Populares, liberales y ultraconservadores han reprochado al alto representante de la Unión Europea Josep Borrell su visita a Rusia de la semana pasada. "Ha caído en una trampa", ha lamentado este martes el líder del grupo Renovar Europa (liberales), Dacian Ciolos, después de la primera comparecencia de Borrell sobre el viaje en la Eurocámara.

El eurodiputado de la UDC alemana (Partido Popular Europeo), Michel Gahaler, ha avisado a Borrell de que ha generado "indignación" en su grupo. "Tendría que haber rebatido los comentarios del ministro de Exteriores Sergei Lavrov sobre Letonia, Cuba y Catalunya", ha dicho.

La eurodiputada del partido polaco Ley y Justicia, Anna Fotyga, ha recriminado a Borrell que fuera a Moscú "en contra del consejo" de los países del Este. "Con el viaje ha reforzado el régimen en la carrera por las elecciones parlamentarias", ha alertado.

hemiciclo parlamento europeo - efe

Foto: Efe

Los grupos europeos de estos tres portavoces representan a 347 eurodiputados, es decir, casi la mitad de todo el arco parlamentario. En su intervención inicial, Borrell ha defendido el viaje y ha alertado de que el Kremlin intenta "dividir" la UE. También ha abierto la puerta a imponer más sanciones a Rusia y ha hecho un llamamiento a los estados de la UE para actuar con unidad. El caso, sin embargo, es que Europa ha quedado en una posición muy débil ante el régimen de Vladímir Putin y parece imposible, por ahora, que pueda hacer nada para evitar el cumplimiento de la condena que ya tiene y de otras que todavía espera.

Por el contrario, la eurodiputada de los socialistas, Kati Piri, no ha querido culpar a Borrell, sino a las capitales europeas por la falta de una posición "fuerte" ante Rusia, especialmente a París y Berlín. También el eurodiputado de los Verdes/ALE, Sergei Lagodinsky, ha acusado a los gobiernos francés y alemán por la falta de "sanciones" contra Moscú por el caso del opositor Alexei Navalni.

Puigdemont y 50 diputados más piden la dimisión

Más duro se ha mostrado el eurodiputado de JxCat Carles Puigdemont, quien ha pedido a Borrell que dimita. "No puede ir por el mundo con recetas que no se aplica", ha dicho. El president en el exilio ha aprovechado la situación para lanzar que la existencia de los presos daña la "credibilidad" de la UE como defensora de la libertad. "Borrell le tendría que haber dicho al ministro de Exteriores ruso Sergei Lavrov que España no tiene tres presos políticos, sino que tiene nueve", ha dicho.

Junto con Puigdemont, una cincuentena de eurodiputados más han reclamado la cabeza de Borrell por causar "graves daños a la reputación de la UE" con su reacción en la rueda de prensa y a la expulsión de tres diplomáticos europeos. También le han reprochado haber ido a Moscú por "iniciativa propia" y han tildado el viaje de "humillante". La carta tiene el apoyo, sobre todo, de eurodiputados ultraconservadores polacos y de populares de los países del Este y del Báltico. El eurodiputado de Vox, Herman Tertsch, también ha firmado la misiva.

Además, también han pedido el cese del dirigente español varias voces provenientes de las cancillerías de Alemania, de los países del Este y de la misma Bruselas, según informó el diario Süddeutsche de Munich el pasado domingo.

La visita a Rusia

En una incómoda rueda de prensa para Borrell, el ministro de Exteriores Lavrov acusó a la UE de actuar con "arrogancia" y de manera "poco educada" ante la condena del opositor Alexei Navalni. Además, hizo un paralelismo entre su caso y el de los presos políticos catalanes.

Poco después del encuentro, Rusia anunciaba la expulsión de tres diplomáticos por presuntamente participar en manifestaciones de protesta por el encarcelamiento de Navalni, un hecho que Bruselas ha negado hasta ahora.

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