A pocas horas del pronunciamiento de los barones críticos contra la ejecutiva federal de Pedro Sánchez, la presidenta andaluza, Susana Díaz, empieza a insinuar una voluntad sutil de relevar al actual secretario general, Pedro Sánchez, al frente del PSOE. Díaz ha asegurado durante el comité director de su federación, que el PSOE-A contribuiría a "coser, unir y volver a levantar" el partido, en un momento en que las aguas están divididas. La presidenta andaluza hace unos días afirmó que estaría allí donde la pusieran los militantes –"en la cabeza o en la cola"– y lo ha repetido mientras se deshacía en críticas contra la actual dirección de Ferraz.

"¿Cómo no me voy a sentir orgullosa de José Luis Rodríguez Zapatero y de Felipe González y de todo lo que han hecho por el partido y por España?", se ha preguntado la rival de Pedro Sánchez, después de que en los últimos días González comentase en los medios de comunicación que el PSOE se tendría que abstener. El expresidente español llegó a afirmar que se sentía "engañado" porque el actual dirigente socialista le habría prometido que en segunda votación de la investidura de Mariano Rajoy acabaría dejando pasar al líder del Partido Popular. Las palabras del socialista avivaron el malestar entre los sanchistas, que replicaron.

La comparecencia de Díaz se ha basado al relatar un conjunto de quejas hacia el actual proyecto de Sánchez al frente del PSOE. La tónica han sido las reiteradas caídas electorales de la formación, tanto en las dos convocatorias a los comicios generales, como en los autonómicos. Si la gente no te vota es porque no confía en ti. Hemos perdido 6 millones de votos. ¿Qué nos está pasando que nos miran a los ciudadanos y no nos reconocen"? ha criticado de forma velada. "Cuando nos desnaturalizamos, cuando perdemos nuestra misión, la gente se desconcierta", remachó.

En contraposición al pinchazo, Díaz ha reivindicado que el PSOE-A se habría comportado diferente, sin "complejos" hacia nadie y por eso habría siguiendo ganando las elecciones, de forma "bien". Así, ha recordado que ella no pactó con Podemos, ni con el PP, sino que lo hizo con Ciudadanos, y no le pisaron los pies los rivales. Aquí, el malestar por las palabras de los sanchistas sobre que abstenerse ante el PP era ser "unos subalternos" ha sido motivo de queja. "Me ha "dolido" ha afirmado, "por González (...) ¡no queremos que gane la derecha!" exclamó.

Sánchez estuvo en el punto de mira de la baronesa, así como durante los últimos días en Ferraz. Primero, con el ex secretario de política federal, Antonio Pradas, quien tildó de "ilegítimo" miércoles por la noche el poder de la ejecutiva. Segundo, con la presidenta de la mesa del comité federal, Verónica Pérez, quien se había impuesto como "única autoridad" de la formación, el jueves por la mañana. En la misma línea, la andaluza recordó lo decidido por el PSOE en abril sobre "primero los intereses de España, luego los del partido", en cuanto a celebrar un congreso federal.

Pero en un momento en que Sánchez cree que capitular ante Génova es dar alas a Podemos, Díaz le ha dejado caer un mensaje. "Considero que ha habido compañeros que se han vuelto ciegos por las quemaduras de estos partidos", ha dicho. "Pero el PSOE es mucho PSOE, y lo que han hecho con IU, no lo harán con nosotros", ha sentenciado sobre la formación morada y su coalición. Y de forma velada y sobre la formación de gobierno, así como los intentos de su líder de forjar una alianza alternativa, aseguró que ha habido "excesos de temeridad y aventura" por parte de la dirección.

Así y todo, la andaluza niega que la gobernabilidad haya generado bandos "ni bandos, ni bandas", eso, mientras se postula entre líneas, si es que el actual secretario general no consigue su plan de sobrevivir al pronunciamiento en Ferraz.