Los cantores expulsados de la Sagrada Família durante la visita del papa León XIV en Barcelona tendrán un papel protagonista este Once de Septiembre. La Assemblea Nacional Catalana (ANC) y las otras entidades independentistas que organizan la Diada han decidido reconocer a los miembros de las agrupaciones corales que el pasado mes de junio fueron expulsados de la basílica durante el acto de bendición de la torre de Jesús. En total, 150 de los cantores afectados participarán en el acto del 11 de septiembre, donde interpretarán diversas piezas musicales y, como clausura, entonarán Els Segadors, el himno nacional de Catalunya. Su participación quiere ser un reconocimiento a las personas que, según la ANC, vieron limitada su libertad de expresión durante la visita del pontífice a Barcelona.
Los hechos se remontan al 11 de junio, cuando más de 600 cantores de diferentes corales catalanas debían participar en el acto celebrado en la Sagrada Família con motivo de la visita de León XIV y de la inauguración de la torre de Jesús. Los cantores debían interpretar El Virolai durante el espectáculo final en la fachada del Nacimiento, pero el dispositivo de seguridad del interior de la basílica les impidió completar el programa.
Expulsados por las esteladas y 'Els Segadors'
La intervención policial se produjo después de que trascendiera que algunos de los cantores llevaban esteladas impresas en el interior de las partituras y que existía la intención de entonar Els Segadors fuera del programa oficial. Los miembros de los coros fueron expulsados de la zona restringida de la basílica por agentes de la Policía Nacional, según explicaron fuentes de los Mossos d'Esquadra, que señalaron que la competencia de la seguridad en el interior del templo correspondía a la policía española. El episodio generó quejas e indignación entre los cantores. Algunos testimonios denunciaron que los agentes los habían rodeado e intimidado y que habían sido obligados a abandonar la basílica por la parte posterior, por la calle Mallorca. Una vez en el exterior, algunos de los afectados acabaron cantando Els Segadors y El cant de la senyera, entre gritos de "independencia".
La Sagrada Familia defendió entonces que Els Segadors no formaba parte del programa oficial aprobado y recordó que se trata de un templo católico. El delegado del Gobierno español en Catalunya, Carlos Prieto, negó que hubiera un dispositivo específico contra los cantantes y aseguró que la evacuación de la basílica estaba prevista para el conjunto de los asistentes porque el acto había terminado. El incidente, sin embargo, provocó una fuerte reacción política dentro del independentismo. El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont calificó los hechos de "vergonzosa acción de represión contra los cantantes y contra los ciudadanos que llevaban banderas esteladas" y reclamó explicaciones y responsabilidades.
Al día siguiente, cientos de personas se concentraron delante de la Sagrada Familia en apoyo de los cantantes expulsados. La movilización terminó con el corte de la calle Sardenya, el despliegue de una estelada gigante y la interpretación de Els Segadors. La ANC apoyó aquella concentración, que también contó con la presencia del expresidente Quim Torra y de dirigentes de Junts.
Un papel protagonista en la Diada
Ahora, casi tres meses después del incidente, la ANC ha decidido convertir a aquellos cantantes en uno de los símbolos de la Diada. Las entidades independentistas quieren que su actuación sirva para reivindicar la libertad de expresión y la dignidad nacional, en el marco de un Onze de Setembre que lleva por lema "Estoy. Estamos. Por el presente y por el futuro: Independencia". Los 150 cantantes interpretarán diversas piezas durante el acto de la Diada y serán los encargados de poner el punto final con Els Segadors. De esta manera, la ANC recupera precisamente la canción que estuvo en el origen de la polémica de la Sagrada Família y la convierte en uno de los momentos culminantes de la movilización independentista.
La organización defiende que su participación es también una manera de poner el foco en "unas personas que, durante la visita del Papa a Barcelona, vieron limitada su libertad de expresión". Su actuación se enmarca en el objetivo de las entidades independentistas de volver a llevar a la ciudadanía a la calle por la Diada y reivindicar el derecho de Catalunya a decidir su futuro.
