La Fundación para la Defensa de la Nación Española (DANAES), ha propuesto su receta para, explícitamente, “terminar con los partidos separatistas”. Convertida en un pilar ideológico del nacionalismo español actual y think tank inspirador de Vox, DANAES fue dirigida en el pasado precisamente por el líder de la formación de ultraderecha, Santiago Abascal, con lo cual los vasos comunicantes entre el laboratorio de ideas y el partido político son suficientemente claros.

Con fecha del viernes 16 de agosto y firmado por el profesor de Derecho Mercantil Pablo Sanz Bayón, DANAES ha hecho público un artículo con el explícito título “Cómo terminar con los partidos separatistas” en el que se trazan las líneas —con algunas lagunas— para liquidar a la disidencia democrática a la actual conformación del estado español con algunas medidas como el ahogo financiero, el cambio del sistema electoral y, en última instancia, la supresión de los partidos independentistas.

En dicho artículo, el autor da por hecho que “gran parte de los grandes problemas políticos por los que atraviesa España provienen de su actual estructura territorial y administrativa”, ahondando en la cantinela de una supuesta “ineficiencia e insostenibilidad estructural” y por todo ello identifica a un culpable directo, “el actual sistema electoral”.

A su parecer, “la aplicación española de la regla D'Hondt incentiva la formación y consolidación de partidos de índole autonómica”. La afirmación, discutible por sí misma tanto en su redactado —no existe una aplicación específica para España de la dicha regla D'Hondt— como por su misma conclusión, puesto que el reparto del sistema D’Hondt favorece, en todo caso, a los partidos más votados en cada circunscripción electoral, lleva al profesor de derecho mercantil a concluir que el sistema electoral da lugar a que “los partidos separatistas obtienen el control no sólo en las regiones donde gobiernan o pueden interferir en su gobierno de forma muy determinante”, sino también “en la política nacional [española] desde el Congreso de los Diputados, con una representación sobredimensionada”. Elude comentar que la clave del reparto de escaños, en todo caso, se encuentra en el sistema de circunscripciones provinciales, cosa que no tiene nada que ver con el uso de la ley D’Hondt.

Con tal argumentación, el autor considera que los partidos que denomina “nacionalistas” tienen “excesiva influencia sobre el devenir de España” al actuar como “bisagras y mercenarios” y acusa a Aznar y a Zapatero de “echarse en brazos de los nacionalistas catalanes y vascos a cambio de asegurar su propia vida política”.

Ahogo financiero, recentralización…

Por todo ello, DANAES propone o bien una “profunda y compleja reforma de la Constitución” o más bien un atajo “para terminar con esta situación de una forma indirecta”. Sin descartar la “ilegalización de los partidos que no acaten la Constitución”, el think tank propone “la eliminación de la financiación pública de los partidos”, algo que quizás ahogaría a los partidos independentistas catalanes, pero no menos que al resto de formaciones políticas.

En segundo lugar, DANAES propone otro mantra del unionismo, la “recentralización administrativa”, es decir, hurtar a las autonomías competencias como la Educación y la Sanidad y, atención, “unificación de algunas comunidades”, sin especificar cuáles, y abolir el Senado por “inutilidad manifiesta”.

Confusión con la ley electoral

“En tercer lugar, debería sustituirse la ley D´Hont por el mismo sistema de circunscripción única que ya existe y se aplica en las elecciones al Parlamento Europeo”, prosigue el artículo, otra vez con un redactado equívoco puesto que, en primer lugar, vuelve a confundir las circunscripciones provinciales con la ley D’Hondt; en segundo lugar porqué incluso en las elecciones al Parlamento europeo se utiliza el sistema D’Hondt y en tercer lugar porque, en realidad, en las elecciones europeas no hay una circunscripción única, si acaso una circunscripción única española, puesto que una auténtica circunscripción única implicaría que todos los europeos convocados a las urnas podrían votar todas las listas y sus votos tuvieran el mismo valor, algo que hoy por hoy no ocurre.  

Según el autor, una reforma electoral permitiría que “los partidos nacionalistas se diluirían en su dimensión parlamentaria, perdiendo la influencia que injustamente les otorga el régimen electoral vigente”.

La ilegalización, al final del camino

En último término, DANAES contempla la posibilidad de “ilegalización de los partidos declaradamente inconstitucionales” y llama a la “izquierda política con sensibilidad nacional, patriótica y republicana” a sumarse a la iniciativa.

Sobre este extremo, el laboratorio de ideas de Vox apunta a un “cambio profundo y ambicioso de la Constitución, de la ley electoral y de la ley de partidos, entroncando dichas reformas, por supuesto, con la recentralización estatal de competencias y la reducción y concentración de las autonomías”.

La guinda de las propuestas es aplicar el sistema portugués que exige a los partidos presentarse en todas las provincias, algo incompatible, precisamente, con la conversión de España en una única circunscripción electoral.

En conclusión, el nacionalismo español de extrema derecha propone eliminar del panorama político español a los partidos que no comulgan con su idea de España y propone un cambio de las normas de juego a partir de argumentos falaces como que la ley electoral vigente les es favorable; incoherentes, como la eliminación de la financiación a todos los partidos o puramente ideológicos por la simple razón de no compartir su proyecto político.

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