Los vecinos de la Nou de Berguedà y Vilada están llamados este sábado a las urnas para participar en una consulta no referendaria sobre si quieren o no que se construya una central hidroeléctrica reversible en la Baells. Para que la consulta y sus resultados sean considerados válidos, la participación en la consulta debería superar el 30% del censo, cifra que se ha superado cerca del mediodía. Las urnas cerrarán en ambas localidades del Berguedà a las 20:00 horas, momento en que comenzará un recuento de votos al que los participantes han asegurado que están muy atentos. A pesar de la afluencia de ciudadanos a las urnas durante la mañana y el ánimo sobre esta, algunos lugareños se lamentan con resignación que el resultado de la votación de hoy no se tendrá en cuenta a la hora de decidir si el proyecto sale adelante o no, dado que no es legalmente vinculante.
La voz de los vecinos no es vinculante
En la Nou del Berguedà, con 156 personas censadas, era necesario llegar a los 47 participantes para que la consulta fuera válida, cifra que ya se había superado al mediodía. Los votantes en el pueblo creen que el resultado estará muy ajustado, dado que en muchas ocasiones quien defienda la opción del ‘sí’, la menos popular, puede habérselo guardado para él. “Es complicado porque aquí en el pueblo la gente se conoce mucho y a veces de viva voz no lo dice y después tiene su voto privado, es un poco difícil de decir, yo diría que estará mitad y mitad”, augura Núria Puig. Los vecinos también se lamentan sobre el hecho de que el resultado de la consulta no será vinculante. Artur Cabrera afirma que la consulta “no sirve para nada porque ya está todo organizado” y la describe a la ACN como “un poquito de comedia y ya está”. Otros vecinos, como Ignasi Garcia, consideran positiva la consulta para que el pueblo pueda decir la suya: “Queríamos que se hiciera esta votación, aunque no sea vinculante, pero que se hiciera y que la gente del pueblo pueda expresarse y decir la suya, la lástima es que, quizás, salga lo que salga, no se tendrá muy en cuenta”, lamenta.
En Vilada, el alcalde, Quim Espelt, es consciente de que los municipios no tienen capacidad de autorizar o vetar una infraestructura de este tipo, pero de igual manera cree que es necesario que la gente del territorio exprese su opinión ante el proyecto. “Lo que hoy salga en la votación popular será el posicionamiento oficial del municipio, y actuaremos en este sentido”, ha afirmado. Con un total de 391 personas censadas, a las 12:00 horas también se había superado el 30% de participación, garantizando el éxito de la jornada. Vecinos, como Mike Fawler, han explicado que antes de la consulta han recibido información sobre el proyecto. “Hemos recibido muchas cosas del Ayuntamiento sobre esto y la importancia de involucrarse en el proceso”, ha dicho a pie de urna. Otros, como Joan Casòliva, que también es juez de paz en el municipio, se muestran contrarios a la infraestructura. “Intentaremos ponerle una pega, si es necesario. Ahora, tanto si votamos que sí como si votamos que no, esto se hará”, augura.
Los detractores enfatizan los efectos ambientales
Una central hidroeléctrica convencional aprovecha la fuerza del agua almacenada en el pantano para mover una turbina, la cual transforma la energía en energía eléctrica que se distribuye a la red. En una central reversible, el agua puede tanto bajar por la turbina y generar electricidad como volver a subir para almacenarse. Para ello se necesitan dos embalses, uno situado en una cota superior al otro. En el caso de la consulta, la votación es para la construcción de la nueva central reversible y su embalse, mucho más pequeño que el de la Baells. En el caso de la Baells, se produciría electricidad de noche, cuando hay un déficit de energía por la falta de sol, y el agua se bombearía de noche. Este, sin embargo, es uno de los puntos polémicos, ya que se necesita energía para hacer este bombeo y se podría dar el caso de que la central gaste más energía de la que produce.
En el caso de la Baells, es necesario construir un nuevo embalse, mucho más pequeño, de 6 hm³ de capacidad, porque el grande ya existe. Por eso, será necesario limpiar una zona de bosque y campos de pasto en el llano de Clarà, donde también se deberán hacer las obras para el embalse, las tuberías y dos kilómetros de caminos. Los promotores concluyen que “el impacto sobre el medio ambiente es compatible para la mayoría de los vectores ambientales”, a pesar de que indican que los “movimientos de tierra” tendrían un impacto “moderado” y habría un perjuicio para los “hábitats de interés comunitario”. Los grupos ecologistas como Pla de Clarà Viu, que han hecho campaña en contra de la central, alertan de los “riesgos geológicos” de la construcción y afirman que el agua del embalse se debería priorizar por su uso “de riego y de boca”, así como para mantener “el caudal ecológico del río”.
El Gobierno dice que es un proyecto “estratégico”
El Govern, pero, afirma que la central de la Baells es un proyecto “estratégico” para “reforzar la red eléctrica, alargar la cobertura de las renovables y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Este martes, la Generalitat hizo oficial su apoyo al proyecto de la central reversible de la Baells y encargó a la empresa pública de energías renovables L’Energètica entrar en el accionariado con una participación del 10%. El resto pertenece a las empresas Verbund, la energética pública austríaca que tiene instalaciones similares por toda Europa, y E-Storagy, una filial de la empresa española de renovables Capital Energy. También apoyan el proyecto los principales partidos políticos del Berguedà, excepto la CUP, que gobierna la capital de la comarca.
Los empresarios de la zona también se muestran favorables a la central y desde la Asociación Comarcal de Empresarios del Berguedà (ACEB) afirman que se trata de una “oportunidad estratégica” para la comarca que hay que aprovechar para seguir desarrollando el tejido industrial y logístico. Las empresas promotoras del proyecto también defienden el impacto económico que generará la central en la comarca y en su mercado laboral. En la central trabajarán de forma estable unas 30 personas, aunque para su construcción se llegarían a generar 500 puestos de trabajo directos y unos 1.200 más indirectos, con una inversión de 400 millones de euros. También indican que pagarían 600.000 euros al año en impuestos a los municipios afectados (la Nou de Berguedà, Vilada y Cercs, donde el ayuntamiento decidió no hacer la consulta) y también aportarían 400.000 euros más con descuentos en el recibo de la luz y becas para estudiantes.
Desmantelarán la térmica de Cercs
Los promotores también han anunciado que desmantelarán la central térmica de Cercs, en desuso desde el año 2011. De hecho, este jueves las empresas encargaron los trabajos para estudiar su demolición. Los pliegos, que deberán estar listos en septiembre, determinarán las características técnicas de la demolición, así como el presupuesto orientativo con el que se deberá trabajar. Precisamente por eso, el Ayuntamiento de Cercs que gobierna Urbici Malagarriga (Independiente), ha dado su apoyo al proyecto. La demolición de la central “es algo que suma no solo para los tres municipios afectados, sino para toda la comarca”, indica el alcalde. Otros, son más reticentes. Es el caso de Josep Maria Peixó, alcalde de la Nou de Berguedà, que es escéptico de las contraprestaciones que anuncian los promotores: “Son como los políticos, prometen cosas que puede ser que no se hagan o que no se hagan”. Los ayuntamientos, sin embargo, tienen poco que decir, ya que los permisos de construcción los otorgan la Generalitat y el gobierno español. Si las empresas promotoras superan los trámites, las obras podrían empezar en 2028, sea cual sea la posición de los vecinos.
