Las portadas de hoy suenan como las trompetas del apocalipsis. Hay muchísimos nervios. No sólo en la caverna mediática, sino en el resto de la prensa constitucionalista. La consigna es presión en toda la pista contra el PSOE y marcaje al hombre a Pedro Sánchez, como en los partidos de baloncesto donde el equipo que va perdiendo se lo juega todo a la desesperada en el último minuto.

ABC bautiza como "tripartito independentista" la combinación entre el acuerdo PSOE-Podemos y la abstención de ERC, que permitiría la investidura de Sánchez. La Razón y El Mundo añaden más gasolina a la hoguera al pintar el proyecto de reforma del Estatuto vasco como un plan del PNV y Bildu —recuerda: presuntos socios de Sánchez— "para echar a España del País Vasco". Arrea.

Encima, El Mundo pone casi toda la carne en el asador con una entrevista a John de Zulueta, presidente del Círculo de Empresarios, "que agrupa a la mayoría de las empresas del Íbex". Ya se sabe que las empresas del Íbex votan más que tú. Este señor dice que Sánchez cruza líneas rojas (no explica cuáles) y que "ya hay fuga de capitales" (tampoco dice cuáles, aunque seguramente no son los tuyos, no sufras). Gabriel Rufián es presentado como el kingmaker oculto del país, el hombre que saca y pone presidentes. Qué espanto. Los antetítulos (y las fotos) son de película de miedo: "Desafío al Estado", "Órdago soberanista", "Debilidad del gobierno", etcétera. El mundo se acaba. Qué sufrimiento, cuánta angustia.

El País juega a medias. Se echa las manos a la cabeza porque ERC y el resto de indepes han vuelto a votar en el Parlament una resolución que pide la autodeterminación y reprueba la monarquía. Para este diario, Esquerra "burla al Constitucional". Remacha el clavo recordando que lo hace "días antes de negociar con el PSOE". La Vanguardia también se asusta pero quita hierro a la cosa —el hecho diferencial— diciendo que no, hombre, no, que sólo es un "gesto", un "giro retórico", que no hay para tanto.

Dirás que todo huele a rancio. Un poco sí. Es el mismo material que se hacía correr en 1981 para generar pánico ante la inevitable llegada al poder de los socialistas de Felipe González. (Recordatorio para los más jóvenes: en las elecciones de 1982 saltaron de 121 a 202 escaños, la mayoría absoluta más bestia nunca conseguida. Corría el chiste que si ibas por la calle y delante o detrás tuyo no había un diputado socialista, el diputado socialista eras tú).

No se sabe qué más pueden decir mañana. En fin. Están a dos portadas de utilizar el "No ganamos la guerra [la transición] para esto".

ABC

ME

LR

EP

LV

AHORA

EPA