El contundente mensaje de León XIV a Europa desde Canarias: "No podemos dejar que el mar sea un cementerio"

La última cita del papa León XIV en esta visita oficial son las Islas Canarias. Esta mañana, a primera hora, se ha desplazado en avión desde Barcelona a Gran Canaria, y acabará su tour en Tenerife. El motivo de esta elección es la grave crisis migratoria que se vive en el archipiélago, donde llegan constantemente pateras procedentes de países africanos, con los recursos sociales al límite y con una población cada vez más tensionada. Desde el inicio de su papado, recogiendo el testimonio de Francisco, este ha sido un tema muy recurrente en sus intervenciones públicas y lo ha ido repitiendo tanto en Madrid como en Barcelona, donde alabó Catalunya y agradeció que este fuera un país de acogida. Por lo tanto, este ha sido el tema central en su primer discurso desde el puerto de Arguineguín, donde se ha expresado de forma muy contundente en materia migratoria.

“Este drama tiene que convertirse en un examen de conciencia”, ha empezado León XIV, para después dirigirse directamente a Europa, asegurando que no se puede “proclamar la dignidad humana y acostumbrarse al hecho de que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas”. Muchos de los migrantes que llegan a las Canarias desde África, lo hacen al puerto de Arguineguín. “No basta con gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han pasado. Cada barca que llega no solo trae migrantes; también lleva una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar una vida?”, ha continuado el papa, ante las autoridades que lo han recibido en la isla.

“No entreguen su existencia a quien comercia con ella”

En línea con lo que expresó desde el balcón del monasterio de Montserrat o en la parroquia de Sant Agustí del Raval, uno de los más empobrecidos de Barcelona, el papa se ha dirigido directamente hacia los migrantes, a quienes ha expresado su respeto y ha subrayado la dignidad. “No son números ni expedientes. Son personas con una familia y una casa que han dejado atrás; con sueños que nadie tiene derecho a menospreciar”. En este marco, también ha querido hacer referencia directa al tráfico de personas con un mensaje directo: “No entreguen su existencia a quien comercia con ella. No se crean a quien les promete paraísos fáciles a cambio de su cuerpo, de dinero, de silencio o de libertad. Estas falsas promesas son 'cantos de sirena', son industrias de la muerte”.

Es, seguramente, el golpe más tajante que ha dado Prevost desde que fue escogido Papa a principios de mayo de 2025, tras la muerte de Francisco, que situó esta problemática en el centro de su labor.