El ministro español de Exteriores, Josep Borrell, deja la puerta abierta a la construcción de centros de refugiados fuera de la UE. Preguntado por la posición de España en esta cuestión, Borrell ha asegurado que no se tienen que tener "ni actitudes angelicales" ni de "cerrazón". "Se tienen que estudiar todas las posibilidades, el problema no es tanto dónde sino el cómo", ha añadido.
Según él, la política exige explorar todas las opciones para "evitar que la gente se tire al mar" mientras hay países que no quieren "asegurar su recogida", incluida la creación de centros de asilo en el norte de África, como defienden algunos estados miembros. Así lo ha asegurado en rueda de prensa, durante un Consejo de ministros de Asuntos Exteriores celebrado hoy en Luxemburgo.
Por otra parte, ha criticado que no se puede "pretender" tener una frontera exterior común y al mismo tiempo "anular" las fronteras internas de la UE. "Si no hay una frontera entre Francia e Italia quiere decir que la frontera exterior de Italia también es francesa", ha explicado reivindicando que si se quiere mantener Schengen hace falta que las fronteras sean "comunes".
Para el ministro, el ofrecimiento del gobierno español con el Aquarius fue un acto para poner sobre la mesa "la necesidad de dar una respuesta" a la migración. Con todo, ha dicho, España actuó "porque nadie más lo hacía". Sobre el 'Lifeline' ha asegurado que el gobierno español está en contacto con Francia, Italia y Malta para encontrar "una solución europea"."Afortunadament este no es el caso del Aquarius y la urgencia no es la misma", ha añadido.
Además, según ha explicado, la UE no resolverá esta cuestión "de la noche a la mañana", ya que tiene "profundas raíces estructurales" que hay que abordar. En este sentido ha hablado del "cambio climático y el empoderamiento de la mujer" en el África subsahariana, "profundamente afectada" por el calentamiento global y con una "crisis demográfica".