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El president en el exilio, Carles Puigdemont, ha hecho este martes una declaración institucional después de la aprobación de la amnistía por parte del Tribunal Constitucional. Lo que sigue es el texto íntegro de su declaración:

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Oficina de Carles Puigdemont

130.º president de la Generalitat de Catalunya

Declaración institucional del president Puigdemont

La decisión que ha tomado hoy el Tribunal Constitucional derrota la estrategia de los diversos poderes públicos españoles que han impedido o han demorado la aplicación de la ley de amnistía por razones estrictamente políticas. Se ha acabado el margen para manipular y retorcer la aplicación de una ley vigente desde hace dos años y cuatro meses. Hasta aquí ha llegado la orden dada por Aznar para poner palos en las ruedas. "El que pueda hacer, que haga" ya no da para más.

Lo que se ha acordado hoy obliga a acabar la etapa de represión política que hemos sufrido desde hace más de nueve años porque votamos por la independencia de nuestro país. Nueve años de utilización impropia de los poderes judiciales para interferir en un conflicto que pertenecía y pertenece a la política y que corresponde a la política, no a los jueces, resolver.

En términos de la relación Catalunya-España, hoy no se soluciona nada. La amnistía forma parte de la fórmula para la resolución del conflicto histórico que existe entre Catalunya y España, pero la amnistía no es en sí misma su solución. Lo hemos dicho desde el primer día, con la misma claridad con que subrayamos también la enorme importancia política que tiene la ley, el enorme significado que tiene como desautorización de la represión y por el reconocimiento implícito de que este no era el camino. Que intentar la muerte civil de los líderes independentistas, de los líderes sociales y de los activistas movilizados es propio de los regímenes autoritarios y, por lo tanto, es inaceptable en una democracia europea. Lo que decíamos el primer día de la primera rueda de prensa es perfectamente válido nueve años después.

Quiero poner en valor, hoy de manera especial, la determinación y los resultados de la estrategia del exilio. Con los consellers Puig y Comín y con el coraje, talento y audacia de nuestros abogados en Catalunya en Bélgica, Alemania e Italia hemos conseguido mantener una posición basada en cuatro principios que hemos respetado escrupulosamente:

  1. La defensa de las instituciones y la legitimidad de sus decisiones en contra de todo intento de someterlas al capricho represor español.

  2. La defensa política de nuestros derechos fundamentales para conseguir un marco jurídico que los blinde mejor de lo que estaban en el año 2017, como son, entre otros, la sentencia del TJUE que avala el rechazo de la extradición del conseller Puig decidido por la justicia belga e introduce el concepto de Grupo Objetivamente Identificable de Personas; también la sentencia que desautoriza al Parlamento Europeo por habernos retirado la inmunidad por razones políticas. Y naturalmente, la sentencia europea sobre la ley de amnistía.
  3. El carácter irrenunciable del derecho a la autodeterminación y a las acciones unilaterales de carácter democrático y pacífico que se den cuando ya se hayan agotado todas las vías e intentos de solución negociada.

  4. El mantenimiento del sentido político del exilio y, por lo tanto, el rechazo a todo itinerario personal para resolver la situación particular de cada uno. Decidimos ir al exilio a hacer política y no hemos parado hasta asegurar que el regreso tenga también sentido político. No fuimos al exilio a defender los partidos políticos de cada uno, sino a defender instituciones y derechos del pueblo de Catalunya gravemente amenazados por el 155 y la represión policial y judicial, y regresaremos de la misma manera: no al servicio de nuestro partido sino al servicio de nuestro país.

Sin embargo, no podemos negar que, a pesar del fracaso de la estrategia para extraditarnos y para hacernos comparecer ante los jueces españoles, a pesar de lo que es hoy una clara derrota de los poderes públicos españoles que nos han intentado llevar ante un tribunal español, incluso el todavía primer ministro Pedro Sánchez, que se comprometió públicamente, nueve años de represión han tenido consecuencias en todos los planos. En el personal y familiar, en el social, en el político.

Ha perjudicado nuestros proyectos políticos, que hemos tenido que defender ante los ciudadanos a menudo con las manos atadas a la espalda; el conseller Comín no ha podido ocupar el escaño en el Parlamento Europeo que se ganó limpiamente en las urnas; el conseller Puig, o yo mismo, todavía no hemos podido ocupar nuestro escaño en el Parlament de Catalunya. Hemos tenido que afrontar todas las campañas electorales en una clara desigualdad de condiciones, en condiciones de grave anormalidad que han acabado teniendo consecuencias en los resultados electorales.

Negar esta evidencia y pretender que vivimos en normalidad, reencuentro y concordia es mentir, es insultar al sufrimiento de tantas personas que, de cerca o de lejos, sufren las consecuencias de la represión en sus vidas.

Por eso, hoy es un día muy especial para todas ellas. Para nuestras familias, para nuestros amigos y para toda la gente que de manera incansable nos ha acompañado y nos acompaña desde el primer día. Desde los voluntarios que nos proporcionan la seguridad que ni la Generalitat ni el Estado han sido capaces de dar a lo largo de estos nueve años, hasta miles de personas que han expresado su apoyo personal de todas las maneras posibles, cada día de cada semana de cada mes y de cada año. Nunca, nunca nos han dejado solos.

A todas ellas les damos las gracias y les dedicamos emocionados la victoria de la amnistía.

Waterloo, 6 de octubre de 2026