La expresidenta del Parlament, exconsellera y actual directora académica de Fundem la República, Laura Borràs, ha reivindicado este lunes la necesidad de que el independentismo supere el relato de la derrota y sea capaz de convertir la experiencia de los últimos años en "aprendizaje" y en una nueva iniciativa política. Lo ha hecho en el marco de la 58a Universitat Catalana d'Estiu, donde ha pronunciado la conferencia "Inteligencia nacional: reconstruir el relato hacia la independencia". Borràs ha comenzado su intervención señalando que el independentismo ha dedicado "mucha energía" a determinar "quién se equivocó, quién fue ingenuo, quién no cumplió, quién traicionó y quién tenía que hacer qué". Un trabajo que, según ha admitido, "nos ha hecho falta hasta ahora", pero que ya no puede ocupar todo el debate. "Hay una pregunta más importante, que es qué hemos aprendido", ha advertido. A su parecer, un error político solo tiene sentido si se convierte en aprendizaje.
En este sentido, ha rechazado frontalmente la idea de que Catalunya sea una comunidad política derrotada. "Cuando una comunidad política asume la derrota deja de mirar el futuro y se queda en el pasado", ha afirmado. Y ha alertado de que esta percepción también se ha instalado dentro del independentismo: "Hay gente que dice que los catalanes somos perdedores". La misma Borràs ha situado su experiencia personal como ejemplo de esta represión y derrota. "Yo también he conocido la derrota, la represión, la injusticia y la impotencia", ha explicado, antes de recordar que ha sido "juzgada sin garantías, condenada sin pruebas, inhabilitada por trece años y con una multa de más de 30.000 euros". También ha cargado contra el posicionamiento de la Fiscalía, que, según ha relatado, considera que no está "rehabilitada, arrepentida ni reeducada". "¡Evidentemente, me niego!", ha sentenciado.
Borràs también se ha referido al indulto parcial concedido por el Gobierno hace pocos días para rebajar su condena. "Por suerte, mucha gente me habilita para hacer política activa a pie de calle", ha afirmado. Sin embargo, ha querido alejarse de un discurso basado en el resentimiento. "No quiero hablar desde el resentimiento, que parece que lo amarra todo", ha asegurado.
La amnistía, una victoria y no una derrota
Uno de los ejes de la conferencia ha sido la interpretación política de la amnistía. Borràs ha defendido que el independentismo ha perdido capacidad para convertir las experiencias de los últimos años en "iniciativa" y ha reivindicado la amnistía como un ejemplo de la necesidad de cambiar el relato. "Podemos discutir los límites, la tramitación de la amnistía, pero España ha hecho una cosa que no quería hacer", ha señalado. Y ha remarcado que el Estado no lo hizo por "magnanimidad", sino porque "necesitaban votos para mantenerse en el poder". Para Borràs, el hecho de que el Estado se viera obligado a aceptar una medida que inicialmente rechazaba por una determinada correlación de fuerzas "es una victoria".
"Quizás no es épica ni pírrica, pero seguro que no es una derrota", ha defendido. Según la expresidenta del Parlament, "tanta negatividad ambiental comporta no saber aquello que es una victoria". Por eso, ha reclamado que el independentismo no permita que sea el Estado quien defina el significado político de esta victoria. Borràs ha rechazado especialmente el relato según el cual la amnistía supone el final del procés independentista. "Ellos hablan de que la amnistía es una reconciliación queriendo decir que el independentismo ha renunciado al objetivo que nos llevó al Primero de Octubre", ha apuntado. "Esto no es reconciliación, sino rendición. Y esta victoria no se la podemos dar", ha añadido.
En esta línea, ha reivindicado la importancia de las palabras en política: "La política no solo se mueve a través de los hechos, sino de las palabras". También ha marcado distancias entre el indulto y la amnistía. "El indulto parte directamente de la idea de que hay un delito y de que el Estado mantiene intacto el relato de la infracción. El poder perdona, pero no rectifica", ha explicado. En cambio, ha definido la amnistía como una medida que busca "desactivar las consecuencias jurídicas de un conflicto" y dejar sin efecto decisiones adoptadas en "un contexto político excepcional".
Para Borràs, la amnistía consiguió desplazar la denominada "ventana de Overton" española. "Era presentada como una imposibilidad constitucional, moral y jurídica", ha recordado. Durante años, según ha remarcado, se defendía que la amnistía quedaba fuera de las opciones políticas. "Nos decían que ni amnistía ni nada de eso", ha señalado. Pero las negociaciones políticas modificaron este escenario. "La ventana se hizo desplazar", ha concluido.
Tres lecturas de la amnistía
La expresidenta del Parlament ha identificado tres grandes lecturas sobre el significado político de la amnistía. La primera es "la española", según la cual el procés ya ha terminado, el independentismo ha sido derrotado y hay que "pasar página". La segunda es la lectura "independentista derrotista y resentida", según la cual "nos han vendido". Y la tercera es la que ella ha reivindicado: el Estado "ha tenido que ceder" y esta cesión "abre una nueva fase política para hablar de autodeterminación". "Hay que ser inteligente y verlo como un siguiente paso y que abre una nueva etapa política", ha defendido.
A partir de aquí, Borràs ha introducido otro de los conceptos centrales de su conferencia: la "soberanía narrativa". La soberanía clásica, ha explicado, es la capacidad de los pueblos de tomar decisiones sobre su futuro, pero esta soberanía también implica "poderse explicar ella misma, qué futuro imagina y qué quiere ser". Según Borràs, Catalunya ha perdido capacidad para explicarse a sí misma, especialmente entre las nuevas generaciones. "La mayoría de jóvenes no saben nada de nuestro pasado histórico, ni conocen las dificultades que ha pasado nuestra lengua", ha advertido. También ha lamentado que algunos jóvenes perciban el castellano como una lengua de Catalunya en las mismas condiciones que el catalán, sin conocer su historia. "No se puede amar aquello que no se conoce", ha sentenciado.
Por eso, ha advertido que si Catalunya pierde la capacidad de autointerpretarse, también pierde una parte de su soberanía. "El Estado ha intentado que Catalunya pierda el derecho de autointerpretarse", ha afirmado. Como ejemplo, ha recordado que durante el referéndum del 1-O el debate público se centró también en cuestiones como si había "presos políticos" o quién había ejercido la fuerza. "No podemos aceptar que las palabras de los demás nos describan a nosotros", ha reclamado. "La dependencia política empieza mucho antes que la institucional. Empieza con la interpretativa", ha concluido.
"No son diez años perdidos"
Borràs también ha reivindicado recuperar una mirada compartida sobre el pasado para poder construir un proyecto de futuro. "Hay que entender qué tenemos en común para mirar el futuro", ha afirmado. En caso contrario, ha advertido, "un pueblo sin memoria puede repetir sus errores". En este sentido, se ha mostrado contraria a definir la última década como una década perdida. "No creo que sean diez años perdidos. No estamos en el mismo lugar que hace diez años, porque comportaría que no hemos aprendido nada", ha asegurado.
La dirigente independentista ha reclamado, asimismo, que el movimiento recupere "voluntad de ganar". Y ha advertido de que algo se ha roto cuando "un movimiento político dedica más energía a señalar quién tiene la culpa de la derrota pasada que a construir las condiciones de la victoria futura". "No nos podemos devorar nosotros mismos", ha afirmado. En este sentido, ha reivindicado la unidad como una "estrategia de fuerza política", más allá de las diferencias internas. Borràs también ha defendido que la independencia debe conectar con las preocupaciones cotidianas de los ciudadanos. "La independencia debe poner solución a las cosas que nos importan hoy: vivienda, servicios públicos, infraestructuras, economía, lengua, cohesión social...", ha enumerado. La independencia, ha precisado, "no es una palabra mágica que resuelva todos los problemas", sino "la capacidad de tener las herramientas para decidir cómo resolver todos estos problemas".
Inmigración: "El independentismo no puede negar el debate"
Finalmente, Borràs ha abordado uno de los asuntos que más tensiones genera actualmente dentro del movimiento independentista: la inmigración. Lo ha hecho en el marco de su crítica al populismo y a la necesidad de que el independentismo sea capaz de dar respuesta a los problemas que preocupan a la ciudadanía. "El populismo no se combate negando los problemas, sino resolviéndolos", ha defendido. Y ha considerado que esto es especialmente importante en el debate migratorio. "Este debate el independentismo no lo puede negar, pero tampoco puede ocupar todo el espacio político", ha advertido.
Según Borràs, negar las preocupaciones sociales vinculadas a la inmigración tiene consecuencias electorales. "Si niegas los problemas que preocupan a la gente, la gente acaba escuchando a los que sí que hablan de ellos", ha señalado. Pero también ha alertado contra el relato que convierte la inmigración en el origen de todos los problemas. "Si dejamos que alguien convierta la inmigración en culpable de todos los males, ya hemos perdido como país", ha afirmado.
Para la expresidenta del Parlament, la respuesta pasa por la soberanía y por disponer de las herramientas necesarias para gestionar esta realidad. "Una nación se hace fuerte teniendo las herramientas para integrar a la gente que llega", ha defendido. Y ha recordado que Catalunya es "un país receptor de inmigración", pero que dispone de unas "competencias escasas".