Hay días en que lo único que puede compensar una mala jornada es llegar a casa después del trabajo, ponerse el pijama, cenar un plato de sopa caliente, encender la tele y adentrarse en una serie. Es poco frecuente que un escenario tan ideal se traduzca en la vida real, ya que los factores externos lo convierten prácticamente en imposible. Por eso, cuando los astros se alinean, hay que aprovechar la oportunidad. Para hacerlo, la serie perfecta es Todas las criaturas grandes y pequeñas, que ya ha estrenado una sexta temporada con especial de Navidad incluido. Esta gira alrededor de unos veterinarios rurales, sus problemas en el día a día y todo lo que les rodea. La nueva temporada está disponible en Filmin (en inglés y castellano y subtitulada al catalán), mientras que aún tiene que llegar a Movistar, donde se pueden ver las cinco primeras tandas de capítulos, y a RTVE. A quien le dé pereza empezar una serie tan larga, no debe preocuparse, ya que “solo” son una cuarentena de capítulos, ideales para empezar el 2026 con buen pie y aprovechar, quien los tenga, los últimos días de las vacaciones antes de la vuelta a la rutina.

La serie está basada en las novelas Todas las criaturas grandes y pequeñas del veterinario escocés James Alfred Wight, publicadas bajo el nombre de James Herriot y traducidas al catalán por la editorial Viena. En la década de los años 30, este joven idealista se trasladó a Yorkshire para trabajar en una consulta sin saber exactamente qué se encontraría. No es la primera adaptación que se hace, pero sí que es la que ha triunfado más. Protagonizada por Nicholas Ralph en el papel de Herriot, acompañado por Samuel West y Callum Woodhouse (quien a muchos os sonará por su papel en Los Durrell) en los papeles de los hermanos Farnon, y también por dos de los personajes más queridos de la ficción: la Helen (Rachel Shenton), una chica con las ideas muy claras, y la señora Hall (Anna Madeley), que se encarga de la casa donde viven los veterinarios y es un pilar fundamental de esta familia poco convencional. La serie se ha convertido en una de las más vistas del Reino Unido, con millones de espectadores esperando el estreno de los capítulos en Channel 5 cada jueves. Ante estas cifras de audiencia, ya se han confirmado la séptima y la octava temporada, que se espera que se estrenen en los siguientes otoños. 

Un problema, una solución 

Si hay una palabra adecuada para definir la ficción, esta es reconfortante. Hay algunos sobresaltos que nos pueden pillar desprevenidos, pero, en general, los numerosos problemas a los que se enfrentan los protagonistas (sean laborales o personales) acostumbran a resolverse en el mismo capítulo. El entorno de la serie también ayuda a esta sensación. Tanto unos prados inmensos y campos de cultivo en Yorkshire, siempre de un color verde precioso (allí no ha habido nunca sequía) como la casa familiar donde los veterinarios pasan consulta. Siempre tienen un hervidor de agua a punto para que la señora Hall pueda preparar un té, una cocina donde poder compartir las comidas todos juntos y un comedor donde tienen lugar los momentos más tiernos de cada capítulo. Aunque quizás os vendrán ganas de visitar el pueblo de Darrowby, debéis saber que este no existe realmente y que el autor de las obras se lo inventó. El pueblo que veréis en vuestra televisión es Grassington. 

En una serie como esta no podían faltar las historias de amor, y las hay de todas las edades. Algunas con un final feliz, otras no tanto. Prácticamente en el primer capítulo ya sabes quién será “ella”, pero no es siempre todo de color rosa y, a veces, los deseos de los espectadores tardan un poco en cumplirse. Después de que en las primeras temporadas la pareja principal fuera la del veterinario recién llegado a Darrowby y su amada Helen, los seguidores de la serie esperan impacientes que se consolide otro romance, del cual se van dando pistas, pero poca cosa más, de momento. 

Personajes imperfectos 

Parte del arrollador éxito de All Creatures Great and Small reside así en unos personajes que, lejos de ser perfectos, desde la primera temporada se ganan tu cariño. El hermano mayor, más seco, impertinente y un poco egoísta; el hermano pequeño, despistado, alocado e irresponsable, pero que madura a marchas forzadas a raíz de su experiencia en la Segunda Guerra Mundial… Todos tienen sus “cositas” y todos evolucionan, además de las nuevas incorporaciones temporada tras temporada, que no diluyen a los protagonistas sino que los refuerzan. La única pega es que puede que caiga en la romantización de una época en la que muchas personas vivían en la miseria y solo nos enseña el lado bueno de las cosas. Seguramente, en un pueblo de la Inglaterra rural de los años 30 y 40, pocas mujeres podían vivir de la manera en que lo hacen la señora Hall o Helen. 

Dicho esto, si necesitáis una serie para empezar el año y queréis que los momentos frente al televisor sean para pasar un buen rato, esta es la ficción indicada para vosotros. Ahora bien, estad alerta. Corréis el riesgo de añadir a la carta a los Reyes una chaqueta como la que lucen los personajes y compraros unos billetes de avión para viajar a Yorkshire y alquilar un coche que no sabréis conducir por la derecha en las carreteras sinuosas de la comarca inglesa. O, peor, apuntaros a la carrera de Veterinaria. Seguro que la realidad no es lo que podéis ver en Filmin, pero ¿a quién le importa?