Hace meses que Pedro Sánchez arrastra "deberes por hacer". Se expresa así el líder del PSOE cuando se le pregunta sobre su responsabilidad en el porrazo sufrido por su partido en Galicia el 18-F. Por mucho que se atreva a desafiar a Alberto Núñez Feijóo recordándole que todavía se mantiene en pie en la Moncloa, lo cierto es que los cimientos autonómicos sobre los que se sostiene flaquean. El PP, que ya arrasó en las autonómicas y municipales del 28-M, volvió a situar al PSOE ante el espejo el pasado domingo. Los socialistas se deshacen en las autonomías. "Cuando se hayan celebrado las elecciones europeas tenemos que abordar la renovación de los liderazgos territoriales", afirmaba el presidente español el miércoles en rueda de prensa desde Marruecos.

Sánchez reconocía así que su partido ha perdido en los últimos meses "mucho poder territorial". Ahora mismo, el PSOE solo mantiene vivos los gobiernos autonómicos de Castilla-La Mancha (presidida por el díscolo Emiliano García-Page), Cantabria y Navarra. Cogobiernan también el País Vasco con el PNV. Y al líder socialista siempre le queda una esperanza: ver una Generalitat presidida por el PSC de Salvador Illa. Hasta aquí. Porque hace un año y medio el PP de Juanma Moreno triunfó en Andalucía —históricamente socialista— con mayoría absoluta. Y los populares arrasaban el 28-M, quitándole al PSOE los gobiernos autonómicos de Extremadura, Aragón, las Baleares, el País Valencià y La Rioja, además de blindar con mayoría absoluta el poder en Madrid y Murcia.

Es por eso que, según explican socialistas presentes en la reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE del lunes, Sánchez defendió promover nuevos liderazgos "transversales" en los territorios, y con más estabilidad. "Transversalidad significa arraigo en la sociedad civil", señala un destacado miembro del gabinete del presidente del Gobierno, que también pretende quitarle hierro a la situación defendido que la derrota socialista en Galicia se debió al voto útil en favor del BNG.

Fuentes de Ferraz matizan y destacan que el éxito de los nacionalistas gallegos en estos comicios se debe, más bien, a los años que hace que Ana Pontón lidera el BNG. El PSOE, sin embargo, tiene la esperanza de que los nacionalistas gallegos "han tocado techo" electoral, y que la única manera de derrocar la hegemonía del PP en Galicia es reubicando al PSdeG al frente de la alternativa a los populares.

Al fin y al cabo, cuando la portavoz del partido, Esther Peña, hacía autocrítica este lunes por los resultados en Galicia, se excusaba con el poco tiempo que el socialista José Ramón Gómez Besteiro había tenido para hacerse conocido en aquella comunidad autónoma. "La tierra, para quien se la trabaja", llegó a decir la portavoz del partido. "Es compartida la reflexión en todo el territorio de que necesitamos nuevos liderazgos que se trabajen con tiempo su perfil dentro de su comunidad, y también que hay que creer en la autonomía del proyecto autonómico", señalan las fuentes del PSOE.

 

La renovación de los líderes territoriales empieza por el País Valencià y Extremadura

La idea de que hay que renovar a los líderes territoriales no solo se tiene en Madrid. Opina lo mismo un expresidente autonómico que se cayó de su trono el pasado 28-M, a causa de las alianzas postelectorales entre PP y Vox. Añade más elementos a tener en cuenta: remarca que es un error, según su opinión, pretender ganar unas elecciones autonómicas basando la campaña en el eje estatal. Al fin y al cabo, estos comicios gallegos se han planteado como un plebiscito sobre los liderazgos de Sánchez y Feijóo. "Hay que estar constantemente trabajando el territorio, por mucho que se quiera añadir algún debate estatal en unas autonómicas", afirma este expresidente.

Los primeros a renovar a sus líderes serán los socialistas valencianos y extremeños. Ya ha tenido lugar en el País Valencià. Ximo Puig ha pasado el relevo generacional a la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, que fue la única que presentó avales para su candidatura. Cuenta con el apoyo del entorno de Ximo Puig: "Está preparada, pero necesita empezar a articular un discurso propio".

 

También Extremadura tendrá que encontrar nuevo líder. Guillermo Fernández Vara ha estado al frente del proyecto socialista en este territorio desde 2008. Los extremeños lo echaron de la presidencia de su comunidad autónoma el pasado 28-M: otra alianza entre PP y Vox lo apartó del cargo. Sí que habrá, en este caso, primarias. Porque se han presentado como candidatos a liderar el socialismo extremeño Miguel Ángel Gallardo, presidente de la Diputación de Badajoz y alcalde de Villanueva de la Serena; y Lara Garlito, vicepresidenta de la Asamblea de Extremadura.

Los únicos tres presidentes autonómicos socialistas actuales lideran sus respectivas federaciones desde el 2012 (Emiliano García-Page), 2014 (María Chivite) y 2017 (Adrián Barbón). Ninguno de los líderes autonómicos escogidos en 2021 es presidente de su territorio. Los nuevos líderes autonómicos, todo indica, aparecerán a partir del 2025. Porque los estatutos del PSOE marcan que los congresos regionales no pueden celebrarse hasta después del Congreso Federal. Y los mismos estatutos señalan que el Congreso Federal se tiene que celebrar entre tres y cuatro años después de la celebración del último. El último se celebró en otoño de 2021.