La emblemática puerta de los leones del Congreso de los Diputados se ha visto hoy teñida de rojo. Un grupo de científicos, que se hace llamar Rebelión Científica, ha conseguido burlar a la policía que protege el parlamento español y lanzar botellas de pintura (biodegradable). El motivo: alertar sobre la emergencia climática y denunciar la inacción de los políticos. Después han hecho una sentada a la carrera de San Jerónimo, que los agentes antidisturbios han disuelto, para después identificar a todos los manifestantes. La acción coincide con la publicación del nuevo informe del IPCC Naciones Unidas que avisa de que en 2025 se podría llegar a un punto de no retorno.

El manifiesto de Rebelión Científica, que prevé acciones en 25 países, ha sido firmado por reconocidos científicos españoles, como Fernando Valladares, del CSIC, o Agnès Delage, catedrática de la Universidad de Aix-Marsella. Tienen previstas acciones reivindicativas durante toda la semana.

En el panfleto repartido por los activistas del Congreso recuerdan que son "personas que pertenecen a la comunidad científica" y que "se rebelan contra la inacción política ante la crisis climática y ecológica". En este sentido, denuncian que sus avisos no han sido escuchados y que por eso pasan a la acción. "Las consecuencias del cambio climático son irreversibles y nos enfrentamos al mayor reto de la historia de la humanidad", aseguran. Y concluyen: "La inacción política es criminal".

Hoy era la jornada de "desobediencia civil" y han conseguido esquivar a los policías nacionales que vigilan el Congreso y teñir su fachada de pintura roja biodegradable. Acto seguido, la policía ha disuelto la sentada y les ha identificado uno por uno. Una policía que ha tratado de impedir el trabajo de los medios de comunicación, numerosos por la celebración de la sesión de control en el parlamento español.

Límite 2025

La ONU advierte que el 2025 es el año límite para frenar el calentamiento global. En un informe publicado este lunes, la organización aseguraba que para "limitar el calentamiento a aproximadamente 1,5 °C es necesario que las emisiones de gases de efecto invernadero a escala global alcancen su punto máximo antes del 2025". Después de esta fecha, se tendrán que reducir "en un 43% en el año 2030". Si se cumplen estas recomendaciones, el planeta se podría situar por debajo del umbral de temperatura a finales del siglo XXI. "Si queremos limitar el calentamiento global a 1,5 °C, este es el momento, es o ahora o nunca" sentenciaba el copresidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en inglés), Jim Skea. De hecho, recordaba que "sin una reducción inmediata y profunda de las emisiones en todos los sectores, será imposible".