El Departamento de Educación ha establecido en dos instrucciones cuáles son los criterios de evaluación para los equipos docentes y profesorado de cara al tercer trimestre, que a causa del confinamiento por el Covid-19 se está llevando a cabo a distancia. Son dos documentos que concretan estos criterios para las siguientes etapas educativas: una instrucción para la educación infantil, primaria, ESO, y bachillerato; y otra para los ciclos de formación profesional, Itinerarios formativos específicos, enseñanzas de régimen especial, y enseñanzas artísticas superiores.
En estas nuevas circunstancias, y con respecto a la acción educativa, el objetivo, según explica el Govern, no es acabar los programas, sino promover los aprendizajes adecuados y factibles. Por eso hay que evitar la réplica de las situaciones académicas habituales y ordinarias: en el actual marco competencial, no se trata de poner deberes cada día, sino de proponer actividades contextualizadas, en las que el alumnado disponga de un periodo de tiempo razonable para llevarlas a cabo. Se propone la periodicidad semanal de forma orientadora, aunque los equipos educativos, de manera coordinada, pueden modificarla.
Con respecto a la evaluación, el objetivo es determinar cómo la última parte del curso tiene que servir para ayudar a mejorar las competencias, teniendo en cuenta una premisa básica: en ningún caso las calificaciones de la 3.ª evaluación de podrá modificar de manera negativa la evaluación de los aprendizajes alcanzados entre septiembre de 2019 y marzo de 2020. De esta manera, para cada situación, el equipo docente tiene que valorar el grado de consecución de las competencias profesionales, personales y sociales, así como el nivel de adquisición del currículum por parte del alumnado.
Así, con las evidencias y observaciones que se puedan recoger, el profesorado elaborará el informe que, en la educación obligatoria, tiene que reflejar los resultados obtenidos en la evaluación del proceso de aprendizaje del alumno correspondiente a la 3.ª evaluación. En este marco, todo aprendizaje será un valor añadido y ningún elemento tiene que restar.
Educación infantil y primaria
En el caso de la educación infantil, el informe de final de curso tiene que reflejar prioritariamente las observaciones que se han realizado durante el tiempo compartido con los niños. Las dificultades por llegar a todas las familias no permiten hacer las valoraciones que se realizarían en un contexto de presencialidad, pero pueden ayudar a complementar aquellas de las cuales ya se disponía.
Con respecto a la educación primaria, cada centro tiene que elaborar un modelo propio de informe. Este tiene que reflejar los resultados obtenidos en la evaluación del proceso de aprendizaje del alumno, los aspectos personales y evolutivos que se considere oportuno mencionar y las medidas complementarias o de refuerzo adoptadas o previstas. Por lo tanto, el objetivo no es la calificación sino el aprendizaje adquirido por parte del alumno.
Por lo tanto, en la organización de final de curso, se tendrá que programar la última sesión de evaluación donde se evaluará el grado de consecución de las competencias propias de cada ámbito agrupadas en dimensiones, así como el resultado global del área de cada alumno. Esta información tiene que permitir hacer un traspaso a los maestros que lo acompañarán durante el próximo curso, ya sea en la misma escuela o en el instituto en el caso del alumnado de sexto de primaria. Vista la situación excepcional, la información tendrá que ser más personalizada que nunca.
ESO
El profesorado tendrá que considerar el proceso seguido y determinar para cada estudiante qué observaciones y evidencias usa para la confección del informe de la tercera evaluación. Los aprendizajes en el marco actual de confinamiento se tienen que considerar un valor añadido para el alumno y nunca una penalización en la evaluación global del curso.
El alumnado que tenga pendiente la primera y o segunda evaluación de alguna materia, o que arrastre alguna de cursos anteriores, tiene el derecho a hacer una recuperación. En este sentido, en caso de que no se haya hecho antes del confinamiento, cada equipo docente tiene que prever cómo abordar esta situación. Ante la imposibilidad de hacer procesos de evaluación presencial, la entrega de las tareas de recuperación durante los meses de abril y mayo o las evaluaciones personales en línea pueden ser una alternativa.
Al acabar el tercer trimestre, el tutor tiene que informar por escrito, mediante el informe de evaluación, al alumnado y sus familias del desarrollo de su proceso de aprendizaje en los ámbitos asociados a las materias y en los transversales. Se hará en el calendario previsto, que se mantiene a pesar de haberse alterado el desarrollo del curso, excepto en el caso de las pruebas PAU en 2.º de bachillerato.
En 4t de ESO el alumnado obtiene al graduado en educación secundaria, y por lo tanto, el equipo docente tiene que adoptar las decisiones correspondientes a la superación de la etapa y la obtención del título. Para llevar a cabo la valoración, el docente tendrá que considerar el proceso seguido y determinar para cada estudiante qué observaciones y evidencias usa para la confección del informe de la tercera evaluación. Hay que destacar que los aprendizajes realizados durante el confinamiento tienen que considerarse un valor añadido en la evaluación, nunca una penalización.
Si dadas las circunstancias extraordinarias el equipo docente acuerda la obtención del título por parte de un alumno que no haya alcanzado todos los niveles competenciales, lo tendrá que hacer constar en el consejo orientador. También se incluirán las herramientas necesarias para poder alcanzar estos niveles en estudios posteriores.
Las instrucciones también establecen los criterios de evaluación del servicio comunitario, el trabajo de síntesis, el projecte de recerca, las unidades de escolarización compartida, y los programas de nuevas oportunidades.
Bachillerato
Los alumnos de 1.º de bachillerato, antes del cierre del centro, ya habían impartido 2/3 partes del curso escolar. En este caso, habrá que evaluar cada materia con la información disponible hasta finalizar la segunda evaluación. Se podrá completar con los aprendizajes derivados de las propuestas formativas de trabajo no presencial que el profesorado habrá propuesto para el tercer trimestre. Como las posibilidades del alumnado para acceder a las diferentes vías de enseñanza virtual son diversas, estos aprendizajes no podrán condicionar la calificación final de manera negativa.
Con respecto al alumnado de 2.º de bachillerato, la programación de las actividades de evaluación se tendrá que adecuar al aplazamiento de la inscripción al procedimiento de acceso a los estudios universitarios. El alumnado con alguna materia pendiente de la primera y/o segunda evaluación, o que arrastre alguna materia de 1.º de bachillerato, tiene el derecho a hacer una recuperación. Una situación que tendrá que determinar el equipo docente, y que, ante la imposibilidad de hacer procesos de evaluación presencial, se podrá hacer con la entrega pautada de tareas de recuperación durante los meses de abril y mayo o con las evaluaciones personales en línea. Como en el resto de etapas educativas, ante las diferentes posibilidades de acceso a la enseñanza virtual, los resultados de la tercera evaluación en ningún caso podrán modificar de manera negativa la evaluación de los aprendizajes alcanzados en el periodo de septiembre de 2019 a marzo de 2020.
Ciclos de formación profesional
Con respecto a los ciclos formativos de formación profesional, se determina que el alumnado de primer curso ha cursado prácticamente 2/3 partes del curso. Es por eso que el profesorado dispone de información de las unidades formativas de las dos primeras evaluaciones, y por lo tanto, tiene que evaluar cada unidad formativa con la información disponible hasta finalizar la segunda evaluación. Los resultados de aprendizaje de las unidades de la tercera evaluación que no se hayan podido alcanzar tendrán que tenerse en cuenta en la planificación del curso siguiente.
Respecto del alumnado de segundo curso, ha cursado 5/6 partes del título. Por lo tanto, únicamente le queda el último trimestre del segundo curso. Un trimestre que en parte se tendrá que impartir de manera no presencial y después, previsiblemente de forma presencial –si se pudiera hacer la reincorporación en los centros hasta acabar el curso. Para favorecer la igualdad de condiciones y no perjudicar al alumnado más vulnerable, estos aprendizajes no podrán condicionar de manera negativa la evaluación final. Los aprendizajes alcanzados a la última evaluación se considerarán como un valor añadido positivo a la formación recibida anteriormente.
La instrucción también da indicaciones para otros supuestos como: módulos profesionales donde no se han completado unas unidades formativas (UF); o módulos pendientes de cursar.
También para otras enseñanzas como los programas de formación e inserción, dirigido a alumnado que no dispone del graduado de ESO y que continúa estudios profesionalizadores. En este caso, como son ciclos de un curso, el profesorado dispone de la información de los dos trimestres anteriores y la que obtendrá con el trabajo no presencial del tercer trimestre para poder evaluar globalmente el curso.
Con respecto a las prácticas de Formación en centros de trabajo (FCT), Educación publicó a finales de marzo los criterios según los cuales se flexibiliza la estancia en la empresa o, en caso de no poder hacerse, se sustituiría por un trabajo práctico o "módulo integrado".
Itinerarios formativos específicos
Los itinerarios formativos específicos (IFE) están dirigidos a alumnos de entre 16 y 20 años con necesidades educativas especiales asociadas a una discapacidad intelectual leve o moderada. Para estos casos, como en los anteriores, el alumnado ha llevado a cabo 2/3 partes de cada curso y, por lo tanto, el profesorado dispone de información suficiente para poder calificarlo.
Para el alumnado de primero, segundo y tercero curso que no hayan podido desarrollar las competencias establecidas, el equipo docente las tendrá que prever en las actividades del siguiente curso, y establecer un plan de evaluación personalizado. En el cuarto curso, teniendo presente que ha cursado 11 de los 12 trimestres que lo componen, se evaluará el alumnado de forma global con la información acumulada de todos los cursos.
Enseñanzas de régimen especial
Las instrucciones de Educación también establecen los criterios de calificación y evaluación, con la misma línea expresada anteriormente, de las siguientes enseñanzas de régimen especial, según sus características específicas:
- Enseñanzas de artes plásticas y diseño.
- Enseñanzas deportivas.
- Enseñanzas de Idiomas –tanto para el alumnado de matrícula oficial como libre.
- Enseñanzas de música, sexto curso de grado profesional.
- Enseñanzas de danza, sexto curso de grado profesional.
- Enseñanzas de artes escénicas.
- Enseñanzas artísticas superiores –que incluye el título superior y el máster artístico.