Hartos "de la incapacidad del Gobierno" de ofrecer una respuesta "a la altura de las movilizaciones" a la CUP han decidido ir directamente con la convocatoria de un encuentro con "todos los cargos electos de las fuerzas democráticas del país" donde han presentado la Declaración de Sants. Pretende ser un punto de partida sobre el cual seguir trabajando. En el documento no se menciona el concepto independencia. Sí se apuesta por la defensa "la concreción y el ejercicio de la autodeterminación", sin fijar fechas ni plazos. Además habla abiertamente de disolver la Brigada Móvil dels Mossos d'Esquadra e internacionalizar la causa catalana. 

El texto comienza expresando "una profunda preocupación por la ofensiva antidemocrática del Estado español" y denuncia "la violencia policial desatada durante los últimos días". Dicho eso, sigue con un apoyo explícito a las "movilizaciones y constata y lamena la "incapacidad de las instituciones", tanto estatales como autonómicas, "para resolver la situación". 

A partir de ahí, expone la necesidad de "crear una institucionalidad propia centrada en cuatro puntos principales: la retirada de las fuerzas policiales españolas, la disolución de la BRIMO, la amnistía, el reconocimiento del derecho de autodeterminación y de la capacidad de las instituciones catalanas de legislar en derechos sociales. 

Asimismo, se hace un llamamiento a "el resto de electos del Estado español y francés, así como de toda la comunidad internacional para trabajar en una Mesa Internacional para la Amnistía, las Libertades y la Autodeterminación. 

El hecho de que los cupaires hayan decidido contribuir a las elecciones españolas del 10-N levanta recelos al propio flanco independentista. Otra de las razones que ha incomodado en ciertos sectores de los partidos de Govern es que hace nada más dos semanas, en las puertas de conocer las condenas del Supremo, Carles Puigdemont anunció que el Consejo de la República convocará la Asamblea de Cargos Electos de Catalunya para decidir los pasos a seguir si los líderes independentistas no eran absueltos. La CUP, sin embargo, ha decidido adelantarse, aunque deja claro que su encuentro en las Cotxeres de Sants no pretende sustituir ese espacio sino que la convocatoria responde a "una emergencia política ante el vacío del Parlament". Así lo ha afirmado en declaraciones a los medios la alcaldesa de Berga, Montse Venturós, a la salida del encuentro. 

Durante la asamblea, que ha contado con casi 300 participantes, finalmente no se ha votado el documento, sólo se ha debatido la propuesta y ahora se pedirá la adhesión de los cargos electos del país. A partir de ahí, se crearán comisiones de trabajo en distintos ámbitos sectoriales, por ejemplo cómo practicar una desobediencia efectiva.

186 represntantes de otros partidos

La invitación para "ultimar una propuesta a la altura del movimiento popular" se ha hecho extensiva a JxCat, ERC y Comuns. Y ha generado controversia entre el resto de partidos que ven intereses electoralistas. Con todo, aunque las direcciones de sus partidos han declinado ser, según ha explicado la CUP sólo 101 de los casi 300 participantes son cupaires. Eso significa que 186 son de otros partidos, aunque no precisan, aseguran que hay de JxCat, ERC, Demòcrates y Comunes. En cualquier caso, no se trata de primeras espadas. 

Catalunya en Común ha comunicado a este diario que no iremos. Con más rodeos, pero con el mismo fondo se expresan desde Junts per Catalunya. Preguntados por si pensaban participar, afirman que estarán "cuando se convoque de forma unitaria". Según una comunicación en la cual ha tenido acceso este medio, la dirección de los junteros da a entender a los suyos electos que se abstengan de participar porque la convocatoria de la CUP es "unilateral". No se les prohíbe la asistencia directamente pero se les avisa de que cuando toque, ya serán avisados. En un sentido similar se habría dirigido la dirección de ERC en sus filas. Según afirman los republicanos se trata "de un acto de partido de la CUP" y no tienen "nada que decir".