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Hace un par de semanas, en Madrid, la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en un caso de presunta corrupción provocó que decenas de miles de personas salieran a la calle a manifestarse contra el Gobierno de Pedro Sánchez. La manifestación estaba convocada desde hacía semanas, pero no generaba mucha expectación y la derecha española se movilizó en poco tiempo. Al cabo de solo unos días, la UCO entraba en Ferraz y decenas de coches pasaban por el cuartel general del PSOE haciendo sonar los cláxones, asomándose por la ventana propinando todo tipo de insultos y engorilando a los agitadores de extrema derecha que se hacen pasar por periodistas presentes durante el registro.

La derecha española está muy movilizada, se le hacen los dientes largos cuando piensa en la idea de poder tumbar a Pedro Sánchez, vive con frustración no haberlo podido desalojar de la Moncloa en 2023 y la tormenta judicial que cae sobre el PSOE atiza este espacio político para —esta vez sí— conseguirlo. Así se percibe en las calles de Madrid desde hace semanas y así lo acreditan en conversación con este diario diversos politólogos. Concluyen que la derecha vive un ciclo de movilización especialmente intenso desde las elecciones generales de 2023 y que una parte significativa de este espacio considera a Sánchez un presidente ilegítimo. Aseveran que el escándalo perjudica principalmente al PSOE, pero no necesariamente se traducirá en un trasvase directo de votos hacia el PP, sino en una desmovilización socialista.

En conversación con este diario, el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Jorge Resina incide en que la derecha española ya empezaba a estar movilizada antes de los escándalos que rodean al PSOE. Resina, que acaba de publicar el libro La izquierda después de la izquierda, señala que la ultraderecha ha estado durante las últimas décadas siempre movilizada. La novedad, destaca, es que esta actitud se ha extendido también al centroderecha. "La moción de censura contra Mariano Rajoy en 2018 desconcertó al votante de derechas, así como el resultado de las elecciones del 23-J de 2023; son dos puntos de inflexión" para encender los ánimos de un votante próximo al PP, asevera.

Sánchez, un presidente ilegítimo para muchos votantes de derechas

Por su parte, el profesor de la misma área en la misma universidad David Hernández sostiene que "se está produciendo un cambio cultural profundo" que ha llevado a la derecha a asumir la movilización en la calle como una herramienta política habitual. Afirma que los electores de este espacio están más animados porque sienten —acertadamente— que sus posiciones empiezan a ser las de la mayoría social. La izquierda, en cambio, que siente que sus ideas empiezan a perder centralidad, ahora se agrupa y rearma sus argumentos.  

Detrás de esta movilización hay también una idea recurrente entre amplios sectores de la derecha: la percepción de que Pedro Sánchez es un presidente ilegítimo. Resina señala que esto se produce por los pactos alcanzados por el PSOE en la anterior legislatura con Podemos y algunas formaciones independentistas de izquierdas, y que se ha agravado ahora cuando ha habilitado a Carles Puigdemont como interlocutor negociando con Junts per Catalunya. El otro factor fue el sorprendente resultado de las elecciones de 2023: la demoscopia se alineaba con una mayoría de PP y Vox, y Sánchez consiguió salir investido presidente otra vez. La consecuencia de esto, explica, es la frustración acumulada de la derecha española.

La izquierda española, sin su propio Vito Quiles

Con un electoral de derechas tan animado, figuras como la del activista ultra Vito Quiles se han convertido en auténticas rockstars del espacio. En el Congreso de los Diputados, muchos alumnos de instituto que van por alguna salida cultural se tiran a los brazos de este agitador, que se hace pasar por periodista. También se convierte en la estrella de muchas manifestaciones españolistas: todo el mundo va a saludarlo y a hacerse selfies con él. Pasa lo mismo con Bertrand Ndongo, un ultra que opera con los mismos métodos que Quiles. En conversaciones informales con este diario, fuentes del departamento de comunicación del PSOE admiten que a la izquierda española le falta su propio Vito Quiles, sin tener que ser una copia exacta. Pero Resina argumenta que los contenidos asociados a las guerras culturales, el antifeminismo o el combate contra las políticas de identidad generan más confrontación y, por lo tanto, más viralidad.

El impacto de la corrupción en las futuras generales

La profesora de la UCM Paloma Román señala que el electorado de izquierda tiende, generalmente, a castigar más la corrupción que el de derechas. La razón es que una parte de estos votantes percibe los casos de corrupción como una contradicción directa con sus valores centrales. Asevera que el principal riesgo que corre el PSOE de cara a las próximas generales es la desmovilización de una parte de sus votantes. Ahora bien, destaca que la sangría de votos de los socialistas "no se traducirá necesariamente en una transferencia de voto al PP". "Existe una sospecha estructural sobre los dos grandes partidos del bipartidismo; son las dos formaciones que más tiempo han gobernado y, por lo tanto, las que han acumulado más poder y más casos de corrupción".