El Papa clama en el Congreso contra la creciente "polarización" y aboga por la acogida de inmigrantes

León XIV ha hecho historia este lunes convirtiéndose en el primer Papa que pronuncia un discurso en el Congreso de los Diputados. Ha centrado sus proclamas en una defensa de la solidaridad y la acogida de inmigrantes, la paz en un escenario internacional de creciente inestabilidad, la advertencia de la peligrosidad de la inteligencia artificial y de la creciente "polarización" global, pero también de la condena al aborto y la eutanasia. Excepto estos últimos dos elementos, ha sido un discurso alineado con las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez y marcado por algunas reprimendas a, especialmente, Vox. Ha escuchado con atención desde la tribuna del hemiciclo el president de la Generalitat, Salvador Illa, a quien antes se le ha visto conversar con los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy, exministros de Sánchez, su homólogo en Asturias, Adrián Barbón, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. A su llegada a la cámara, el Papa ha sido efusivamente saludado por la diputada y senador de Junts per Catalunya Míriam Nogueras y Eduard Pujol, que se han presentado como compatriotas de Antoni Gaudí y Pau Casals. Han reivindicado el uso de la lengua catalana como un acto de "respeto y amor" por la tierra que lo acogerá los próximos días.

 

El Papa se ha referido a uno de los elementos políticos centrales de su viaje al Estado español, especialmente en Madrid y las Canarias: la sensibilidad por la inmigración. "Numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados, por circunstancias muchas veces dramáticas, a marchar de sus comunidades y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos; esta realidad desborda cualquier lectura puramente demográfica o económica, y constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica; allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos", ha señalado, en unas líneas que complacen al Gobierno y algunos de sus aliados y que sitúan al PP —y especialmente a Vox— en una posición incómoda.

León XIV ha reclamado “ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración; y promover el derecho a permanecer en la misma tierra, trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones dignas de vida, entre ellas las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática”. En una relación indirecta con el actual fenómeno migratorio, el Santo Padre también ha aseverado que durante el descubrimiento, conquista y colonización de América, la época en la que “se abrían nuevos mundos”, la sociedad “y la misma Iglesia no siempre estuvieron a la altura de las intuiciones que encontraban eco en su propia tradición cristiana”. Del mismo modo, ha reconocido la importancia que tuvo la Escuela de Salamanca por haber, después, influido en la construcción internacional de una “paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la imposición de la fuerza”. 

 

En un fragmento de su discurso que también ha satisfecho al ejecutivo de Sánchez, el Papa ha advertido que “el mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca”. “La paz se presenta como una aspiración política y moral” que exige “valentía diplomática” en el ámbito internacional. Y, al igual que el ejecutivo del PSOE y Sumar, ha cargado contra las tesis que “presentan el rearme como una respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional”, así como la implementación acrítica de la inteligencia artificial en el ámbito militar. “Las decisiones sobre la vida y la muerte no pueden ser sustraídas de la responsabilidad moral de la persona humana”, ha dicho. Antes de León XIV ha pronunciado un discurso la presidenta del Congreso, Francina Armengol, que ha destacado la “incertidumbre global y de polarización que amenaza con debilitar las democracias”. Para combatirlo, ha dicho, es necesaria la “lucha por la dignidad humana, justicia y esperanza”.

En contra del aborto y la eutanasia

No todas las palabras pronunciadas por el Papa este lunes han sido de connivencia con el gobierno de Pedro Sánchez. Parte de su discurso, en el que se ha hecho una defensa de la familia como “la primera escuela de humanidad donde se aprende la gramática elemental de la convivencia”, ha sido antiavortista y en contra de la eutanasia. “¿Se puede llamar plenamente justa a una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido?”, se ha preguntado antes de defender que “la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional; es un hito de la civilización que debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural”.

 

Primer discurso de un Papa en el Congreso

El de León XIV de este lunes ha sido el primer discurso que pronuncia un Papa en el Congreso de los Diputados. Lo ha hecho en creciente polarización y crispación política en Occidente, de la cual el Estado español no se salva; tanto por la presencia institucional ya normalizada de la extrema derecha como por la lucha encarnizada que siempre protagonizan PP y PSOE. Podemos y BNG han plantado al pontífice y no han hecho acto de presencia en la cámara baja. El Santo Padre ya pronunció el sábado su primer discurso en Madrid, el mismo día que aterrizó en la capital española. Desde el Palacio Real y en presencia de Felipe VI y Letizia, el pontífice pidió dejar de lado la polarización y la división apostando por el diálogo

Este Papa, igual que su antecesor Francisco, es especialmente sensible con la crisis migratoria. Y también alerta de los riesgos que comportan aspectos de la hipermodernidad como la inteligencia artificial. Son algunos nexos con las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez. El líder socialista —que este lunes vuelve a tener aparición pública en Madrid después de haber disfrutado el sábado del Primavera Sound de Barcelona— está haciendo toda la ostentación posible. El 27 de mayo tuvo una audiencia con el Papa en el Vaticano, pero fue estropeada por el juez que investiga las cloacas del PSOE ordenando a la Guardia Civil entrar en la sede de Ferraz. 

La voluntad de Sánchez de regular el uso de las redes sociales a los menores de edad y de monitorizar los discursos de odio que se difunden ha provocado la acusación por parte de PP y Vox de que el Gobierno pretende limitar la libertad de expresión. Y estas dos formaciones también han puesto el grito en el cielo por la regularización extraordinaria de inmigrantes en el Estado; cosa que ha provocado tensiones entre la Iglesia española y especialmente el partido de Santiago Abascal, por su beligerancia contra los recién llegados. Pero el pontífice, que después de Madrid llegará a Barcelona, acabará su viaje haciendo parada en las islas Canarias. Se trata de una visita que ya quería hacer su antecesor Francisco por la crisis migratoria que se vive en el archipiélago y que el actual Papa se comprometió a hacer realidad.

Cientos de diputados y senadores, y Salvador Illa

El pasado mes de octubre, Salvador Illa también tuvo una audiencia con el Papa en el Vaticano. Le invitó a visitar la Sagrada Familia el 10 de junio. Y así será: aquel mismo día, coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, el Santo Padre ofrecerá una santa misa. El president de la Generalitat también ha hecho acto de presencia este lunes en el Congreso. Quien también ha sido invitado a este acto pero ha declinado la invitación es José Luis Rodríguez Zapatero, ahora imputado en el caso Plus Ultra por, presuntamente y lejos de cualquier actitud moralmente aceptada por el Papa, liderar una trama internacional de tráfico de influencias y blanqueo de capitales.