como el PSOE, la UCD y AP. Se subdividen, a su vez, en cuatro grupos. El primero es el de las de "ideología democristiana", la dirección de la cual se atribuye a uno de los padres de la Constitución, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y a la cual se dan "escasas posibilidades de prosperar". El segundo grupo corresponde a las de "ideología mixta", el promotor de las cuales es Rodolfo Martín Villa, que porponía un gobierno mixto PSOE-AP presidido por Manuel Fraga, con una viabilidad "muy escasa".

El tercer grupo de operaciones o maniobras "civiles" contra el gobierno Suárez incluye las de "ideología socialista". A la vez, las subdivide en dos tipologías. La primera, las de "carácter civil", para llevar a cabo una moción de censura pactando con un grupo disidente de UCD y consiguiendo la abstención del PCE. Se le otorga "muy escasa" viabilidad. El segundo tipo es la "civil con complemento militar" que a las previsiones anteriores añade situar en la presidencia del gobierno un general "de talante liberal". Se apuntan tres posibles candidatos: el del teniente coronel Manuel Gutiérrez Mellado, vicepresidente en los gobiernos de Suárez que plantó cara a Antonio Tejero durante el asalto de los guardias civiles al Congreso de los Diputados; y los generales José Antonio Sáenz de Santamaría y Manuel Díez-Alegría.
El objetivo de esta fórmula era "ofrecer un antídoto al golpismo". Sobre su viabilidad se asegura que tendría una "credibilidad total" si se dan dos condiciones: "reclutamiento de un general de estas características" —los tres citados representaban el ala más moderada del Ejército— y "apoyo de la Corona", es decir, la implicación del rey Juan Carlos I. Finalmente, el cuarto grupo de operaciones "civiles" que se cita es el de las de ideología liberal, en las cuales se señala como promotor a Antonio Garrigues-Walker. El plan consistiría en este caso en crear un grupo político para 1983 que se integrara en la UCD y desplazara a otros líderes, si bien, la viabilidad que se le otorga es "prácticamente nula".
Operaciones militares con Fraga y el Rey
El segundo gran bloque de operaciones golpistas es el que se agrupa bajo el epígrafe de "operaciones militares". Incluye tres tipos. El primero, "de los tenientes generales", en las cuales también se sitúa el líder conservador Manuel Fraga, "que consigue convocar a varios generales para un encuentro en la costa levantina". Se considera que la operación no tendría ninguna viabilidad si la situación política se deteriorara de manera lenta; en cambio, sería "muy probable" si el deterioro fuera rápido. La intervención tendría carácter institucional mediante un "pronunciamiento"; Suárez dimitiría de manera inmediata si hubiera unanimidad de los militares y "el Rey operaría constitucionalmente"; Fraga actuaría como líder civil, porque los militares "son contrarios al protagonismo tipo Pinochet o Videla", los dictadores chileno y argentino.
El segundo golpe militar, llamado "de los coroneles", tiene como objetivo "un cambio de régimen con protagonismo militar" después de una etapa con un gobierno de coalición UCD-PSOE, pero "para que se queme hasta 1983". A Fraga también se le relaciona con este grupo conspirador, que, curiosamente, piensa en la instauración de una "república presidencialista" con existencia de partidos "definidos muy matizadamente" en una nueva Constitución. Se considera que esta acción sería "imparable" si la organización y preparación "fueran parejas". Pero se añade que su incidencia inmediata sería "escasa" sin una conexión militar o mixta "de implantación más inmediata".
El tercer grupo en las operaciones militares es el que se bautiza como el de "los expontáneos (sic)". Se le vincula con un intento anterior de golpe de Estado, la llamada Operación Galaxia, de 1978, en la cual estuvo también implicado Tejero. También se establecen conexiones con el grupo de los coroneles. Los "expontáneos" parten de la idea de dar un "golpe de mano" con una acción de "comando" por parte de un grupo o grupos reducidos de unidades militares de élite como los GEO las COE que acabarían arrastrando al resto del ejército y la "complicidad" de la policía y la Guardia Civil. La acción se debería hacer en Madrid y en capitales importantes "con preferencia las de (...) nacionalista".
Es significativo el trato que se daría al monarca: "En cuanto al Rey, se impediría su huida, así como la de ministros y personas relevantes, condicionando la existencia de la Corona y la vida de su titular a la aceptación del hecho consumado". Se señala que los "expontáneos" tendrían colaboración de militantes de la formación de ultraderecha Fuerza Nueva (FN) y núcleos de mando a escala local de la Guardia Civil. El informe señala que hay "serios temores" de que este golpe se pueda llegar a ejecutar y triunfe. Y se indica que "podría activarse fulminantemente con un simple hecho terrorista de signo espectacular".
El programa de los "mixtos"
Como se ha visto, el anónimo redactor del documento no solo recoge y clasifica todas las operaciones golpistas en marcha que conoce sino que también evalúa hasta qué punto son factibles y su posible éxito o fracaso. Es en el tercer gran grupo que describe, el de las "operaciones mixtas cívico-militares" a las que atribuye una viabilidad "muy alta" —el escrito lo indica con mayúsculas subrayadas— e, incluso, le pone fecha: "PRIMAVERA 1981", es decir, tan solo un mes después del intento de golpe de Estado real protagonizado por Tejero. Estas operaciones las promoverían "civiles sin militancia política" y "generales en activo de brillante trayectoria". El mecanismo de implantación sería "'formalmente' constitucional", señala el documento. Y se pediría la colaboración tanto de la Corona como de los principales partidos.
Así, los conspiradores forzarían la dimisión de Suárez y la "intervención de la Corona, poniendo en marcha mecanismos constitucionales". Con el apoyo "imprescindible" de UCD y PSOE para garantizar la investidura de un nuevo presidente, se designaría presidente del gobierno "un general" con apoyo del resto de militares pero sin protagonismo público. El gobierno lo compondrían en un 50% civiles independientes y algún militar y, la otra mitad, civiles propuestos por UCD, PSOE y CD (Coalición Democrática, la coalición de derecha que lideraba Fraga en el entorno de Alianza Popular).
Curiosamente, algunas de las previsiones del "programa" de este gobierno coincidirían con políticas aplicadas efectivamente después del 23-F, como la LOHPA, que recondujo el despliegue autonómico. En concreto, los "mixtos" proponían una "reforma constitucional, reordenación (de la) legislación y estructuras regionales; nuevas leyes electoral (sic) y judicial; ley Orden Público y campaña de erradicación del terrorismo". Alcanzado el poder, se proponían "presionar" a UCD y AP para que conformaran "un partido de derecha nacional" y al PSOE para que hiciera "un congreso anti-marxista y se transformara en partido socialdemócrata" — cosa que ya había hecho en 1979— ; presionar a las "fuerzas nacionales" para que alcanzaran la unidad; "erradicar el comunismo" y "legislar para impedir partidos regionales".
Conformidad de líderes de PSOE y UCD
El documento señala que esta operación se tenía que coordinar con las "militares puras" y revela que se estaba gestando desde hacía un año. Se señala que el acuerdo sería que si la "mixta" fracasara, el campo "quedaría libre para un intento" (un golpe puramente militar). Se asegura que "han dado su conformidad determinados líderes de PSOE y UCD", si bien se indica que los partidos también están ensayando sus operaciones propias. El pronóstico que se hace es que acabarán dando apoyo a la mixta si fracasan sus operaciones propias, ante "una crisis económica y de autoridad irreversible" y "ante un inminente golpe militar puro".
El documento concluye que "dado que ambos supuestos son previsibles, no se duda de las colaboraciones, por lo cual la VIABILIDAD DE LA OPERACIÓN ES MUY ALTA y un plazo de ejercicio para la PRIMAVERA 1981". Precisamente, en la jornada del 23F se esperaba que llegara al Congreso de Diputados secuestrado por los guardias civiles de Tejero una autoridad militar, "el elefante blanco", que se ha identificado con el general golpista Alfonso Armada, antiguo preceptor del después rey Joan Carles y que debía asumir la presidencia de un gobierno cívico-militar con presencia de políticos democráticos.
El error de "dejar al Borbón libre"
El documento de la Guardia Civil también informa de un texto con el título ¡¡¡MILITARES ESPAÑOLES!!! que da "consignas" sobre qué hay que hacer después del 23-F. Este texto se queja de que las FAS, las fuerzas armadas españolas "están mal preparadas para la lucha subversiva y revolucionaria , aludiendo al hecho de que tanto los soviéticos como las decadentes naciones occidentales ven con agrado la escisión de Vascongadas y Cataluña así como nuestros enfrentamientos internos".
El documento hace una evaluación de los "errores" del 23F y subraya que el primero fue "Dejar al 'borbón' libre y tratar con él como si fuera un caballero". Los autores creen que "el Rey continuará adelante en su intento suicida de tener un gobierno con los socialistas, no pudiendo ser considerado ni como un símbolo a respetar". "Es, por tanto, un OBJETIVO A BATIR Y ANULAR". En síntesis, un conjunto de instrucciones para la "preparación de la próxima oportunidad".