La Moncloa evita a toda costa un enfrentamiento institucional. Entre otras cosas, porque las medidas adoptadas para responder al brote del Segrià han sido consensuadas entre el Estado y la Generalitat. Hoy ha sido el mismo Pedro Sánchez quien ha querido apoyar a Quim Torra en su gestión del coronavirus. El presidente español ha explicado que hablaron por teléfono hace dos días, y trasladó al presidente catalán "toda la disponibilidad" y la "máxima colaboración del Gobierno de España" para hacer hacer frente a un objetivo común: controlar la pandemia. "Todo el apoyo", ha expresado Sánchez.

En una comparecencia desde Suecia, en el marco de su gira para negociar el fondo europeo de recuperación, el presidente español ha subrayado la comunicación fluida con la Generalitat, tanto él con Torra como el ministro Salvador Illa con la consellera Alba Vergés. En la misma línea que el ejecutivo central ha trasladado durante los últimos días, Sánchez ha defendido que "las comunidades tienen instrumentos, también a través de las decisiones que toman los jueces para poder confinar determinadas localidades".

Si bien el dirigente socialista ha recordado que siempre estará la "garantía constitucional del artículo 116 de la Constitución" —el estado de alarma—, también ha puesto de relieve que en estos momentos no es necesario volver a este escenario. "Ahora mismo estamos viendo una respuesta rápida de las comunidades autónomas y proporcional a lo que estamos viendo", ha defendido en este sentido.

Este martes fue el mismo ministro de Sanidad quien avaló la gestión de Salut, desde el confinamiento del Segrià tumbado por una jueza hasta el posterior decreto del Govrn para esquivar el veto. "Lo importante es actuar para contener el brote. Todo lo que se desvíe de eso desenfoca la cuestión", aseguró Salvador Illa. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, dio un paso más allá e incluso instó a la Generalitat a recurrir el auto de la jueza que impidió el confinamiento domiciliario en Lleida.

Ninguna novedad sobre la monarquía

Otro tema que tenía que aparecer era los escándalos que rodean al rey emérito Juan Carlos I, aunque Sánchez ha eludido la cuestión. Preguntado sobre si su gobierno apoya medidas como que abandone el Palacio de la Zarzuela o la retirada de su título, el presidente español no se ha mojado. "He sido muy claro en mis declaraciones previas en la sala de prensa de La Moncloa", ha respondido el dirigente socialista. "No tengo nada más que decir al respecto", ha concluido. La semana pasada admitió que las informaciones en torno al antiguo monarca eran "inquietantes" y "perturbadoras".

Sánchez culmina hoy en Suecia y Francia su gira exprés para negociar el fondo europeo de recuperación, antes del Consejo Europeo que empieza el viernes. El viaje lo ha llevado por países hostiles, como Holanda, y ha exhibido sintonía con la canciller alemana Angela Merkel. No obstante, sus homólogos le han avisado que será complicado llegar a un entendimiento durante el mes de julio, como reclama La Moncloa.

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