"Hoy no se celebra un gol, sino un encuentro", aseveraba este lunes desde el centro del Santiago Bernabéu el mago Jorge Blass, que entretenía a las 70.000 personas que esperaban la entrada al estadio del Papa. En el tercer día del viaje de León XIV en la capital española, el estadio del Real Madrid no se ha convertido en la habitual arena de una remontada histórica en noche de Champions, sino en un baño de masas para el Santo Padre. El acto —formalmente llamado Encuentro con la Comunidad Diocesana— ha sido en parte organizado por el club, y se ha convertido en la bienvenida de la primera estrella que pisa, también de blanco, el césped madridista en la nueva era de Florentino Pérez, consagrado en las urnas este pasado domingo como presidente del club. "Supongo que para un jugador hacer un gol en este estadio le marca para toda la vida, pero hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre", ha exclamado el Papa cuando le han dado el micrófono. A punto ha estado de clamar "Hala Madrid".
Hace unos días, en el avión que transportaba la delegación vaticana de Roma a Madrid para iniciar su viaje al Estado, una periodista le preguntaba a León XIV si era más blaugrana o madridista. "El Papa es de todos los equipos, pero Prevost es del Real Madrid", contestaba con tono socarrón. "Y del Atlético", añadía más tarde para quedar bien con los dos equipos de la ciudad donde se dirigía. El eterno rival del Barça ha visto una oportunidad y ha decidido vender camisetas del equipo de fútbol con el nombre de León y el dorsal XIV, como si se tratara del nuevo fichaje galáctico que en campaña Florentino Pérez ha prometido realizar por 150 millones de euros y que deberá ponerse a las órdenes del entrenador José Mourinho. Están a la venta por 195 euros. Los pantalones cuestan otros 55 euros, y los calcetines se pueden conseguir por 25 más. El Papa no ha pisado el césped blanco con esta equipación; ni con calcetines ni con botines. Lo ha hecho con su habitual sotana inmaculada. Su visita ha sido de las pocas alegrías vividas este año en este estadio.
El Papa Leon XIV en la nueva camiseta del Real Madrid 🤩pic.twitter.com/M0Fu3ia5QW
— (fan) REAL MADRID FANS 🤍 (@AdriRM33) June 8, 2026
El Bernabéu, que en 2025 acogió por primera vez un partido de la liga NFL de fútbol americano, ha celebrado este lunes una Superbowl del catolicismo. No ha tocado Bad Bunny, sino David Bustamante, que ha interpretado el Himno de la Alegría. Ha habido más actuaciones musicales antes de que el Santo Padre llegara al estadio por parte del Coro Familiar Iglesia de Madrid, compuesto por 1.000 cantantes, conjuntamente con 70 músicos y 100 bailarines. Una de las piezas interpretadas, que alababa a la Virgen María, se ha cantado mientras se hacía en el estadio la procesión de la madre de Dios.
Minutos antes de dirigirse al Bernabéu, el Santo Padre se ha reunido con seis víctimas de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia española. Se ha comprometido a hacer realidad las propuestas recibidas para reparar este daño. Por la mañana, en cambio, ha pronunciado un discurso en el Congreso de los Diputados en el que ha clamado por la solidaridad y la acogida de inmigrantes, ha abogado por la paz en un escenario internacional de creciente inestabilidad, ha advertido de la peligrosidad de la inteligencia artificial y de la creciente "polarización" global, pero también ha condenado con fervor el aborto y la eutanasia. Ha sido a las siete y veinticinco minutos de la tarde —con 32 grados de temperatura— cuando el presentador de televisión Christian Gálvez ha anunciado la entrada de León XIV: “Es el fichaje estrella de este campo”. El Santo Padre ha entrado en el césped y ha saludado a fieles y bendecido a niños y bebés mientras el público ha empezado a gritar “Esta es la juventud de España”. Gálvez se ha dirigido al pontífice asegurando que "la Iglesia en Madrid no parará de marcar goles, porque la Fe no entiende de pitidos finales de partido". Instantes más tarde, el Papa ha pronunciado su discurso ante unas gradas teñidas casualmente de blanco y envueltas por muchas banderas españolas.

El discurso del Papa en el Bernabéu
No ha sido una intervención tan politizada como la de la cámara baja. En un primer momento se ha permitido salir del guion y hacer una broma sobre el "golazo" de ha marcado este lunes la Iglesia de Madrid en el Bernabéu. En esta ocasión, el Papa ha destacado que Madrid es “capital de un gran país europeo, sede de instituciones y organizaciones donde se toman decisiones importantes para el presente y el futuro”, lo que convierte la ciudad en “destino de millones de visitantes y de hermanos y hermanas en busca de nuevas oportunidades”. “Vuestra alegría será contagiosa si se convierte en una manera estable de ser, en un sentimiento profundo que renueva a las personas, los grupos y la comunidad diocesana”, ha dicho.
Según el Santo Padre, "existe una relación especial entre la Iglesia y la ciudad que cobra aún más importancia en el cambio de época que vivimos; una relación que se materializa entre personas de carne y hueso, en las relaciones laborales y de proximidad, pero también en las diferentes comunidades, asociaciones y entidades de barrio". Todo ello crea una "gran realidad urbana donde todo late y se va creando una cultura inédita". Para León XIV, dar respuesta a los "nuevos relatos y paradigmas", es decir, a los "núcleos más profundos del alma de las ciudades", puede ser "difícil". Pero "deteneros regularmente con vuestro pueblo para interpretar la vida de los barrios, los cambios culturales, las tensiones sociales y las prácticas eclesiales a la luz del Evangelio os enriquecerá y consolará", ha aseverado el Papa a los fieles que le escuchaban. "Cuando reducimos la vida eclesial a una rutina en la que cada uno permanece encerrado en sus hábitos y en su papel, lo que nos falta es el Espíritu", ha sentenciado.
