Nuevo capítulo en la Operación Catalunya. El empresario y exdirector de Método 3, Francisco Marco, implica ahora en esta trama "al menos a seis confidentes, cuatro de los cuales tienen condenas firmes por delitos como falsedad documental, apropiación indebida, malversación y estafa".

Según ha expuesto en Público, y como ya salió a la luz la semana pasada gracias a la exmujer del detective de Método 3 Julián Peribáñez, dos de sus empleados, el mismo Peribañez y Antonio Tamarit, habrían facilitado información a un excompañero suyo y policía, Antonio Giménez Raso, más conocido como El Bigotes, que, a pesar de haber sido absuelto, estuvo en prisión preventiva por colaborar presuntamente en una red de narcotráfico.

El Bigotes se habría hecho pasar por un agente de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal, la UDEF, y supuestamente pagaba a los detectives para que realizaran los informes de una "unidad de inteligencia" que no existía, pero que tenía como objetivo que se abrieran procedimientos contra el expresident Jordi Pujol y otros políticos catalanes.

Investigar hasta el final

Marco ha cargado fuerte contra las personas que le "metieron en todo este operativo" porque considera que le tienen que pedir perdón públicamente y les ha avisado de que no dejará de investigar "hasta que lo hagan". Marco fue detenido en 2013 por las grabaciones de La Camarga y su agencia de detectives fue destruida.

Precisamente en aquel momento, la UDEF -dirigida entonces por el comisario catalán José Luis Olivera- fue la canalizadora de las primeras informaciones que acabaron por incriminar a Pujol y sus hijos en un escándalo de cuentas de dinero negro en Suiza. Fue entonces cuando el expresident lanzó en el aire la ya famosa pregunta "¿Qué cojones es la UDEF?".

Procesado por estafa

Uno de los clientes de Método 3 fue François de Seroux, un empresario francés que llegó a España mientras era procesado por estafa y apropiación indebida, y con quien la propia UDEF se puso en contacto transmitiéndole que sabían que él tenía información sobre los negocios de diferentes políticos catalanes y pidiéndole que lo hiciera público.

Mientras Seroux creía que realizaba informes para la Policía Nacional, lo que hacía era una "denuncia contra varías personas, entre otros contra mí", explica Marco en el rotativo citado, que recuerda que todo acabó saliendo a la prensa.

Información que el propio empresario confesó a Marco ser del todo falsa y que se había reunido con agentes de la UDEF en el Hotel Majestic y en una oficina, pero nunca en las dependencias policiales, cosa que, a ojos de Seroux, "sería ilegal en cualquier país del mundo". Evidentemente, Marco ya lo ha denunciado por "falso testimonio", denuncia que fue desestimada por "la imposibilidad de realizar una investigación prospectiva para establecer cómo y cuándo se pagan fondos reservados".

Plan de acción

El comisario José Manuel Villarejo ya asumió su "responsabilidad penal" en la Operación Catalunya "por acciones que en su día realizó junto con el comisario Marcelino, siempre siguiendo las órdenes del exdirector adjunto operativo" y reconoció "haber utilizado detectives privados, pagados con fondos reservados, para efectuar seguimientos a políticos y a mandos de los Mossos".

Precisamente por eso, el exdirector de Método 3 pide ahora que el juez cite a declarar a Villarejo, pero también el comisario Marcelino Martín Blas y El Bigotes como testigos. De esta manera se podrá saber, según él, "si mis empleados estaban cobrando de los fondos reservados para realizar un plan de acción, que después denominarán 'plan de trabajo pagado' para ir contra mí".